La Super Flaca Sexi 2 (continuación)

Cumpliendo lo prometido en la entrega anterior de “La Supe Flaca Sexi”, pues había quedado en unos intentos infructuosos de penetración, tanto por delante como por detrás… Dado que cuando intentaba penetrarla hasta lloraba del dolor, entonces se me ocurrió volver al día siguiente pero con un medicamento que lo usan los odontólogos, se llama xilocaina, duerme la piel en una superficie pequeña. Bueno les cuento que llegué a su casa y luego de hablar y recordar la experiencia del día anterior, nos fuimos calentando, le pasé la lengua por todas partes y le chupé su bollito como por media hora. Le expliqué lo del medicamento (crema) y seguidamente se la unté en ambos orificios. Esperé unos minutos y luego empecé a penetrarla; me decía que casi no le dolía, pero que igual sentía molestia y estirones. Yo intentaba con fuerza, pero ahora al que le dolia era a mi; era como si intentara penetrar una espalda. Ella estaba acostada boca arriba con las piernas abiertas y con sus dedos se estaba separando los labios. Finalmente sentí que la punta de mi pene ligeramente se estaba abriendo camino, fue cuando me afinqué fuertemente, ella grito pidiendo que se la sacara, pero yo por el contrario empujé más fuerte a la vez que sentía que me estaba rompiéndome el pene, de verdad que pensé que me había partido el prepucio y el frenillo, pero estaba tan excitado que se la metí hasta el fondo y empecé a bombear como loco, ella gritaba de dolor y placer, clavándome las uñas en la espalda. A los pocos minutos le acabé adentro. Me quedé estático unos minutos impactado de placer y dolor. Ella me pidió que me levantara para revisarse, porque le estaba empesando a doler y arder más. Notamos que tanto ello como yo teníamos esa zona muy roja y sensible, pero de manera sorprendente no había ni una gota de sangre. Después nos quedamos unos minutos cayados y recostados. Me paré al baño, me lavé un poco. Cuando regresé a la cama me empezó a meter mano nuevamente y me dijo que había quedado caliente, que no logró llegar. Inmediatamente se me puso el pene como un palo nuevamente. Me puse sobre ella y cuando me disponía a penetrarla, ella se quejó y me pidió que lo intentara por detrás, ya que sentía mucho dolor; para lo que le pedí entonces que se volteara y que se abriera lo mas que pudiera las nalgas con las manos. Le unté nuevamente la crema, y empecé a penetrarla, igual empezó a gritar y moverse, pero yo me afinqué con todas mis fuerzas, ella seguía gritandome, insultándome e intentando zafarse, pero yo la agarre con fuerza y la bombeaba a mil por segundo. Pero la crema generó un efecto de retardo, yo le daba y le daba, sentía que estaba a punto de llegar, pero no lograba acabar, estaba desesperado dándole cintura fuerte y rápidamente, sentía mi pene como gordo y muy pesado. Ella en medio de dolor e insultos tuvo como 3 orgasmos, pero yo seguía como desesperado. Finalmente a la media hora logre mi orgasmo. Me quedé completamente paralizado sobre ella por un par de minutos, luego me levante y lo que vi era bizarro; ella tenia alrededor de su ano y gran parte de las nalgas, liquido marrón, con abundante excremento en pasta y coágulos de sangre, por mi parte, tenía las mismas sustancias pegadas de mi pene (y con visibles laceraciones) y su alrededor, pero además el olor era nauseabundo. Nos paramos y lavamos. Ella no me habló por una semana. Tuvimos que esperar casi un mes para poder repetir todo aquello. Así duramos como 7 meses reìtiendolo, después espesaron a aparecer fuertes discusiones hasta el punto de distanciarnos.

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