Entre primos hermanos hay complicidad y tensión sexual

Para la comida Manuel se empeñó en que Alicia volviera a estar con una zanahoria gorda metida en su chocho. La comida transcurrió tranquila, sin más que algún tocamiento.

–         Chicos, podéis ir a la piscina esta tarde, yo recojo y luego llamo a la abogada para mirar el divorcio, ¿vale?

Los dos asintieron y se fueron un rato a descansar a la cama.

–         Bueno, parece que va rápida la separación, mejor así, no alargar.

–         Sí. – Contestó Alicia.

–         ¿Estás bien, Ali? – Poniéndole la mano en el muslo.

–         Sí, no te preocupes, algo veía que no iba, tanto no, pero es mejor como dices. A mi padre lo miraré de otra manera aunque aún le tengo afecto.

–         Ya.

Manuel abrazó a su prima y se quedaron adormilados. Él fue el primero en espabilarse y como era costumbre su prima era más remolona. Qué guapa está dormida pensó, y hasta parece inocente, con lo que folla, eso me daba más morbo para follarla después.

–         Arriba dormilona, que nos vamos a quedar sin sitio a la sombra. – Dijo sacudiéndole suavemente el hombro.

–         Umm.

–         Venga Ali. – Dándole una palmada en el culo algo más fuerte.

–         Ya voy. – Dijo incorporándose mientras su primo le sonreía.

–         Muy bien. – Le golpeó la cara con su polla semierecta y se la introdujo en la boca dándole un par de chupadas. – Así acabarás de espabilarte jeje. Voy a vestirme.

–         Nos vamos mamá. – Plantándole un beso en la mejilla.

–         Pasadlo bien.

Al subir al autobús el conductor le clavó la mirada en el escote mientras pasaba la tarjeta y giró la cabeza con poco disimulo para verle el culo. Al bajar le siguió con la mirada a pesar de bajar por la puerta de atrás. Su primo llevaba una mano en su muslo acariciándolo suavemente y la mirada en su escote.

–         Cómo te miraba el conductor. – Observó socarrón Manuel.

–         Tú ibas también con poco disimulo jiji.

–         Ya, no había nadie conocido.

Nada más entrar vio a Juli sentado en la terraza del bar, le saludó sonriente y observó divertida la cara de sorpresa que tenía al verle con otro chico. Qué se habrá pensado, que me tiene en exclusiva se dijo para sí misma. Encontraron un sitio con sombra bajo un árbol y le contó su historia con Juli, mientras su primo sonreía.

–         Joder, qué bien te queda este bikini, entiendo mejor a los del chiringuito.

–         Calla bobo. – Dándole un manotazo cariñoso.

–         Es verdad.

–         Tú aquí disimula, no te pases que puede haber alguien que conozcamos.

–         La cantidad de gente que te mira, ese grupete de ahí no perdía ojo cuando te estabas quitando la ropa.

Alicia giró la cabeza hacia un grupo de adolescentes que cuchicheaban entre sí y se reían por lo bajo, entre miradas más o menos descaradas hacia ella.

–         A esa edad estáis muy salidos jiji.

–         Seguro que se la machacan varias veces a diario y que esta noche van a pensar en ti.

–         Guarrete.

–         Es verdad.

–         A lo mejor alguno tiene novia.

–         Le sería igual, seguro que se pajea esta noche pensando en ti.

–         Sí.

–         Y ese pavo al que te follaste el otro día vaya careto ha puesto al verte conmigo.

–         Se debe creer que soy suya y ya se lo dije claro que era un rollete.

–         Querría repetir.

–         Pues se va a quedar con las ganas. Y no sólo porque esté contigo y tenga a Luis.

–         Jaja.

–         Ande dales envidia y ponme crema.

–         Sí, con esa piel tan blanca que tienes.

Su primo le extendió la crema con esmero, disfrutando de sobar a Alicia en público aunque se contuvo, disfrutó especialmente sus muslos y barriga, subiendo las manos hasta casi meterse bajo el bikini y acariciar su culo y zona pélvica.

–         Veo que te está gustando jiji, luego te pongo yo. – Notando la erección bajo el bañador de su primo.

–         Me gusta sobarte en público y que me tengan envidia.

–         Y a mí.

–         Te gusta exhibirte. Ojalá te pudiera follar delante de todos muriéndose de envidia.

