La tía soltera, guapa y buena onda.

Cuando sentí el llamado de la fe no dudé en ingresar al Seminario, mi hermano mayor no lo tomó muy bien y dijo que era un cobarde maricón, mis padres me apoyaron y mencionaron que se sentían orgullosos de que abrazara la religión, ahora me encuentro cursando el tercer año como seminarista y mi vocación y valores eclesiásticos han guiado mi formación para, en un futuro próximo, convertirme en sacerdote.

Durante los casi tres años que llevo en el Seminario no he vuelto a ver a mi hermano, ahora tendrá 28 años, tres más que yo, mis padres me han contado que su vida es un desastre, no estudia, trabaja en lo que puede y sus amistades son el tipo de personas con las que no se desearía encontrar en una calle oscura.

Mis padres me avisaron que la tía Tatiana nos visitaría durante el fin de semana, es hermana de mi padre, hace mucho tiempo que no la veo, vive en el extranjero y no nos visita con regularidad así que este será un fin de semana especial, les aseguré a mis padres que estaría puntual el sábado en la casa.

Previo a salir el sábado del Seminario acudo a la misa matinal vistiendo mis hábitos de seminarista, renuevo mis votos a la fe y realizó una penitenciaria por los pecados de la humanidad. Ya satisfecho espiritualmente, visto mi ropa para salir al mundo exterior, a la casa de mis padres a recibir a la tía Tatiana.

Tomo un taxi frente al Seminario y me lleva hasta la puerta del hogar paterno, como tengo llave entro y me recibe una agradable música ambiental y los olores de una deliciosa comida, me dirijo hacia la sala y distingo a la tía Tatiana que al verme me sonríe, me tomo unos segundos para mirarla y reconocerla, es una mujer de 35 años, muy hermosa y segura de sí misma, es la clásica tía guapa, soltera y buena onda, le regreso la sonrisa y diciéndome <> me da un fuerte abrazo y un beso en la mejilla, puedo apreciar que tiene unos ojos color miel muy bonitos, bienvenida tía le respondo, ya son muchos años sin verte.

Después de saludar a mis padres pasamos a la mesa y la comida transcurre entre bromas e historias de cómo ha sido la vida de mi tía en su país de residencia, pasó el tiempo sin que lo sintiera cuando sin previo aviso entró mi hermano Vicente diciendo buen provecho y buenas tardes con una enérgica y poderosa voz, cuando lo vi casi no lo reconocía, su cuerpo era atlético y sus brazos y piernas gruesos producto de varias horas diarias de gimnasio, su rostro atractivo pero con marcas de una vida dura.

A todos nos sorprendió y una vez repuestos de la impresión mis padres lo recibieron y la tía Tatiana lo saludó sin poder evitar cierto recelo, se acomodó en la mesa y mi madre le sirvió una buena porción de comida, mi hermano comenzó a hacernos preguntas alternadamente a la tía y a mi hasta que el ambiente fue relajándose e incluso hasta agradable, posteriormente pasamos todos a la sala y tomamos café como aperitivo ligero entre charlas que se prolongaron hasta la media noche.

Cuando mis padres se sintieron cansados se disculparon y anunciaron que se retirarían a descansar pero que nosotros continuáramos poniéndonos al día, les dimos las buenas noches y quedamos la tía Tatiana y mi hermano Vicente que no dejaba de sorprenderme por el tremendo hombre en que se había convertido, seguimos platicando por un rato hasta que la tía dijo que ya se sentía cansada y me pidió de favor que la ayudara con su maleta al cuarto de huéspedes que estaba en el patio fuera de la casa, le dio las buenas noches a mi hermano agradeciéndole sus atenciones, yo también me despedí y salí siguiendo a mi tía con su maleta.

Ya en el cuarto de huéspedes la tía me agradeció y cuando me disponía a salir me llamó y me dijo que antes de dormir tenía por costumbre beber una copa de vino tinto por los antioxidantes y que como hoy era la festejada quería que la acompañara con una copita y sin decir más sacó de su maleta una botella y dos copas las cuales llenó hasta el borde con una sorprendente velocidad.

