Ella me miró y yo no pude resistir

Un poco de disimulo no caería mal, ¿no cree?-. Me dice en tono divertido. Uno no puede disimular con lo inevitable profesora-. Como siempre, ella sonríe. Yo tenía unas ganas inmensas de tocarla…

Mi nombre es Ginne, tengo 20 años.  No está demás describirme. Soy de tés blanca, ojos color miel, grandes y redondos, hermosos según algunos. Tengo una mirada perturbadora, penetrante, intensa…;  esto según todas las personas que conozco y me lo hacen saber, porque la verdad yo no creo que mire a nadie de manera inusual. Soy  delgada, mido 1.65, cuento con unos redondos senos ni tan enormes, tampoco diminutos. Y un trasero de infarto, una cinturita bien definida y abdomen plano. Todo eso gracias al ejercicio que desde pequeña vengohaciendo ya que mi padre era entrenador personal y crecí con esa cercanía y el vicio del ejercicio, aunque bastante curioso es que no me gustan los deportes, al menos no practicarlos.

Soy una persona  bohemia,  metida en la lectura, amante de la poesía, siempre tratando de aprender algo nuevo. Me encanta leer.. Soy amante del rock y el metal, por lo que mi estilo es un poco oscuro. Soy amante de las perforaciones y tatuajes,  tengo algunos en mi cuerpo.  Soy la típica chica que siempre esta con sus audífonos puestos escuchando música en todos lados, bien sea que esté leyendo un libro o esté haciendo ejercicios. Nunca me falta la buena música.

Soy lesbiana, me di cuenta de esto cuando era una niña de 8 años que empecé a ver a otras niñas, chicas y mujeres de manera distinta. Todo me lo aclaró un sueño que tuve cuando una morena de infarto que vivía cerca de mi casa se coló en él, ella tenía como 15 años en aquel entonces. Para resumir fue un sueño bastante  loco, ella casi me besa, yo  era una niña no entendía. Cuando me desperté tenía el corazón latiendo a millón. No fue la única vez que me soñé con ella. Desde ese momento me di cuenta que me gustaba soñarme con ella y con otras chicas, no solo soñar sino todo. Disfrutaba verlas, disfrutaba estar cerca de ellas y hacerlas sonreír. Me gustaba pasar tiempo apreciando a mis amiguitas, a las amigas de mi hermana, que ya eran todas unas adolecentes de 16 y 17 años todas preciosas e incluso algunas amigas de mi mamá de 23 o 25 años. Era un deleite. Fui comprendiendo que me gustaban en serio las mujeres ya más adelante, entrando a esa desesperante etapa de pubertad que nos golpea a todos de una u otra manera. A mí me golpeó por la homosexualidad. Y pues para nadie es un secreto que en esa etapa de los 12 años en adelante todo es una tortura.

Mis padres no saben que soy homosexual, al menos no por boca mía. Nunca he tenido el atrevimiento de decírselo porque ellos son los típicos padres chapados a la  antigua, homofóbicos, religiosos y mente cerrada. Yo imagino que toda la vida lo sospecharon, porque nunca fui como las demás niñas. Pero simplemente en su pequeña cabecita cuadrada no quieren aceptar el hecho de que su pequeña niña *soy la menor, la bebé de la casa* la luz de sus ojos, sea homosexual. Algún día tendrán que aceptarlo o simplemente vivir con ello atorado en alguna parte.

***

Un día iba de camino a la universidad, ** Soy estudiante de Idiomas Modernos, siempre me encantaron los idiomas, aparte que tengo el sueño (como la mayoría de las personas) de viajar alrededor del mundo. **  Iba súper apurada porque ese día tenía un parcial de latín… Rodaba los ojos por el simple hecho de recordarlo, latín me tenía la vida triste. No se me daba, es muy complicado y fue mi tortura en ese tiempo. Salí de mi casa a las 6 de la mañana, pues tenía clases a las 7 am. Tenía que llegar puntual porque mi hermosa profesora era de esas bella pero estricta y a mí me encantaba ser puntual. Primero porque era un deleite total prestarle atención, pero no a sus clases no, sino a toda su perfecta anatomía.- Ya que lo pienso, esa debe ser la causa de que fuera mal en su materia por algún tiempo.- Segundo porque  la tipa daba algún que otro punto por asistencia, responsabilidad, puntualidad e interés. Algo que yo siendo tan mala en latín tenía que hacer a juro y si tenía interés pero en ella no en lo que enseñaba.*

Corrí apresurada a la estación donde se espera el bus o transporte público, ya que vivo lejos de la facultad, aparte las 6am es hora pico, todo el mundo sale a esperar transporte para poder ir a sus trabajos y lugares de estudio. Todos los días pasa por mi mente.- Tengo que mudarme más cerca-. Algo que sé que por ahora es un tanto imposible  pero igual la rutina me hace pensarlo a diario.