–         Nos echarían de la piscina jiji.

–         Jajaja.

Tras un rato tomando el sol se encaminó a la piscina, sabiéndose observada y disfrutando interiormente, como con su madre en la playa. Manuel también disfrutaba de aquella morbosidad y que los demás sintieran envidia de él pensando que era él quien se la follaba. Anduvo haciendo bambolear ligeramente sus tetas y en la ducha se contoneó mientras el agua se deslizaba por su cuerpo y apretaba la tela mojada a su cuerpo. Manuel se levantó tratando de disimular un poco la erección y esperando que el agua la atemperara. Nadó hasta su prima y la agarró por la cintura.

–         Tranquilo.

–         No te preocupes.

Juli no había perdido detalle de todo lo que había hecho Alicia desde que le saludó. Lo que el día anterior le había gustado y excitado hoy le provocaba frustración y envidia. Sin embargo no podía dejar de mirarla.

Alicia se acercaba a una de las escaleras y su primo le seguía de cerca, se dio el gusto de verla salir con una visión privilegiada, muy cercana, viéndola emerger del agua con el bikini marcándole los labios vaginales y una estupenda visión de su trasero. Varios chicos se le habían acercado en el agua haciéndose los despistados y alguno hasta le había invitado, siendo cortésmente rechazado con una sonrisa encantadora. Manuel decidió quedarse al borde de la piscina para disfrutar otra vez de la ducha de Alicia, donde se le veía marcar los pezones también, qué ganas tenía de ir al vestuario a follarla. Nuevamente distinguió los labios vaginales marcados sobre la tela y sintió un escalofrío en su polla. Alicia le vio y sonrió picarona. Salió del agua y se duchó. Tras un poco al sol para secarse fueron al bar a tomar algo.

–         Así le damos envidia a ese Juli.

–         Jiji.

–         No ha dejado de mirarte.

–         Ya le he visto, sí.

Varias de las personas del bar la observaron desde que se acercaba hasta que se sentó en una mesa, pasando por cuando se reclino ligeramente en la barra esperando su turno. El camarero hizo un esfuerzo por levantar la vista de sus tetas y luego cuando se marchó le siguió con la vista el culo bajo el bikini. Juli tampoco había perdido detalle y sintió que aumentaba su tensión. Cuando acabaron fueron a recoger sus cosas en el césped. Alicia fue primera al vestuario, Manuel esperó un par de minutos y se encaminó al mismo lugar. Juli sabía seguía observando ey previendo lo que pasaría sintió celos. Manuel echó un vistazo con sigilo y vi a Alicia que le hacía señas con sonrisa pícara. Pasó rápidamente y echó el pestillo de la puerta. Se besaron y acariciaron sus cuerpos con las civia mientras se desnudaban rápidamente.

–         Qué ganas tenía de follarte, mira. – Dijo señalando orgulloso su polla erecta.

–         Ya veo, ya veo jiji. Umm.

Se sentó en el taburete y empezó a hacerle una mamada y lamerle los huevos, engullendo la polla con regodeo.

–         Me encanta tu polla.

–         Y a mi tu chocho.

Se agachó mientras Alicia abría sus piernas, se atusó el pelo y sintió la lengua y dedos de su primo jugueteando en su mojada vagina. Le agarró de la cabeza para mantener el momento placentero y retuvo un gemido de placer. Se levantó e indicó a su primo que se sentara, ella misma se ajustó la polla y le empezó a cabalgar mientras Manuel le agarraba de la cintura y recorría su culo con las manos. De vez en cuando paraba para disfrutar la sensación de tener toda la polla metida, se besaban y Manuel le sobaba y chupaba las tetas.

–         Me encanta que me folles primita.

–         Sí, sí. – Jadeando.

–         Tenerte en mis rodillas.

–         ¿Cómo cuando era pequeña?

–         Sí.

–         No pensabas que me follarías algún día ¿eh?

–         Sinceramente no.

–         Pero te notaba dura la polla.

–         ¿Sí?

–         Me hice mi primera paja pensando en ti y cómo sería tu polla.

–         Jeje, ¿lo sabe tu mamá?

–         Claro. ¿Y así te gusta tenerme?

Alicia se giró y se introdujo la polla palpitante en el culo, con un gesto de placer y lascivia.

–         Me encanta.

