El Macho Alfa

El Macho Alfa

¡Mi nombre? Es lo de menos, por el momento lo guardaré en secreto, curso el ultimo semestre de Ciencias Políticas y esa tarde mi asesor de tesis me pidió que lo esperara a efecto a que me diera las ultimas indicaciones de corrección para ya mandarla a la imprenta.

Por eso a una hora totalmente inesperada salí de la escuela a tomar el transporte, el metro que corre de CU a Indios verdes.

Ya instalado en el vagón del tren abrí mi cuaderno y empecé a corregir mi escrito siguiendo las indicaciones de mi maestro, el tren se fue llenando de gente al ser la hora de la salida de los trabajadores. De repente sentí un fuerte empujón contra mi cabeza e iba a reclamar cuando alzando los ojos vi a quien lo había echo, un chico de no mas de 20 años, alto delgado y con un halo de masculinidad que irradiaba por todo su cuerpo, quien bajando su cabeza y fijando sus ojos en los míos dijo; sígueme.

Como un autómata cerré el cuaderno y me levanté de mi asiento dispuesto a seguir su mandato, salimos del vagón y comenzamos a caminar hacia la salida de la estación para eso ya estaba obscureciendo.

Al cruzar la calle apretó el paso dirigiéndose al parque yo casi corrí para no perderlo de vista al llegar a los primeros árboles se detuvo volteo a ver si lo seguía y se internó entre la vegetación.

Ahora si corriendo lo seguí algo me llamaba sentía mi corazón desbocado latir a mil dentro del pecho, las manos me sudaban y respiraba por la boca con desesperación.

Por fin se detuvo y encendió un cigarro mirando como me acercaba, yo no podía apartar mis ojos de su cuerpo, sus largas fuertes piernas enfundadas en los apretados jeans que marcaban cada musculo de sus fuertes piernas su cadera delgada su vientre plano y sus pectorales que a duras penas se mantenían sujetos por la camiseta sin mangas pero lo que mas me fascinación eran sus ojos de autoridad, de yo mando.

Cuando estuve frente a Al se empezó a soltar el cinturón y bajarse los jeans, hipnotizado lo miraba hacer, lo confieso yo nunca antes de ese día había tenido interacción homosexual con nadie y me consideraba normal tenia mi novia y practicábamos el sexo seguro de forma normal, yo seguía como zombi solo mirando lo que hacia viendo su vello púbico rizado y negro y la curvatura de su pene ya duro que de repente se soltó de su encierro y saltó largo grueso y oliendo a semen, a masculino, a macho.

Ordenó; de rodillas y mamala: Yo me rehusaba a hacerlo pero una fuerte cachetada me cerro los ojos y me hizo caer de rodillas aun traté de no cumplir con su mandato pero mi yo interior me ordenaba hazlo pendejo, abrí los labios y él sepulto su caña en mi garganta y empezó a bombear desesperado y yo a recibir el liquido seminal en mi garganta, se detuvo y ordenó levantate, bajate los pantalones y ponte de espaldas, ya yo no tenia voluntad le pertenecía; así que lo hice y poniendo mis manos en mis nalgas abrí mi ano para que fuera penetrado.

De un solo empujón desgarró mi ano haciéndome gritar, lo que evitaba poniendo sus manos ásperas de trabajador sobre mi boca, callate perra susurró y entonces solo fueron gemidos de placer los que salieron de ni boca, gemidos cada vez mas llenos de lujuria y de deseo, quería que me partiera que me hiciera sentir que era mi hombre.

De pronto se detuvo aferró mi cintura y empece a sentir el chorro de su semen correr por mi intestino,ya era su perra había encontrado a mi Macho Alfa.

Aun aferrado a mi cintura y sin salir de mi ano se sentó en la banca arrastrándome consigo susurrando te tengo cabronsita ya eres mi perra, mientras seguía llenando mi intestino con sus fluidos por unos momentos se fue tranquilizando y sin embargo empezó a orinar en mis entrañas lo que disparo de nuevo sensaciones jamas imaginadas y el orgasmo se repitió haciéndome eyacular de nuevo.

Al fin se desprendió y yo quede medio sentado en la banca dejando que su orina y semen escurrieran por mis piernas mientras el se vestía, Dame tu cel ordenó, como un tonto obedecí sacando mi cel de la bolsa de mi camisa lo tomo y anotó su numero y marcó, escuche la llamada sonando en su bolsillo me lo regresó y me dijo desde hoy me perteneces y harás lo que te diga, espera mi llamada y sin más se alejó dejándome ahí sentado, sin pensar solo sintiendo extrañas sensaciones que llenaban mi vientre y mandaban corrientes eléctricas a todo mi cuerpo y empece a caminar hacia mi casa recordando…

¿Que me pasó? ¿En que momento perdí toda mi hombría y me convertí en la puta de ese wey del que no sabía ni su nombre? La rabia asomó y un grito de asco se atoró en mi garganta y sin embargo ya sabía que Él era mi hombre.

Llegué a casa tratando de no llamar la atención y directo me metí al baño desnudándome y abriendo las llaves de la ducha, mis lagrimas se confundían con el agua y sin embargo un inmenso placer me inundaba recordando sus fuertes manos adheridas a mis caderas sus duros muslos contra los míos y la dureza de su verga, su hermosa verga que me había echo tanto daño y me dio tanto placer.

Estaba secando mi cuerpo con la toalla cuando sonó el celular un golpe de sangre recorrió todo mi cuerpo ¿sería ël? Con temor contesté; Hola? -Soy yo -me dijo -y a propósito me llamo Gabriel pero para ti soy Angel no lo olvides… Y colgó.

Caminé hasta la cama y aun desnudo me senté prendí un cigarro y la confusión no me dejaba ¡Como un casi adolescente que era mas bajo y delgado que yo que asistía tres veces a la semana al gimnasio y tenia un cuerpo trabajado que levantaba cien kilos en la barra había sucumbido sin poner la menor resistencia a la ignominia de ser sodomizado por un niño, un casi niño maldita sea y sin embargo supe que no había opción tuvo que ser así era mi macho alfa.

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