Al llegar a la parada está casi vicia, entonces saque mi mp3 me coloqué mis audífonos y subí el volumen al máximo mientras estaba esperando a que el bendito bus pase. Ya la parada estaba comenzando a llenarse de gente y no pasaba transporte, comencé a desesperarme..- Ginne cálmate, si llegas tarde hablas con tu profe, no sé, algo se te ocurrirá. Intenta guiñarle un ojo, si no funciona le guiñas los dos, si tampoco funciona le dices que tenías basurita en los ojos y entonces te inventas una buena excusa-.. Estaba sumergida en mis tontos pensamientos de qué hacer si llegaba tarde, cuando por fin llego un enorme bus que me sacó de ellos. Soy una persona educada y decente pero en estas ocasiones cuando me desespero y me traslado hasta Plutón se me olvidan los valores. Al ver el bus estacionado salí corriendo, empujando a un par de personas y pegándole con mi maleta a otro par para poder subirme al bus y lograr sentarme en uno de los  primeros puestos para que no me dificultara tanto a la hora de bajarme, ya que sé que iba a estar hasta los talones de gente y yo iba apurada. Aparte donde vivo, los choferes de transporte público creen que a las personas no les importa viajar tan apretados como sardina en lata y no arrancan hasta que el bus esté completamente lleno, por ellos llevarían pasajeros hasta en las ruedas. Me senté en uno de los primeros asientos, esperando a que todas las personas que estaban en la parada se subieran al bus para que este arrancara, comencé a desesperarme de nuevo en lo que empiezo a agitar mi pierna (señal de un tic de ansiedad.. o simplemente mucha falta de paciencia) cuando algo se robó toda mi atención. Era una Chica, si si una de esas preciosas, que se roban la atención de cualquier persona: chicos, chicas, señoras y viejos verdes babosos.  De todos pues.

Me dedique a mirarla mientras se subía al bus y caminaba por el pasillo de este, el bus ya estaba lleno y no tenía asientos vacíos… El chico que estaba en el asiento a mi lado estaba babeando al igual que yo apreciando tal belleza,  yo estaba que sacaba un pañuelito para limpiarme la baba que ya casi me mojaba el cuello y aparte se lo prestaba a él que estaba peor que yo. Pude notar que comenzó a vacilar en su asiento con ganas de darle el puesto a aquella preciosa chica. Yo en mi mente decía..- Hazlo, párate man no lo pienses tanto, dale el  puesto, sé un caballero, ella tiene cara de que quiere irse a mi lado, bueno no pero si quiere irse sentada, dale el puesto joder!!-.. Pero no, en eso se acercó una señora mayor y el chico tuvo que darle el puesto a esta. Yo en mi mente lo estaba maldiciendo, en serio lo maldecía. *En esas horas de la mañana no soy para nada la persona amable, educada y decente que mis padres criaron*.  La chica tuvo que correrse un poco más hacia atrás pues aún se estaban montando personas al bus y  para mi mala suerte yo ya no podía verla. Por lo que no tuve más distracciones y me dedique a maldecir al chofer para que se apurara, mirar el reloj cada 10 segundos y agitar mi pierna por el desespero.