Alicia seguía moviéndose, con las manos de su primo en el culo y le recorrían la cintura hasta agarrarle las tetas.

–         Me encanta que me folles pero tenía ganas de follarte yo.

Sin sacar la polla del culo se incorporó despacio y puso a su prima contra la pared, para seguir follándola analmente, besarla y sobarle las tetas.

–         Me voy a correr en tu coño.

–         ¿Ah sí? ¿Quieres dejarme embarazada?

–         A ti y a tu mamá, a las dos. Tendrías un hermano y serías tía a la vez.

–         Jiji.

Tras unas cuantas embestidas le hundió la polla totalmente y se corrió. Alicia sintió como algo caliente le inundaba la vagina. Manuel le agarraba las tetas y seguía penetrándola inmóvil.

–         Mi primita cómo me gustas.

–         Me voy a poner las bragas para que no se me escape nada de tu lechecita. – Dijo burlona. – Ahora te limpio la polla.

–         ¿Dónde se corrió Juli?

–         En el culo. Ya estoy.

Se sentó en el taburete y le hizo la limpieza.

–         Jiji, no se te baja.

–         Si me la chupas claro que no primita.

Se agachó y se refrotó la polla con las tetas de su prima, que gustosa colaboró en cuanto vió sus intenciones.

–         Cómo os gustan mis tetas.

–         Sí, y a ti tener una polla entre ellas.

–         Guarro. – Dijo mientras asentía sonriente.

–         Juli sabe que hemos estado follando.

–         Jiji.

–         Bueno, esta noche ya sabes que tenemos una tarea con tu mamá.

–         Sí.

Salió primero Alicia y le indicó a Manuel. Pasaron cerca de Juli que les siguió con la mirada hasta la salida. En su casa se pajeó para descargar su frustración pensando en que violaba a Alicia.

Marta había estado tranquila toda la tarde, vestida únicamente con el kimono entreabierto. Había recogido la cocina, se había tumbado desnuda en la cama, momento en que se había acariciado el clítoris y había llamado a la abogada para empezar a concretar el divorcio. Había quedado satisfecha de la conversación mantenida y las expectativas y concertado una cita la semana siguiente.

–         Te vas a enterar cabrón. – Dijo en voz alta al colgar el teléfono.

Sintió que se humedecía el coño, se acarició con suavidad y se metió dos dedos. Naturalmente, nadie aparte de Manuel y Alicia conocían su infidelidad, atenuada por la falta de atención de su marido. Antonio se veía en una situación difícil con una infidelidad reconocida y continuada con putas y además con dinero robado de la empresa familiar, le dejaba en una situación muy delicada. Se regodeó pensando en sus preocupaciones mientras ella disfrutaba del cariño y el sexo con Manuel y Alicia. Una pena que sea un secreto, se dijo. Ah, y esos dos que me quieren destrozar el culo esta noche. Se sentía excitada y sabía que no le harían daño, la noche anterior había disfrutado de un enorme orgasmo y una increíble sensación de verse doblemente penetrada la vagina. Le habían hecho conocer sus límites y disfrutar del sexo de otra manera. Ya conocía la polla de su sobrino en el culo y le encantaba, lo tengo ya entrenado el culete pensó. Instintivamente se recostó y se abrió el kimono y de piernas, introduciéndose un dedo y luego dos en el culo, satisfecha de la receptividad y flexibilidad de su ano. Es que hay que saber tratármelo con cuidado y cariño, recordando su mala experiencia anal con Antonio. Se quedó tumbada a esperar a que regresaran.

–         Hola mamá, ya volvemos.

–         Hola chicos, ¿qué tal lo habéis pasado? – Se incorporó con el kimono abierto.

–         Muy bien. – Respondió Alicia.

–         Ya imagino, ya.

–         Nos vamos a duchar, qué guapa estás tía.

Durante la cena los primos estaban desnudos, tal y como salieron de la ducha. Contaron a Marta lo ocurrido en la piscina.

–         Os podría haber escuchado alguien.

–         Bah, ni nos dimos cuenta, ¿verdad Ali?

–         Sí, estábamos en lo importante.

–         Aquí os conocen, sobre todo a ti – mirando a Alicia – tened cuidado.

–         Queda gracioso que te lo diga cuando se le ven las tetas jaja y si me levanto el coño.

–         Sí mamá, jiji.

