Se la chupo a un guardia de seguridad

Me quedé solo el martes por la noche, mi mujer tuvo un viaje de última hora a Barcelona, teniendo que hacer noche.

En estas ocasiones, aparte de hacerme pajas, masturbarme analmente o chatear con otros machos, me gusta intentar quedar con alguno para sexo real. Normalmente tengo poco éxito, somos muchos los que lo intentamos pero, o no coincide con lo que buscas o nos da corte… normalmente termina en una buena paja.

Este día empezó como siempre, tenía que hacer alguna cosa por la casa pero yo estaba ya ansioso de ponerme a lo que me tocaba, era tarde, las 22.30 ya que acababa de volver del aeropuerto de dejar a mi mujer cogiendo el avión.

Cuando llegué a casa ya tenía hecha la lista de cosas a hacer mentalmente, así que me dispusé a hacerla, pero, no sin antes prepararme convenientemente, esta noche iba a disfrutarla. Fui al cajón de la ropa interior de mi mujer y cogí un tanga rojo. Me quité los pantalones y calzoncillos y me puse el tanga. Me gusta sentirme como una zorra, aumenta mi excitación y luego me resulta más excitante y fácil quedar por internet.

El tanga me apretaba los huevos y la polla, todavía dormida. Y me rozaba todo el culo cada vez que me movía. Ya me estaba poniendo cachondo. Con esta ropa me dispuse a hacer cosas en casa.

Estuve una media hora así, de vez en cuando me frotaba contra algo, por delante por detrás, aumentando mi excitación. Cuando terminé de hacer cosas, ya tenía la polla bastante dura y casi no me cabía en el tanga. Todo esto me apretaba los huevos y el culo, con lo que me ponía más cachondo todavía.

Me senté en el ordenador y me puse a ver porno y chatear. Me iba masturbando con calma, disfrutando de todo.

En el chat gay contacté con varios, nos pusimos las cams, nos vimos las pollas (mi tanga fue todo un éxito), pero nada, que no había manera.

En el chat apareció un mensaje que llamó mi atención:

  • #segurata-madrid: busco tío que me la chupe ahora, yo en xxx.

El segurata estaba en mi zona… se me encendió de nuevo el morbo. Nunca le había chupado la porra a un segurata, me apetecía mucho.

  • #casado-mamon: hola tío, qué tal?, estamos en la misma zona.
  • #segurata-madrid: muy bien, y te gusta chupar pollas no?
  • #casado-mamon: sí, me gustan grandes, ¿cómo es la tuya?
  • #segurata-madrid: 18cm empalmada, venosa.
  • #casado-mamon: uhmm, suena bien, ¿quieres que te la chupe?
  • #segurata-madrid: si, eso estoy buscando, pero yo a ti nada, no me mola.
  • #casado-mamon: ok, no hay problema yo busco mamar polla
  • #segurata-madrid: ok, estoy en el curro, tendrías que venir ahora, meterte conmigo en mi garita y comérmela ahí.

Joder, qué morbo, meterme en la garita de un guardia de seguridad, ponerme de rodillas y chupársela hasta que se corra. Mi polla estaba a punto de estallar.

  • #casado-mamon: ok, ¿cómo sería?, ¿me pones de rodillas y te la chupo mientras estás sentado?, ¿no nos vería nadie?.
  • #segurata-madrid: no nos verán, a esta hora no pasa casi nadie por aquí.
  • #segurata-madrid: tú vienes, te pones de rodillas y yo me bajo los pantalones, te meto la polla en la boca y me la chupas hasta que me corra. Será morboso y rápido.
  • #casado-mamon: voy tío, te la chupo como dices pero no te corres en mi boca.
  • #segurata-madrid: ok, me corro donde tú me digas. ¿vienes?
  • #casado-mamon: voy, dime dirección.
  • #segurata-madrid: es xxxx, te veo en un rato.

Y allí que iba. Me puse un vaquero por encima del tanga, haciendo esfuerzos por cerrarme el pantalón de lo empalmado que estaba, bajé al garaje y cogí el coche.

El segurata estaba en un polígono cercano, no me llevó más de 10 minutos llegar. Aparqué a cierta distancia de la entrada y llegué andando a la garita. No se veía a nadie, estaba todo silencioso, algunos camiones y coches aparcados pero sin movimiento.

En la garita estaba un guardia de seguridad que me vió y me reconoció (la había dicho cómo iría vestido), y abrió la garita.