Una vez ya habiendo llegado al centro de la ciudad, tenía que agarrar otro bus que me dejaría en frente de la facultad, de lo contrario tendría que caminar mucho, muuuucho en serio, kilómetros pues. Pero con el humor que llevaba no sería capaz, al menos no sin hacer algo totalmente fuera de lugar en el camino, como golpear a alguien que me mire feo o algo así. Por lo tanto, preferí evitar uno de esos malos momentos y me quede en la estación de buses esperando porque este se digne a aparecer y yo poder llegar relativamente a tiempo a ver a mi súper sexy profesora…. Aahhh y también poder presentar el examen parcial, por supuesto!! Para este había estado estudiando mucho. Por mi cabecita estar divagando por cada uno de los planetas, me había olvidado por completo de aquella chica, si  aquella chica ¡Santos Anillos de Saturno! La recordé y un inocente e instintivo suspiro se escapó de mis labios, por su belleza, por su delicadeza, por todo. Explicaré el motivo de mi botadera de baba al verla y no dejar de hacerlo. Ella era poco más alta que yo 1.65 imaginé, delgada, piel blanquita como la leche, cabello castaño oscuro, liso y largo, ojos grandes, llamativos y verdes. De robarle el aliento a cualquiera que la mire fijo, pensé. Y encima de esos hermosos ojos llevaba puestos sus lentes, de poco aumento pude notar por el reflejo de la luz del bus cuando la vi. O sea no estaría tan cieguita, un poquito no más. Y con eso se llevó todo de mí, no sé el por qué pero realmente me mata una chica que use lentes, es la perdición para mí, tal vez si esa vez que yo la vi, no hubiese llevado puestos sus lentes, no me habría llamado la atención de la manera en que lo hizo. Para agregarle más atractivo, si aún más atractivo, llevaba en sus brazos 2 libros de pasta gruesa y 2 libretas grandes. No sé si serían de ella, no sé si los leería, no sé nada. Pero todo eso le daba un aspecto súper intelectual, algo que me transporta a otro mundo. Tenía  rasgos delicados, una boquita preciosa con un labio inferior muy apetecible y de allí ya no la pude detallar más, pues se tuvo que correr hacia atrás en aquel bus.

Una fuerte bocina de automóvil me saco de mis pensamientos y me hizo reaccionar. Casi ocurría un choque  de un auto con una motocicleta en la calle frente a mis narices, una pequeña risa totalmente involuntaria salió de mi boca y pude notar que había más personas a mí alrededor en aquella parada esperando el bus, por lo que mi risa hizo que sus miradas prejuiciosas se posaran en mí, me ruboricé, sentí  el calor recorrer mis mejillas, agache mi cabeza y me encogí de hombros  en símbolo de “ no fue mi intención”. Estoy segura que mi risa no fue por el casi choque, creo y espero… Sino por estar pensando en aquella hermosa señorita de aspecto intelectual.

– Debe tener como 19 o 20 años sin duda alguna, iría a estudiar me imagino, ¿dónde estudiará? Nunca la he visto ni si quiera en el comedor… ¿Y si es de nuevo ingreso? Nah seguro estudia en un instituto privado… ¿Qué hacía por allá, será que se mudó y vive por ahí? Porque no la había visto por ahí tampoco… Nah seguro estaba visitando a alguien… Ojalá y se haya mudado así la vería a menudo, sería estupendo, otro pequeño deleite-. El sonido de un frenazo fue lo que esta vez saco a mi mente de Plutón. Y era el bus ¡¡Yei!! Me había olvidado por completo que iba tarde, procedo a subir al bus que para mi suerte no iba tan lleno, sin embargo no habían puestos vacíos y me toco irme de pie, no tenía problema con eso, solo quería llegar rápido. Miro mi reloj antes de que el bus arranque, Faltaban 15 minutos para entrar. ¡¡Santos caballos de fuerza, por favor arranca ya!! Exclamaba en mi mente y la expresión en mi cara también. Creo que el chofer lo notó al yo percatarme de que este estaba mirándome por el espejo retrovisor  y me hizo una seña con la mano de que estaba esperando a alguien. Cuando la persona a la que estaba esperando al fin abordo el bus, el chofer arrancó ¡gracias al cielo! Pensé. En 10 minutos llegaría, vería a mi profe y presentaría el bendito examencito. Luego ya sería feliz, espero.