–         Lo que debes tener cuidado es con tu hija, que se ha traído todo el semen bien metidito, dice que quiere tener un hijo mío.

–         Serás mentiroso, si eres tú el que dice que quiere dejar embarazadas a las dos.

–         Y a mi novia si es preciso…

–         Como sois chicos…

–         Bueno y tú igual tía, que también te llevaste mi semen bien metidito en tu chochito después de follarte, Ali se ha puesto las bragas con ese fin, ella misma lo ha dicho. ¿O prefieres que te deje embarazada Luís?

–         Qué guarro eres.

–         Seguro que ese os dejaría gustoso con un bombo a las dos.

–         Si, jiji, eso es verdad.

–         Yo tendría un hijo primo y un hijo sobrino.

–         Y eres un hijo puta. – Dijo Alicia riéndose.

Luis había estado todo el día pensando y regodeándose en el sueño erótico con Marta, y se había pajeado de mañana recordándolo y como le había doblegado. Lo consideraba sexo y una fantasía sin más, apreciaba a Marta, pero se sentía muy atraído por ella. Lamentaba únicamente no haberse corrido dentro de ella. Pensaba en la frase de “No me dejes embarazada”, le había excitado sobremanera el pensar en aquella fantasía y poder tener un hijo con la madre de su novia, darle un hermano. O qué supondría dejar embarazada a Alicia, vaya abuela guapa pensó sonriendo.

Aprovechó que sus padres habían salido a dar un paseo y buscó pornografía dándole más volumen que el casi imperceptible que ponía habitualmente. Encontró una actriz que se parecía bastante a Alicia y apuntó su nombre para ir cada día viendo videos de ella. Estuvo ojeando varios y le gustaron, había variedad y la chica era muy sexy. Buscaba uno de violación, pensando en u fantasía con Alicia.

Encontró uno donde era asaltada por un repartidor de pizza en su casa. Llevaba un pantalón corto y un top. Tras la sorpresa y el forcejeo la llevaba al sofá donde entre amenazas la iba despojando de la ropa, mientras la chica le suplicaba clemencia. El violador adoptaba una postura de desprecio hacia la chica. La sentó en el sofá y le llevó una polla gruesa a la boca, que la mantenía cerrada y trataba de zafarse, pero la tenía cogida por el cabello y le golpeaba la cara con la polla. Después de amenazarla con abofetearla abría la boca con gesto de asco y empezaba a mamar, mientras él le metía toda la polla provocándole arcadas. Le quitaba con rudeza el sujetador y ella cerraba las piernas, pero la volteaba y la colocaba tumbada. Se colocaba encima de ella y le zarandeaba y chupaba las tetas, luego se refrotaba la polla y se la acercaba a la boca, con ella más resignada. Sin embargo se negaba a ser penetrada y él se colocaba a horcajadas sobre su pecho, venciendo su resistencia y abriendo las piernas.

–         Venga puta, que en otro video te follabas a dos. – Se dijo Luis.

Le excitaba especialmente el momento en que vencía su resistencia y la penetraba vaginalmente hasta el fondo, con violentas embestidas y gesto de triunfo en su rostro. El chico le elevó las piernas y le colocó un cojín en el culo y trató de penetrarlo, entre las quejas y súplicas de ella. Su fino orificio no permitía la entrada de ese cipote grueso. No se daba por vencido y quería vencer su resistencia totalmente y humillarla desvirgando su culo. Luis se dejó de pajear, muy excitado, para no correrse. Pensó que él no había tenido ese problema con el ojete de Alicia. Suspiró recordando aquellos gozosos momentos. Le colocaba de pie entre azotes y amenazas reclinada sobre el brazo del sofá y le abría las piernas. Le introducía un dedo y le abría sin ningún cuidado las nalgas. Probaba una y otra vez con la chica a punto de llorar y gestos de dolor. Finalmente la vencía totalmente hundiendo por entero su polla. Se la sacaba observando el ano enrojecido y dilatado y le volvía a mortificar. Finalmente la sentaba en el sofá agarrándole del cabello y le llenaba la cara de semen, marchándose por donde había venido y haciendo gestos de que no pagara, ella se quedaba gimoteando acurrucada en el sofá. Luis acompasó su corrida a la del violador y sintió un gran placer.

–         Chicos, si me ayudáis a recoger antes follaremos. – Indicó Marta.

–         Ahora mamá.