Yo sonreí nerviosamente y tras titubear por un momento tome la copa, me dijo salud y de un trago tomó la mitad, yo no me quise quedar atrás e hice lo mismo, me pidió que me sentara junto a ella en la cama y que le contara más detenidamente cómo era mi vida en el Seminario, yo le comencé a contar más detalladamente sobre los secretos de la Biblia y su aplicación para la salvación del alma, cuando me di cuenta la botella estaba vacía y yo me comenzaba a sentir que el piso se movía.

La tía Tatiana comentó que sonaba interesante prepararse para salvar las almas del mundo pero que al mismo tiempo le parecía triste que esos héroes con sotana no pudieran atender los llamados de su propia naturaleza y sin decir más me arrojó sus brazos al cuello y hundió su lengua en mi boca, el ataque me tomó completamente por sorpresa, abrí los ojos al máximo e intenté separarla pero me abrazó con más fuerza y su boca comenzó a hacer succión hasta obligar mi lengua a salir la cual engulló con desesperado frenesí.

Yo estaba fuera de mi, los efectos del vino y lo delicioso de la caricia hicieron que cerrara los ojos y me entregara a las sensaciones, ahora era yo el que devoraba la lengua de mi tía, así permanecimos por un tiempo que sentí la necesidad de que nunca terminara, la boca de mi tía era lo más delicioso que había probado en mi vida.

Aún me encontraba perdido en esa sensación cuando sentí una moderada presión sobre mi bajo vientre, agaché la mirada y era la mano de mi tía que apretaba mis genitales sobre el pantalón, aquello me hizo reaccionar y me aparté de la boca de mi tía, eres la hermana de mi padre y yo un pecador mortal, iba a comenzar a rezar cuando mi tía se arrojó sobre mi quedando acostado sobre mi espalda, su lengua nuevamente dentro de mi boca y su mano derecha rápidamente se abrió camino bajo mi pantalón y calzones para tomar directamente mi pene y comenzarlo a frotar.

Aquello me sobresaltó pero al mismo tiempo me dominó, qué sensación tan deliciosa, no podía creer que mi tía me estuviera tocando de esa manera, era un demonio corrompiendo a un hijo del supremo, yo era consciente de lo que pasaba pero cada vez más débil para evitarlo.

La tía Tatiana por fin se apartó de mi boca pero solo para ponerse a la altura de mi pantalón el cual desabrochó con todo y cinturón y de un solo jalón me bajo el pantalón y calzones hasta las rodillas, mi pene se irguió como resorte y mi tía sin esperar ni un segundo lo tragó hasta el nacimiento de mis testículos, casi grito de la sensación.

Podía ver cómo su cabeza subía y baja mientras mi pene desaparecía en el interior de su boca para volver a reaparecer húmedo por su saliva, sentí que la cabeza me explotaría en mil pedazos, yo me retorcía y apretaba los puños por el tremendo placer que mi tía con su boca me estaba proporcionando, cuando sentí que alcanzaría el climax mi tía se enderezó y moviéndose ágilmente brincó sobre mí completamente desnuda abriéndose de piernas y enterrándose mi pene en su vagina, aquello fue demencial.

Yo tenía los ojos en blanco mientras mi tía se movía de arriba abajo gozando mi pene mientras me decía, así te gusta mi sobrinito? Te gusta la concha de tu tía? Voy a quedar bendecida por este favor que te hago? Abrí los ojos y pude ver cómo su hermoso rostro se había desfigurado y convertido en un súcubo, los ojos le brillaban con fuego y su sonrisa era maligna y satánica pero el placer que me proporcionaba no me permitía reaccionar ante la violación maligna de que era objeto.

Cuando estaba a punto de nuevamente alcanzar el climax escuchamos en dirección a la puerta un aplauso sonoro pero desganado y una carcajada enérgica, mi tía giro rápidamente a mi costado y los dos quedamos petrificados al darnos cuenta que era mi hermano Vicente que nos ovacionaba desde el marco de la puerta, vaya vaya vaya, yo solo en la sala cuando aquí está la verdadera fiesta, y diciendo eso rápidamente quedó desnudo y pude ver con ojos de plato el tremendo miembro de mi hermano, parecía la tranca de la puerta de la parroquia del Seminario, dura, rígida, enorme, estaba llena de venas a punto de reventar y su glande era como del tamaño de un puño de bebé, parecía tener vida propia.