Ya prácticamente estaba llegando  a la facultad, el bus en el camino abordó a más gente por lo que era poco habitual que pasara y era el único que llegaba directo a varias de las facultades, por tanto ese si iba lleno hasta los talones, con gente colgando en ambas puertas y en el pasillo todos apretados y restregándonos unos con otros. Para mi suerte no tenía hombres a mi alrededor sino puras chicas y podía restregármeles y ellas a mi sin ningún inconveniente, yo contenta. Porque en estas situaciones muchos chicos pervertidos aprovechan para pegárseles a las chicas y restregarles el tostón, cosa que es desagradable. En este caso yo era la pervertida con las otras chicas, pero estábamos tan apretados que la situación lo ameritaba, era inevitable. Además ninguna de ellas sabía que yo era homosexual así que da igual, tampoco las volvería a ver. El bus paró en una de las facultades, en la de Administración, Contaduría y Economía. Ahí se bajó demasiada gente, a mí me daba igual nunca  me agradó esa facultad y menos su gente. Por el simple hecho de que se creían superiores a los demás, miraban a todos por encima del hombro y eran muy sifrinos (fresas) y presumidos, creyéndose la gran cosa. Cosa que detestaba con toda el alma.- ¿Por qué tienen que ser así? Su carrera no es mejor que la mía, ni mejor que muchas otras, relájenla.-. Pensaba, mientras que muchos me pasaban por un lado mirándome con indiferencia para bajarse del bus. Yo los miraba peor y rodaba los ojos. Nunca me costó eso. Aparte que sé que la gente piensa que miro mal normalmente ahora ni imaginarse cuando quiero mirar mal intencionalmente.

Lo que de nuevo logró sacarme de mis pensamientos y cambiar la intensidad de mi mirada fue verla a ella de nuevo. ¡Ella! Si ella. Preciosa chica, pero ya va ¿Venía en el mismo bus? Se bajó en esta facultad, ¿Estudiará aquí? ¡¡Nooo!! de todas las facultades ¿Por qué aquí? ¿Será cómo ellos? No creo-. Me preguntaba y respondía a mí misma, en lo que el bus arranca y yo procedo a sacar mi tarjeta de pasaje para pagar ya que la siguiente era mi parada. Me bajé del bus y comienzo a caminar súper rápido, quedaban exactamente 3 minutos para las 7, que digo caminar rápido, ni bien vi el reloj comencé a correr. Y maravillosamente en 2 minutos llegue al salón de clases, totalmente sin aliento pero llegue puntual. Me detengo, arreglo mi ropa, me quito los audífonos, guardo mi reproductor mp3, me saco la maleta, respiro profundo y entro al salón diciendo un ‘Buenos días’ entre dientes. Me siento en una mesa de la segunda fila y trato de calmar mi respiración agitada.

–          Buenos días señorita Wolf. Casi no llega-. Mi bella profesora de Latín dice esto con voz sexy, que digo, su voz es sexy siempre,  por naturaleza. Seguido va cerrando la puerta tras de ella. Yo solo respondo con una sonrisa de medio lado, aún estaba sin aliento, por la carrera que pegué y por verla a ella también.

Está a punto de trancar la puerta cuando llega Anyi, Una amiga muy preciada. Que mete su mano  e inevitablemente la profesora sin querer la machuca, por lo que Anyi todavía del otro lado de la puerta casi cerrada por completo pega un señor grito:

–          AAAAAAHHHHH!!!!! Por favor por favor, no tranque. AAAaahh-. Mientras dice esto va abriendo poco a poco la puerta para poder pasar. A la profesora no le dio más que risa, pero en su puesto tratando de no perder la compostura se hizo la sería, yo pude notar que estaba que se reía. Podía notar toda reacción extraña que tuviera, pues en todas sus clases me dedicaba con detallada precisión en apreciarla, a toda ella. Era un vicio. Mi vicio de Latín, la única razón por la cual no retiré la materia.

–          Señorita Contreras, casi no llega, ni vive para contarlo. Disculpe usted. Pase adelante tome asiento y la próxima, sea más perspicaz y meta un pie. Sino ¿cómo va a hacer su examen?-. Decía esto en un tono algo burlón, a mí me dio risa y se me escapó involuntariamente. Haciendo que algunos voltearan a verme. *- Tengo que controlar esas risitas-* Pensé y me hundí en mi asiento.

