Mi amiga me hace una buena mamada

El relato que os voy a contar sucedió hace dos semanas, salimos toda la pandilla después de mucho tiempo sin vernos, mucho alcohol y desmadre, las chicas bailaban muy sensualmente, en especial Miriam, una rubia de 27 años, era la chica más normal por así decirlo del grupo, los otros chicos de la discoteca no apartan la vista de nuestras amigas, la verdad es que bailaban muy bien y cada vez más sensual.

Pero esto cambio al poco rato, un chaval bastante borracho no dejaba de gritar guarradas. Mis amigas se fueron alejando, exceptuando Miriam que no quería que un chaval así le jodiera la fiesta e intentaba ignorarle. El chaval se empezó a arrimar cada vez más, le toco el culo, Miriam se giró y le soltó un bofetón, después de esto la cosa se desbordó y tuvimos que ir en su ayuda ya que el tio le estaba insultando y amenazando, al final los de seguridad se lo llevaron fuera y nosotros pudimos seguir con nuestra fiesta.

Una vez se acabó la fiesta, estabamos todos en la puerta hablando y Miriam se apartó del grupo ya que tenía que hacer una llamada, nos despedimos todos y me quede esperando a que Miriam acabará la llamada para irnos juntos ya que vivimos en el mismo barrio, pero en el preciso momento que mi amiga colgaba, apareció el borracho de antes y la empezó a liar de nuevo, tuve que ir en su ayuda y con un miembro de seguridad de la discoteca para salvarla.

Una vez había pasado el mal rato, pillamos un taxi, Miriam estaba muy nerviosa y me dijo que si podía dormir con ella esa noche, ya que no quería estar sola, yo acepté sin pensarlo.

Cuando llegamos a su piso, me cogió de la mano y me llevó a su habitación, me empujó contra la pared y lo ultimo que me dijo fue que quería agradercerme haberla salvado del chaval de la disco.

Sus manos desabrochaban mi cinturón, mientras su boca quedaba cerca de la mía, nos fundimos en un increible beso, mientras me bajaba el pantalón y después los boxers, después de esto sonrió y se arrodilló.

Agarró mi polla con firmeza, mientras que chupaba mis huevos con una habilidad espectacular, se metió mi polla en la boca, con una mano seguía pajeandome, mientras que con la otra masejaba mis huevos llenos de leche.

En el momento que mi polla se puso dura del todo dentro de su boquita, aumento el ritmo de la mamada y del masaje, sus ojos azules me miraban fijamente mientras seguía con la boca llena.

Cuando ya me faltaba poco para terminar, mis manos se posaron en su cabeza, ella se dió cuenta que no iba a tardar en correrme, se quitó la polla de la boca y me dijo ¡dame toda tu leche, campeón! ¡quiero que te corras en mi cara! ¡llename como una buena puta que soy! todo esto mientras me pajeaba.

Se volvió a meter la polla dentro de la boca y siguió con su mamada, me dejé llevar y en pocos minutos explotaba, Miriam sin inmutarse seguía chupando mientras el semen le llenaba su boca, fue una corrida muy abundante, y cuando ya no quedaba nada, se sacó la polla, me enseñó toda la corrida que tenía en la boca, sonrió, cerró la boca y pude escuchar como tragaba.

Después de esto se levanto, me soltó un gracias y se fue a lavarse, no paso nada más durante esa noche y las siguiente, nunca hemos dicho nada a nuestros amigos, pero esa forma de agradecimiento siempre la tendré en mis pensamientos.

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