María me atropelló

María me atropello
Desagradablemente tengo que hablar de un accidente que tuve cuando tenía 41 años. Me atropelló un coche cuando estaba haciendo deporte, corriendo por la calle. Cuando volví al trabajo todavía estaba algo conmocionado. No sé que le pasaba a mi cuerpo que tenía unas locas ganas de sexo. Pensaba en María. Una choca joven de unos 28 años. Bastante alta. Morena, de pelo largo, delgada y sumamente atractiva. Un rostro de modelo. Como la de un concurso de belleza. La conocí en un curso. Ella daba la clase. Me paso la mano por el pecho y bajo al estómago y mi polla dio saltitos. Se dio cuenta y dijo vale.
Es una mujer de cuidado. Es bastante mala. Tiene un novio, pero va con otro hombre cogida de la mano. En mi fantasía creía saber lo que le gustaba.
No sé si por mi imaginación o por mi desesperación tras el accidente fui a buscarla. Le dije por favor María me puedes ayudar. Es que mira he tenido un accidente y no puedo mover los brazos. No era verdad. Tuve algunas secuelas en el movimiento de uno de los brazos, pero no me pasaba nada. ¿Qué es lo que quieres? me dijo. Veras es que he tenido un accidente y estoy impedido. ¿Y quieres ir al servicio? Que fácil resulto todo. Gustaba a todas las chicas.
Entramos en el servicio de caballeros y entramos donde el retrete. Ella cerró la puerta. Me bajo la cremallera. Y me la saco. Yo jadeaba. Y oriné. No puedo más le dije con los ojos entornados. Se puso a meneármela con su suave mano. Olía su perfume. Estaba detrás de mí. Se puso a hacerme una magnífica paja. Eres un chico que sabe que clase de cosas me gustan, me dijo. Me pasaba los dedos por el prepucio. Me desabotonó y me bajo los pantalones. Me acariciaba la polla y los testículos con el dorso de la mano. Yo cerraba los ojos. Se puso delante mía. Entre el retrete y yo y se puso a chupármela con su bonita cara. Pasaba su lengua primero y luego me succionaba. También los huevos. Me encanta me dijo. Comerme tu polla. Notaba su golosa boca caliente. Que fuerza tenía. Vaya sumisa hembra. Hala lo que sueltas me dijo. No te corras muy rápido. Estuvo haciéndome una mamada durante un buen rato hasta que me corrí y ella se lo trago todo y se la saco de la boca y seguía masturbándome.
Se despidió diciéndome. Fenomenal, nos vemos.

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