–          Buenos días profesora, no tranquila, disculpe no vuelve a pasar lo juro, por suerte fue mi mano izquierda y escribo con la derecha- Anyi entro al salón sacudiéndose la ahora roja mano con una mueca de dolor en su rostro.  Se sentó en una de las primeras mesas y siguió hablando.- Lo juro que no vuelve a pasar, es que salí de mi casa y no pasaba bus, después mi mamá me llamó que se me quedaron los libros y tuve que devolverme a buscarlos.. en el camino me caí. No he tenido suerte…

La profesora ahora si había trancado la puerta en su totalidad, dejando a 2 alumnos por fuera por 1 minuto de retraso. Ya habiendo trancado, prosiguió.

–          Señorita contreras, no tiene por qué darme explicaciones, saque su material para comenzar con la evaluación-. Dice esto haciendo un gesto con su mano para que Anyi no hable más. Cosa que omite totalmente porque pues así es Anyi.

–          Esta bien profesora, solo que no vuelve a pasar lo juro.

–          No me jure nada, solo espero que usted esté preparada y todos sus compañeros, he sido muy flexible con ustedes este semestre, la prueba está fácil para el que estudio. Sino  estudiaron ya no puedo hacer más nada por ustedes… *Ella seguía hablando, dando uno de esos típicos discursos de profesor, que mayoría de las veces están en los cierto pero que casi siempre como ahora, nosotros ignoramos. Yo solo la miraba de pie a cabeza, la escaneé mientras ella hablaba y se desplazaba por el salón-. Dijo que había sido flexible, me gustaría averiguar qué tan flexible puede llegar a ser- .. Se colaban esos indebidos pensamientos de la profe siendo bastante flexible, por lo que sentí un cosquilleo y doy un leve brinquito en mi asiento mordiéndome el labio inferior.

–          ¿Está bien señorita Wolf? – escuché cerca de mí con esa conocida sexy voz. Así que reaccioné, la miré y del color de un tomate respondí.

–          Si profesora, solo que… ehhm… estoy nerviosa-. Dije esto vacilando y mirando a cualquier lugar haciéndome la loca.

–          Tranquila, relájese, yo sé que tan mal no le va a ir-. Dice esto con un tono bajo y mucho más sexy de lo habitual, dejando la hoja de la evaluación en mi mesa, pasando por detrás de mi puesto contoneando sus caderas y ¿Qué? Si, guiñándome un ojo. Se me subió la presión en seguida. ¿Quién va a concentrarse así? ¡¡¡Santa Petra!!! Pienso mientras trato de ventilarme agitando una carpeta para darme aire mirando a aquella mujer que se pasea por el puesto de los demás compañeros para entregarles su hoja de evaluación, con ahora una divertida pero disimulada sonrisa en su rostro al notar mi reacción.

La verdad es que con la profesora de Latín, informalmente Jessica Piterson, ese es su nombre. Hemos tenido uno que otro jueguito, miradita inusual y queriendo pasar a algo más. Ya que un día  casi a mitad del semestre, en una de sus clases yo me encontraba observándola y detallándola por completo (como de costumbre) mientras ella explicaba un tema. La mire de sus delicados pies en esas elegantes zapatillas de tacón color plateado, subiendo por sus muy bien tornadas y duras piernas que se le notaban en ese ajustado pantalón de vestir, su definida cintura, plano vientre y grandes pechos apretados en esa pegada camisa blanca. Su delicado cuello, su perfecta carita, esa media sonrisa cuando quiere agregarle interés a un tema, su perfilada nariz, su largo y castaño cabello recogido en un moño mostrando elegancia y al final me dedique a mirar detrás de esos muy sensuales lentes, los hermosos y grandes ojos color café que… ME ESTABAN MIRANDO FIJO. – ¡¡Oh Holy Fuck!! Se dio cuenta que me la estaba buceando y ahora se quedó mirándome fijo.- Ginne que te trague la tierra-. Pensé.

Inevitablemente aparte la mirada de inmediato y sentí el calor subiendo por mis mejillas en señal de que me puse roja, me hundí en mi asiento mientras escuchaba su sexy voz de fondo aun explicando algunas cosas. Dudé y trataba de mirar hacia el piso pero me fue imposible así que subí de nuevo mi mirada hacia sus ojos y AAaahhhh, me derretí. Aún seguía mirándome fijo. Esta vez no aparté la mirada sino que se la mantuve, no sé qué cruzaba por mi cabeza pero me gustó que se diera cuenta que yo la estaba mirando y ahora que ella me miraba yo quería retarla. En realidad me sorprendía todo aquello, nunca pensé siquiera que la profesora supiera que existo, por señales bastante obvias, ella es una mujer elegante, refinada, demasiado sexy y lo hacía notar sin pasar a lo vulgar… Todo lo contrario a mí, que soy un total y completo desastre de persona y también lo hacía notar. Al principio pensé que Jessica me estaba mirando para criticarme, como lo hacen muchas personas, pero estaba dispuesta a averiguar la verdadera razón, si era o no era esa me daba igual. La seguiría mirando de todas formas.

