Principio . . . y final

Antes que nada, detallando escenario. El viernes cruzamos a mi mujercita a otra provincia, donde su capital tiene un grupo con mucho dinero y se da todos los gustos en forma lujosa y sin límites. Nos habían comentado de un bar, muy selecto, donde se dan “levantes” muy finos.
Mi mujer llegó con un vestido muy ajustado, elastizado y muy corto, color azul francia. Yo con un pantalón y camisa. Nos sentamos en la barra, donde éramos muy vistos, los hombres miraban sin ningún pudor. En un sillón grande, tres muchachos de 18/20 años con unos aspectos tremendos no dejaban de mirar, mi mujer cda tanto los miraba con una semisonrisa invitadora. Los muchachos comenzaron a hacer guiños y yo los invité a sentarnos todos a una mesa. Resultaron ser rugbiers de un poderoso club católico. Luego de unas copas nos invitaron a ir a un departamento de uno de ellos. El significado estaba declarado.
Mi mujer, mostraba su contento y su felicidad. Yo sabía que ya estaría mojada.
Apenas llegamos uno de los machos la abrazó desde atrás y puso sus manos en esa hermosas tetas, sin ningúa pudor, ya comenzaron los susurrantes gemidos de María. Todo ya estaba dicho otro la besaba y el tercero acariciaba todo su cuerpo, mientras, suavemente, le subía el vestido. Yo sabía lo que vendría: a cierta altura se vio que María no usaba bombacha,luciendo su conchita en plenitud. Los muchachos miraron sorprendidos, María sonreía con la mejor cara de puta de la historia. Debemos haber tardado 10 segundos en estar todos desnudos, los muchachos mostrandos importante trancas bien erectas y pajeandose lentamente. A mi se me iban los ojos al mirarlos y la baba me llenaba la boca. No hubo un sexo ordenado y por turnos. los tres ensartaron los agujeros de mi mujer mientras ella gemía y los incitaba a mayor violencia en las penetraciones. Los orgasmos de mi mujer se sucedían, los muchachos sabía graduar su eyaculación para dar más placer a mi muy puta esposa.
Las penetraciones se sucedían mientras mi pajas me tenían ya medio loquito.
Debo aclarar que repetidamente mi mujer se sentó sobre mi boca para entregarme todo el semen que su concha atesoraba.
Se acercaba la hora de volver a casa y yo pedí mi parte, cosa que los muchacho me dieron gustosos; mamé las vergas de los tres, mientras acababa espectacularmente. Quedamos en encontranos nuevamente pero entonces me culearían a mí tambén.

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2 comentarios sobre “Principio . . . y final

  • el 16 mayo, 2018 a las 18:20
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    Solamente un estúpido manda fotos, tanto como el que las pide

    Respuesta

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