–         Sí. – Manuel se levantó de la silla y dejó de sobar a su prima.

–         Qué bien os lo pasáis.

–         Y contigo mamá.

Alicia despojó a su madre del kimono por el pasillo camino del dormitorio.

–         Qué prisa tienes hija. – Dijo sonriendo.

–         Ya sabes lo que te espera jiji.

–         Doble penetración anal, mi polla y el consolador a la vez.

–         Ya, ya.

Marta se tumbó en la cama y se relajó, abriendo sus piernas.

–         ¿Preparada mamá?

–         Sólo hay que verla jaja.

–         Sí. – Dijo Alicia socarrona.

–         Le va a gustar seguro. Mi polla está preparada. – Mientras le daba un golpe con la mano para mostrar su dureza.

–         Cómo te gusta exhibir tu polla primito.

–         Y a ti recibirla.

–         Guarro.

Marta empezó a masturbarse suavemente sintiendo su coño humedecido.

–         Mira, mira, empieza sin nosotros. – Dijo Manuel.

–         Como no veníais…

–         Haces bien mamá.

Dicho esto Alicia se lanzó a comerle el coño con suavidad mientras Manuel hacía lo propio con sus tetas y la besaba entrelazando sus lenguas. Luego le restregó la polla entre las tetas con la total colaboración y disposición de Marta, que sintió que se le erizaban y endurecían más los pezones.

–         Mira esta polla, cométela antes de darte por el culo.

Marta le agarró la polla con fruición y se mordió el labio con gesto lascivo antes de introducirse la polla en la boca, ayudándose de la mano para pajearlo.

–         Um, que bien mamas la polla, Alicia ha heredado eso de ti.

–         Tu polla me encanta, por eso lo hago así de bien.

–         ¿La de tu ex no la tratabas así?

–         No me daba ese placer ni era tan bonita como la tuya.

–         No te motivaba jiji.

–         Aaay, tu sigue ahí abajo, hija.

–         Es muy completa tu hija, come de maravilla tanto coños como pollas.

–         Sí que es verdad.

–         Deberías estar orgullosa de ella.

–         Me gusta la variedad. – Dijo Alicia asomando la cabeza entre los muslos de su madre.

–         Yo tampoco me resisto a este chochito. – Dijo Manuel tomando el relevo de Alicia.

–         Um, tampoco se lo comes mal, mira que cara pone jiji. – A la vez que le acariciaba las tetas y se las lamía.

–         Un aperitivo, Marta.

Manuel penetró vaginalmente a Marta, con mucha parsimonia y disfrutando cada centímetro de esa cueva húmeda y acogedora, a la vez que besaba a Alicia y le agarraba una teta.

–         Ni follándose a mi mamá con lo que le gustas me puede dejar de sobar las tetas.

–         Me gustan demasiado.

–         Bueno, llegó el momento.

–         Sí. – Dijo Alicia con cara de no te vas a escapar. Mientras blandía en su mano el consolador. – ¿Qué quieres que te metamos primero?

–         Tu polla. – Respondió sin dudar.

–         Buena respuesta, lo haremos como anoche con tu chocho y como hicimos con Ali.

Le elevó las piernas y le introdujo con poca dificultad su polla en el culo, muy despacio hasta el fondo.

–         Qué bien te entra.

–         Cabrón, con lo que me lo perforas como para no entrar.

–         Jiji, voy a lubricarlo un poco.

Alicia le empezó a introducir el consolador analmente con mucha suavidad y aumentando el ritmo progresivamente acompasándose con su primo.

–         Alcánzame el móvil por favor.

–         Toma.

–         Gracias.

–         ¿Qué tal vas mamá?

–         Ahh, aaaay, um, aaah.

–         Va bien, ¿no lo ves?

–         Sí, sí, seguid así.

–         Pobrecita mi mamá, lo necesitada que estaba de que la follaran de verdad.

–         Venga, méteselo hasta el fondo.

Manuel sacó su polla hasta el glande y Alicia, encantada de la vida, le profundizó el consolador, avanzando los dos a la vez.

–         Uuf, un momento chicos, esperad a que se me haga el culo.

–         ¿Te hacemos daño mamá? – Sacándoselo.

–         No, pero con tranquilidad.

–         Pues nada. – Dijo picarona volviéndoselo a meter.

Entre ambos profundizaron un poco más.