Estuvimos un buen rato mirándonos fijamente mientras ella hablaba de algo, no sé qué. Luego un compañero intervino y comenzó a hablar, del mismo tema supongo. Por lo que Jessica apartó su mirada 5 segundos solo para darle la palabra  al chico y volvió su mirada  a mí. Quien la esperaba con ansias.  Bajó un poco sus lentes con sus dedos, se vio muy sensual al hacer esto, cosa que tuvo reacción en mí ya que me encontraba mordiéndome el labio inferior. Ella se dio cuenta y sonrió levemente. Una que otra vez miraba hacia atrás al chico que estaba hablando, que le pasó la palabra a otro y así. Pero siempre devolvía y posaba sus dulces ojos en mí.* Yo no sé si la profesora Jessica sea homosexual o no, yo creo que no, pero me estaba siguiendo el juego  y eso me gustaba y estoy segura que a ella también le gustaba y le divertía todo aquello*.  La mirada de ella se fue intensificando y yo intencionalmente fui haciendo lo mismo con la mía, noté que estaba funcionando porque Jessica se puso nerviosa. Ya que dejó caer la hoja y el bolígrafo que tenía en su mano. Lo recogió de inmediato torpemente y se hizo la loca haciendo que prestaba atención a esta vez una compañera. Solté una leve risita, de esas que yo estaba consiente que tenía que aprender a controlar. Por suerte esta vez nadie me miró. Solo Jessica que también se rió con disimulo.

–          Verdad profe?-. Preguntó una voz al fondo del salón. La cual saco de nuestro jueguito de miradas a mi querida profesora y la hizo reaccionar. Creo que Jessica no sabía de qué estaban hablando en lo que vio el reloj y dijo.

–          Ahhmm…  Sí, totalmente. Pero igual no se queden con esa escaza información. Hasta aquí la clase de hoy. Si tienen dudas bien pueden buscar información al respecto e informarse más. Mañana comenzamos con la parte práctica así que vayan practicando en agilizar esa lengua -.Hizo énfasis en esto último y me miró, lo cual me pareció interesante, sonreí y alcé una ceja manteniéndole la mirada una vez más. Esto a ella le pareció divertido, sonrió y siguió hablando.- Porque ya comenzaremos a hablar en latín cada vez que nos veamos en esta clase. (No tengo ninguna duda que Jessica no comenzó a mirarme para criticarme).

Escuche a muchos de los compañeros quejándose, que era muy pronto, que diera más tiempo, que el latín es realmente complicado, que diera más teoría para saber más de la epistemología de los lenguajes. Un sinfín de cosas, en las que yo también quería quejarme ya que soy realmente pésima para hablarlo, entenderlo y demás. Pero no lo hice porque mi pequeña cabecita estaba ocupada prestándole atención a los gestos divertidos de la profesora Jessica.

Ese día al finalizar la clase, no sé por qué, pero traté de ser la última que saliera del salón, estaba tardando una eternidad “guardando mis libretas” en mi maleta mientras todos mis compañeros se disponían a salir del salón. La profe, estaba haciendo lo mismo con las cosas en su escritorio. Yo en mi muy mala actuación de hacerme la lenta (en realidad no tenía  mucho que guardar) me quede mirándola una vez más. Ya estaban saliendo las últimas 2 personas del salón cuando Jessica me dice:

–          Espero que le haya gustado la clase de hoy  señorita Wolf-. En un tono divertido ocultando una pequeña sonrisa, que obviamente yo la note.

–          Estuvo realmente muy interesante profesora-. Imite su tono, al contrario de ella dije esto con una sonrisa bastante picara. – Ojalá y todas  las clases fueran así de entretenidas-. Esta vez fue inevitable que se viera su sonrisa.

