En el bar con una desconocida y terminamos teniendo sexo

Llego a la barra de un bar, sin mucho que contar, me fijo poco en la gente que me rodea, solo quiero un trago, a una distancia cercana veo unos ojos hermosos, unos labios pintados de rojo, con cautela me acerco y me pregunto por qué estás sola siendo tan linda? Eres de aquellas inalcanzables? Me acerco un poco más, espero no se note que me pones un tanto nerviso, pregunto tu nombre, tú voz, lo más bello que he escuchado, te invito tu trago preferido, se nota que tienes buen gusto, lo sé por lo que pides, entablamos una charla para conocernos un poco más, quien diría que hoy corro con suerte de toparme con un ángel. Una mirada furtiva se me escapa viendo tus largas y torneadas piernas, tú lo notas sin embargo lo dejas pasar, entre trago y trago, me lleno de valor para tomarte delicadamente de la mano, viendo directamente a tus ojos, nos quedamos un par de segundos con la mirada fija uno en el otro, al mismo instante nuestros labios se buscan, un beso tan apasionado que es motivo de envidia para quienes nos ven, me disculpo por arruinar tu maquillaje, tímidamente asientes y dices no hay problema, preguntas, quieres ir a caminar en la playa? Te tomo de la mano y salimos de aquel lugar, apenas está empezando a ocultarse el sol, la luz hace que tus ojos se iluminen aún más, te tomo entre mis brazos repitiendo aquel beso, mejorando por mucho el anterior, el sol se empieza a ocultar, la playa cubierta de tonos dorados es testigo mudo de nuestra entrega, nuestros cuerpos en pleno extasís, revolviendo la arena, disfrutando de tus piernas las cuales son más hermosas estando desnudas totalmente, rodean mi cadera sientiendote más dentro de ti, total desenfreno, cada embestida con mi virilidad provoca en ti un gesto de total goce, sigo así hasta que pides que pare, prefieres que continúe en otra posición, te tomo de tus buen proporcionadas caderas, sientiendote con total entrega en el momento, mi miembro, ansioso de comerte se aprovecha del vaivén de tus caderas, tus senos juguetones se contonean al mismo tiempo y un poco más por el movimiento de nuestros cuerpos, tu los tomas, acariciandolos de tal forma que ahora son cómplices de tu deleite, es tu momento, sientes tocar el cénit, yo sigo embelesado de ver tu blanca figura, continuamos con nuestra entrega hasta que los dos sentimos un orgasmo, mi juventud ayuda hasta que nuestros cuerpos no aguantan más, hemos perdido la noción del tiempo, te pido tu número, espero no me lo hayas dado mal, te invito a otro lugar, me comentas que hoy no tienes más tiempo, que te marque mañana, desapareces en la negrura de la noche, tomo un poco de tiempo, prendo un cigarrillo y espero con ansias el día siguiente para marcarte.
Llega la mañana y con eso la promesa de poder llamarte, marco, la sorpresa se hace presente, me has contestado. hasta aquí dejo la historia, tengo mucho más que conocer contigo antes de poder poner un punto final a lo que empezamos en aquel bar.

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