en el ascensor

Tenia mas de dos meses viviendo allí las cosas marchaban bien, a pesar de las ocasionales peleas de los vecinos Sara y su esposo Erick que solían pelear cada dos noches, que si el la dejaba sola, que si ella tenia un amante que ambos eran la peor basura que el otro hubiera conocido.
pero al menos amenizaban seguido mis noches de viernes, cuando el trabajo me dejaba tan cansado que apenas podía llegar a mi apartamento, y escuchar que alguien era mas miserable que yo me llenaba de una cierta alegría morbosa, por su parte Sara era una mujer joven, a sus 29 años tenia un cuerpo precioso su pecho firme se balaceaba cuando caminaba por el pasillo hacia el acensar y los entallados vestidos que usaba dejaban poco a la imaginación dejando translucir el delicado conjunto que se aferraba a su cuerpo como si temiera desprenderse de su piel clara. Su esposo tenia 48 años buen vestido aunque siendo honestos era algo gordo, y obviamente mucho mayor que ella, lo se , pero quien era yo para juzgar a nadie a mis 20 años no había tenido una relación en mi vida, me dedicaba enteramente a mi trabajo como publicista independiente que para ser honesto apenas me daba para pagar el alquiler, ella tendera sus razones para cazarse con el, y el seguramente la suyas para engañarla con cada mujer que le dejaba acercarse, pero claro los juicios no son por lo que estoy aquí.

Una noche de tantas en las que ella juraba que se iba y el juraba no le importaba llegue a mi apartamento, ella llevaba un vestido de una pieza color rojo tan apretado que las curvas de sus muslos empujaban la tela fina hacia arriba y ella en mas de una ocasión y en un inútil intento, en medio de gritos y reclamos la volvía a poner en su lugar, dejando entrever tras sus piernas el delicado limite entre sus muslos y el contorno de sus nalgas, el lanzaba prendas fuera del apartamento como loco y ella los recogía sujetan los limites de su rebelde prenda, entre en mi apartamento pero la discusión me siguió, entraban los gritos por la puerta, hasta que finalmente un portazo le puso fin a la discusión.
Salí a pasillo medio iluminado para ver que Sara estaba en recargada en la pared sujetándose las rodillas y con su cabello enmarañado no pude negarme a ayudarla a levitarse y juntos recogimos la ropa que le estaba regada en el suelo, entramos juntos en el ascensor, lejos de las miradas de los vecinos que habían salido como yo a enterarse del alboroto con mayor detalle,
Sara llevaba una camisa de manga corta sujeta con sus dedos llenos de esmalte, y un sostén que lucia demasiado delgado para su pecho, seguramente con el sus pezones se verían con tal detalle que el hecho de llevarlo puesto seria innecesario,
Te imaginas como me vería con el puesto verdad—dijo Sara, limpiándose la cara,
n-no—replique, sabia que notaria mi mentira pero no hacerlo seria de mal gusto,
Se que me miras las nalgas cuando paso junto a tu puerta.
Yo nunca—trate de mentir de nuevo pero era inútil
Admítelo – dijo con cierto enfado,
Soy hermosa no? – pregunto acomodándose la ropa,
s-si lo eres—los nervios se notaban en mi forma de hablar,
Nunca había hablado con ella antes aunque si me había pasado horas viéndola caminar y me imaginaba como se sentiría el hundirme entre sus piernas,
Sabes que el ya no me toca? –dijo de repente.
Me que de en silencio mientras de reojo repasaba su silueta moviéndome desde su senos hasta sus caderas y de vuelta.
Tengo que masturbarme por que el no me coge. —aquellas palabras encendieron mi mente
En instantes me la imagine en la cama rosándose con sus manos los pechos, improvisando con algún juguete o moviéndose en su tina, hasta llegar al clímax,
Vi sus dedos y los imagine hundiéndose en su entrepierna,
Tu lo haces seguido?— Pregunto de improviso mientras yo recorría sus manos con mis ojos,
Que cosa?—pregunte,
Tienes sexo seguido?—aquella pregunta me estrujo sacándome de las fantasías que resbalaron sobre mi espina hundiéndome en una vergüenza abrumadora y por un instante pensé en mentirle, decirle cualquier cosa, pero
Soy virgen—fue lo único que salió de mi boca,
Ella se quedo en silencio viéndome— pensé que replicaría que se enfadaría por mentirle pero simplemente dijo,
Y te masturbas seguido?—deseaba no contestar dejar que el ascensor llegara abajo y terminara con la charla
Sentí que su se acercaba mas y mas a mi,
Si – lo hago una o dos veces al día.
mm—sus ojos se clavaron en mi visita
Ok dijo, tirando las prendas que llevaba en la mano,
Vamos.. Dijo y presionó un botón del ascensor. Este se detuvo y las luces se apagaron,

Se acerco a mí y metió mi mano bajo su falda, podía sentir el calor desprendido por su entrepierna y la tela de sus pantaletas rosando el dorso de mis manos,
Tócame—dijo susurrando a mi oído,
Quiero que un hombre me toque– siguió mientras apretaba su cuerpo contra mi,
Sus pechos se pegaban a mi pecho y podía oler el perfume que desprecia su cuerpo,
Con mis dedos deslice la tela de sus pantaletas, esperaba encontrarme bello púbico pero me tope con su piel tersa y suave estaba depilada eso me calentó mas.
Bajo mi pantalón mi pene estaba palpitando se notaba atreves de la tela,
Sentí como su mano se desliaba por mi miembro endurecido frotándome,
Ya estas así de duro – dijo besándome el oído,
Y solo empezamos—continuo mientras desabotonaba mi pantalón,
Note con mis dedos como la humedad poco a poco me llenaba los dedos, ella me empujo hacia la pared del ascensor,
Déjame ver –dijo moviéndose hacia atrás
Ver que? –pregunte
Como te masturbas que más?—dijo mientras comenzaba a desnudarse
Baje mis pantalones y comencé a frotarme frente a ella mientras vi como se mordía los labios al verme y comenzó a quitarse la ropa
Mis pantalones cayeron al suelo y ella estaba desnuda frente a mí,
Son como te las imaginaste?—dijo mientras de tocaba los pechos
Son mas grandes—dije mientras me acerque a ella
Ella en beso la boca y bajo por mi pecho hasta legar a mi miembro
Sentí como su boca se pegaba a mi cuerpo sus manos se aferraron a mi cadera
Lleve las mías a su cabeza y juguetee con su cabello mientras veía como se movía en mi comencé a mover su cabeza para que fuera mas rápido sentí como su lengua se ceñía a mi piel y como la saliva recorría mis piernas y goteaba en el suelo
Ella abría la boca y movía los ojos viendo mi rostro, y volvía a chuparme,,
E estoy a punto – dije pero ella lo hiso mas y mas rápido mas y mas duro,
Hasta que estalle en su boca, sentí como mi semen se descargaba en su garganta como la piel de su boca se ceñía a la base de mi pene mientras que yo eyaculaba en ella.
Ella se quedo de rodillas cuando finalmente soltó mi cuerpo, viendo como la saliva escurría de mi miembro y aterrizaba en el suelo del ascensor,

Finalmente se puso de pie y dijo
Sigamos otro día – mientras se limpiaba los labios con las pantaletas que estaban en el suelo,
mientras me vestía pude ver como ella se ponía las mismas pantaletas y luego la falda para perderse en la calle por esa noche…

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