–          A mí también me gustó la clase de hoy señorita Wolf. ¿Está segura que entendió todo?

–          Hay algunas cosas que no me quedaron claras, sinceramente profesora-. Estábamos hablando como gente decente, adultas, profesora y alumna. Podía entenderse que estábamos hablando  sobre la clase, pero no era así, estábamos hablando sobre nuestro pequeño juego de miradas provocadoras. Yo diciendo esto dispuse a ponerme mi maleta y acercarme más al escritorio de la profe.

–          ¿Cómo qué cosas no le quedaron claras?-. Ella, al yo estar ya más cerca de su escritorio, decía esto sin mirarme. ¿Se estaba poniendo nerviosa? Tal vez si era homosexual… En definitiva esta ya era mi clase favorita… y la que más odiaba al ser la única en la que lamentablemente era bastante mala.

–          Bueno profesora, en realidad me perdí y no entendí todo lo último porque a usted se le cayó sus apuntes y me desconcentró por completo-. Ella vacilaba en su escritorio y sonreía. No me miraba, ya no.

–          Es usted una alumna muy observadora, me gusta la gente atenta… en mi clase digo-. Esta vez se levanta y va a borrar la pizarra.  A lo que se dio la vuelta inevitablemente me quedé mirándole ese precioso y redondo trasero paradito que resaltaba en ese ajustado pantalón de vestir. Y me quedé con la boca abierta. Ella mira hacia atrás por encima de su hombro y claramente nota mi cara de boba mirándole el trasero. Sé que lo hizo a propósito y con las palabras correctas.

En eso, entra un chico y dice: – Disculpe profesora. ¿Ya acabó? Se dictará un taller de redacción en esta aula en 5 minutos. Con esto nos sacó por completo de nuestro inocente jueguito.

–          Disculpe usted joven, ya terminé. Proceda-. Terminó de borrar la pizarra, agarró su maleta y salió del salón. Obviamente salí tras de ella porque aún no podía parar de mirarle el trasero y lo estaba haciendo de la forma más descarada posible. Que hasta el chico que se quedó en el salón arreglando las cosas para el taller se dio cuenta, ya que me miró y le miró el trasero a la profesora. Lo peor es que ella sabía, esto la hacía agrandarse, supongo.

Cuando ya estábamos afuera caminando por el pasillo, dice.

–          Un poco de disimulo no caería mal, ¿no cree?

–          Uno no puede disimular con lo inevitable profesora-. Como siempre, ella sonríe. Yo tenía unas ganas inmensas de tocarle el culo. Iba pensando.- Ginne contrólate, solo fueron unas miradas, un par de palabras, si la tocas todo muere ¡contrólate joder!-. Pero coño, era difícil controlarse, ella estaba contoneando sus caderas delante mío a propósito, estoy segura.

Esta vez fue Anyi que gracias al cielo aparece a lo lejos del pasillo y grita mi nombre agitando su mano en señal de que quería que yo fuera a donde ella estaba. Sacándome de mis pensamientos y cortando las ganas de hacer algo indebido. Que donde no aparezca Anyi le toco, le pellizco y le masajeo todo el culo a Jessica sin pudor alguno. Le hago a Anyi un gesto con la mano diciéndole “ya voy”. Jessica se despide:

–          Hasta mañana señorita Wolf, recuerde repasar… -. Se quedó pensando un poco.-mmm… practicar, agilizando su lengua-. Con ese tono divertido y sexy. Yo ya alejándome poco a poco sin dejar de verla respondo entre dientes con cierta ironía.

–          Ay profesora, se sorprendería de las cosas que puedo hacer con mi lengua-. Me di vuelta y me fui.

–          ¿Cómo?-. escuché en bajo tono y riendo, yo también estaba riendo. Voltee de nuevo  y me despedí.

–          Hasta mañana Jessica-. Ella simplemente se fue sonriendo. Yo igual. Llegué a donde estaba Anyi y pase el día con la mente en Plutón, eso era muy típico de mí.

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…..

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Hola!! es mi primer relato, espero disfruten. Si les gusta o si no dejenme saberlo. Gracias por leer.

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2 comentarios sobre “Ella me miró y yo no pude resistir

  • el 6 julio, 2018 a las 06:08
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    No había nada de sexo, puro blabla.

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