–         Te lo tenemos que meter hasta el fondo los dos, como a Ali, menudo culazo tiene.

–         Sí, jiji. Si yo pude tú igual.

–         En el chochazo también te cupo hasta al fondo.

–         Ay, chicos si ayer en el chocho solo me cupo la mitaaaad.

–         Venga, pues hasta la mitad, no seas mala.

–         Sí, pero probaremos si hoy le cabe más en el chochito jiji.

–         Eso sí. Y mañana otra vez al culo.

–         Muy bien.

–         Y a ti Ali, que te encanta. Dale ejemplo a tu madre.

–         Mira, ha llegado tu polla hasta al fondo y yo a mitad, jiji.

–         Venga Marta, lo de tu coño es verdad, que diste a luz a esta preciosidad. Descansa un poco.

–         Buf. – Marta se sintió vacía después de dejar de estar doblemente penetrada por el culo.

–         Qué abiertos tiene los agujeros. Mira Marta, tu culito. – Mostrándole una foto recién hecha del móvil.

–         A por tu chocho. – Dijo Ali.

–         Ay hija, no me dais descanso.

–         Para que goces, no mamá.

–         Bueno, demuéstrale otra vez que caben dos pollas en un chocho.

–         ¿Sí? – Dijo Alicia libidinosa.

–         A tu mamá le encanta follarte.

–         Y así catas los dos chochos. – Dijo Alicia tomando posición.

–         Tú lo llevas todo el día abierto e hinchado, pidiendo ser follado.

–         Es verdad, voy mojada todo el día jiji.

Alicia recibió ansiosa la polla de su primo que entró con total facilidad, su madre se acercó a besarla y sobarle las tetas. Rápidamente agarró el consolador y sonrió a su hija que se lo pidió con la mirada.

–         Mira como espera que se lo metas, no la hagas esperar. Mira que eres guarra primita.

–         Tú calla y fóllame, ah, aaah, vamos mamá.

Manuel se paró un momento para facilitar la labor de Marta, Alicia seguía tumbada con las piernas abiertas semiflexionadas, se mordió el labio y suspiró de placer al sentir dos pollas en su interior. Estando las dos a mitad de penetración fueron acompasando con relativa facilidad hasta hundirse por completo.

–         Aaaaah. – Exhaló Alicia.

–         Menudo chochazo tienes, hija.

–         Desde luego. – Corroboró Manuel.

–         Folladme.

–         Te voy a follar pero me correré en tu madre, a ver si os dejo embarazadas el mismo día.

–         Cabrón. – Respondió Alicia.

–         Si no nos has dejado ya es porque somos precavidas. – Dijo Marta.

–         Qué pena, con la ilusión que me hace. – Dijo socarrón.

–         ¡Aaaaah aaaah!

–         Cómo me gusta cuando gritas así al ser follada.

–         Si ¡Siiii! ¡Aaaaah!

–         Mira como se corre la puta de tu hijita, mira como nos pringa.

–         Hijo puta. – Respondió Alicia. – Aaaah. – Dijo más relajada.

–         Junto a mi novia sois mis dos putas preferidas.

–         Nos has emputecido hijo puta.

Alicia y Manuel se miraron riendo porque era raro oír esas palabras en Marta.

–         Qué mal hablas de mi madre, de tu hermana…

–         Hijo puta en plan cariñoso por lo bien que nos follas. – Morreándole a continuación.

–         Te voy a dejar embarazada querida tía.

–         Hazlo cabrón, descarga tu semen en tu tía favorita.

Marta se recostó y se abrió lascivamente de piernas mirándole desafiante. Su coño lampiño relucía jugoso y ella misma se abrió más sus dilatados labios vaginales.

–         Toma, toma.

–         ¡Aaaah! ¡Aaaaah!

–         Dale duro a mi mamá.

–         Ali además de puta eres una hija de puta, tu mamá tenía dentro de ella a una puta que se la hemos sacado entre tú y yo.

–         Ay hija como te pone que me folleeen.

–         Sí, hasta en sueños donde os violan le pone, una hija de puta viciosa.

–         Jiji.

–         ¡Aaaaaaaah! Tomaaaa.

Manuel descargó su semen lo más profundo que pudo y le ofreció su polla todavía palpitante para que ella misma se la limpiara, mientras ella se cerraba cuidadosamente la entrada a la vagina.

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