La tía Tatiana seguía petrificada observando también aquel monstruo enfurecido e intentó reaccionar cuando se dio cuenta de que mi hermano se dirigía hacia ella pero fue demasiado tarde, en tres zancadas la alcanzó separando su piernas al máximo, colocó su hombría frente a la ya húmeda vagina y de un fuertísimo empujón, aquel enjendro de la naturaleza fue devorado cuan largo era por las entrañas de la horrorizada tía Tatiana que soltó un fuerte alarido presa del visible dolor que la atravesó como rayo.

Yo seguía sin poder moverme, mitad por miedo y mitad por excitación, observaba cómo a mi costado ahora era mi hermano quien violaba a la tía Tatiana como un vengador enviado desde el cielo, la tía gritaba y luchaba por liberarse de su torturador pero eso solo lograba que mi hermano se enardeciera más y la bombeara con furia desmedida mientras le decía, ya te cogiste a un cura así que ahora te vas a tragar una de hombre, y la sacudía con toda la fuerza de su cadera, parecía que la iba a destrozar.

Los gritos ahogados de la tía comenzaron a intercalarse con gemidos y sollozos hasta que se convirtieron en quejidos acompasados que antecedieron el tremendo orgasmo que alcanzó, fue largo y agónico, se podía apreciar en su rostro el rictus de dolor y placer que estaba experimentando hasta que en un fuerte resoplido la abandonaron las reservas de sus fuerzas, sus piernas y brazos cayeron al costado desfallecidos.

Mi hermano se detuvo y mirándola a los ojos le dijo, si gozaste con eso querida tía prepárate porque apenas viene lo bueno, y de un violento giro sin salir del interior de la tía la hizo girar como una muñeca de trapo y la colocó sobre su cuerpo, después giró la cabeza hacia donde yo estaba y mirándome a los ojos me grito con su enérgica voz, es tu turno de hacerte hombre recabrón, métele la verga por el culo mientras yo me la sigo bombeando, es lo que esta putita quiere.

Yo recibí el mandato con temor y no pude moverme, <>, al pensar que mi hermano sí era capaz de cumplir su amenaza, me coloqué como resorte a la altura de las nalgas de la tía, mi hermano las separaba con ambas manos dejándome ver cómo se estiraba el ano de la tía, aquella imagen me volvió a excitar y mi miembro me pedía anhelante entrar en ese estrecho conducto, así que lo puse en la entrada y comencé a empujar, estaba muy apretado pero mi hermano lo seguía estirando y comencé a recargar todo mi peso.

La tía Tatiana comenzó a gritar de nuevo, aquello terminó por enardecerme, <> y presa de un deseo demoniaco de un fuerte empujón se la metí hasta el fondo haciendo que el dolor la hiciera sacudirse y suplicar por que ya la dejáramos en paz, pero ahora mi hermano y yo éramos dos demonios violando a un pequeño ángel que había caído en nuestras garras y que para nada pensábamos liberar hasta hacer que el cielo mismo se estremeciera.
Comenzamos un mete y saca en la vagina y en el culo sacrificados con movimientos muy violentos pero bien coordinados, era toda una masacre, no había nada de santidad en lo que ocurría en esa habitación, los cuerpos sudados restregándose en otro que se debatía entre dolor y placer, la escena era digna de una cámara del infierno.

Mi hermano y yo alcanzamos el orgasmo a un tiempo inundando por completo el interior de la tía con dos poderosas mangueras que vomitaban chorros de leche hirviente, aquello fue demasiado para la tía que cayó desmayada.

Hoy estoy a punto de recibir la sotana como cura, mis estudios en el Seminario han terminado y aunque ahora solo debo pensar en salvar del infierno todas las almas pecadoras que encuentre en mi camino, no puedo dejar de pensar en el culo sangrante de mi querida tía buena onda Tatiana.

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