Mi Primera Vez

Soy un hombre casado y con hijos, soy feliz, pero en mi interior siempre ha existido una mujer, que me atormenta, me confunde, me produce insatisfacción.
Afortunadamente, con los años me hice más fuerte emocionalmente, por lo tanto más arriesgado y decidido. Me decidí tener sexo con otro hombre. Buscando avisos clasificados de sexo, encontré la propuesta de un hombre de 50 años, que me pareció muy segura y adecuada a lo que buscaba.
Nos juntamos en un mall para conocernos, a mí nunca me han gustado los hombres, eso era de las cosas raras en mí, me gustaba vestirme de nena y sentirme una puta, que fantaseaba con violaciones, amor apasionado, infidelidades, hombres negros, etc. Me masturbe siempre pensando que era yo la hembra, raras veces me masturbe por una mujer, pero a pesar de todo lo anterior, nunca me gusto un hombre.
Yo estaba sentado en las mesas de zona de comida rápida, lo reconocí inmediatamente, por la descripción que me había dado, era un hombre muy grande, 1,90, macizo, con su panza, pelado, chaqueta de cuero, blue jeans, con casco de moto, era muy varonil, al pensar que venía por mí, me excite y sentí que se me movía el piso, reconozco que me asuste por lo que sentí, porque hasta ese momento deseaba sentir emocionalmente como una mujer, pero me asusté al sentir algo de eso.
Conversamos, intercambiamos los exámenes médicos, para corroborar su autenticidad, acordamos día, lugar y hora, además de rol, yo sería pasivo y el activo.
Tuve que hacer maravillas para llegar a ese día, baje de peso, hice ejercicio y tuve una pelea muy dura con mi esposa para poder irme unos días de casa, así me depile totalmente. Adquirí un traje erótico de bailarina árabe, que por supuesto compré inventando que era para mí esposa.
Nos juntamos un día domingo, en un motel especial para gays, con piezas temáticas, obviamente nos fuimos al harem. Yo siempre me he sentido afortunado en la vida, y esta no fue la excepción, iba a debutar como una perrita sumisa come vergas, con un machote, que físico a pesar de sus 50 años y su verga, era de unos 20 cm y gruesa, cuando creció llegó a lo menos a los 25 cm y tan gruesa.
Comenzamos besándonos, el metía su lengua en todo mi boca, me ahogaba físicamente y emocionalmente, lo estaba amando, cuando sus manos acariciaron mi cuerpo, especialmente mi culo, con música de fondo de Paulina Rubia, comencé a volar, mi cuerpo le pertenecía, cantaba y lo amaba.
Me dio vuelta y comenzó a chupar mi anito, en ese momento supe que eso era lo que más quería en mi vida, me lo chupo y luego comenzó a meter sus tremendos dedos, lubricando, llegó meterme casi la mano completa, me tenía lista para su vergota.
Me puso en cuatro, tomo su vergota y me hizo tomarla con mi mano y llevarla a mi ano, cuando sentí su cabeza tocar mi ano y tratar de entrar, enloquecí, quería que me la metiera entera, sin importar el dolor y que me partiría, al ritmo de arena y sol de Marta Sánchez, me la metió hasta el tronco, grite, gemí y lloré, incluso le supliqué que me la sacará, pero me tenía por la cintura, estaba casi arriba de mí, apenas me sostenía, pero lo amaba……
Me bombeo suave y fuerte, me dio tanto que todo mi cuerpo estaba adolorido, pero cada célula de mi cuerpo lo amaba, pensaba que si fuera hembra, le daría tanto hijos como quisiera a mi macho alfa.
Me lo sacó, el dolor siguió, pero con menor intensidad, pero quería volver a tenerlo adentro, seguía deseándolo locamente, quedamos parada frente a frente, su 25 cm de más altura, me hicieron rodear su cuello con mis brazos, el me tomo y me levantó como si nada, yo sabía lo que venía, me ensartó en su verga, para mí fue morir de placer, me sentí partida en dos, su verga llegaba hasta mi estómago, me prendí de su boca y su lengua dentro de mí boca, estaba totalmente enamorada, gritaba, me quejaba, cuando me dijo que se vendría y me desmontó, me hizo hincarme, me dijo mastúrbate para que terminemos juntos, así comenzamos a darle duro a nuestro miembros, yo abría la boca y sacaba la lengua para recibir toda su leche, hasta que el explotó, al ritmo de con solo una mirada de Ole Ole con Marta Sánchez. Yo también terminé, deje todo mi semen en el suelo, mientras saboreaba la simiente de mi macho. Después de esto, es para una nueva historia.

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