  • Hola, ¿qué tal?, le dije, soy xxx.
  • Hola tío, yo xxx, pasa. Me dijo él, cerró la puerta. ¿hacemos cómo hemos quedado?
  • Claro, ¿dónde te pones?.

Señaló la silla y se sentó. Era un tío de unos 35 años, fuerte, no muy guapo, pero tendría buen cuerpo. La garita no era muy grande pero había sitio de sobra para una silla, una mesita y espacio para una zorra que se arrodillase a comer polla. En la mesita había un ordenador en el que tenía un navegador abierto con la página del chat gay y porno on-line.

Yo me puse de rodillas entre sus piernas y comencé a tocarle el paquete por encima del pantalón. La tenía muy dura, y grande. Se la estuve frotando un rato mientras él trasteaba con el ordenador y se ponía una peli que le molaba. Dos rubias tetonas comiendo un rabo negro.

  • Venga tío, estoy caliente y quiero liberarme.
  • Ok, ahora mismo. Le dije mientras le desabrochaba el cinturón. Si viene alguien avisa.
  • No te preocupes, si pasa alguien, que lo dudo, no te verá, pero yo te aviso.

Yo le bajé los pantalones hasta los tobillos y lo dejé en calzoncillos. Llevaba unos bóxers y le salía la punta de la polla por un lado ya, se la acaricié y vi su reacción. Se estremeció un poco. Creo que este no me iba a durar mucho.

Le bajé los calzoncillos tb hasta los tobillos y me puse a trabajar. Tenía la polla dura, larga, no había mentido en el tamaño. Elevé su polla hacia arriba para verla mejor, y tb sus huevos.

Tenía su polla a la altura de mi boca y yo debía de estar salivando ya.

  • Te mola mi polla?, me dijo.
  • Sí, tio, tienes una polla cojonuda, le dije.
  • Jeje, pues cómela tío, como las putitas del video. Y me señaló a las dos rubias que se estaban tragando el rabo negro por turnos.

Yo no dije nada y me metí su polla en la boca, hasta el fondo de un tirón. Noté como se estremecía de nuevo y suspiraba.

Tenía la polla muy rica, larga pero no muy gorda, con un buen capullo que lamí con mi lengua también.

Se la chupé despacio, pajeando con una mano al mismo tiempo. No dejaba de gemir. Parecía que no tardaría mucho en correrse.

Me la saqué de la boca y, mientras le hacía la paja, me fui a comerle los huevos. No tenía muchos pelos, con lo que resultaba muy cómodo y apetitoso el trabajo. Le pajeé el tronco, acaricié el capullo suavemente… como jadeaba el cabrón.

En esto oí un ruido de motor, parecía que se acercaba un coche. Le miré.

  • Tranqui tío, me dijo, solo silencio, se marcha en seguida. Solo muévete un poco hacia atrás. Y minimizó la ventana del ordenador.

Yo me pegué bien a la pared de la garita y él se echó hacia mí, dejando su huevos a la altura de mi boca, y su polla toda mojada de saliva y líquido suyo contra mi cara. Joder que situación más morbosa.

Yo decidí que ya que estábamos, y con lo guarro que estaba, que seguiría hasta el final, así que me puse a comerle los huevos y golpear un poco su polla contra mi cara.

Él suspiró de placer y se puso serio para ver quién venía.

Oí el ruido del motor más cerca y frenando a la altura de la garita, abrió la ventanilla y saludó a una persona que parecía conocer, el conductor le dijo algo de una recogida, él otro le dio el ok y se despidieron. Todo esto en pocos segundos.

Una vez se alejó el coche, se hechó un poco para atrás para dejarme espacio:

  • Joder tío, como la chupas, eres un maricón de cuidado. Estos casados sois los más salidos!
  • Gracias, le dije, ¿te gusta como la chupo?, ¿mejor o peor que una tía?.
  • Se ve que te gusta más comerla que a una tía, que tú lo haces por vicio. Eres un mariconazo. Otro día, con más calma, vuelves y te doy por el culo.
  • Jeje, sí me gustaría que me metieses esta polla en el culo, y me hagas sentir como a una mujer.
  • Joder, qué maricón estás hecho,  chúpamela que me quiero correr. Estoy a tope.
  • Ok, recuerda que no quiero que te corras en mi boca.
  • Ok, donde me corro entonces?
  • En mi pecho, y me quité la camiseta.
  • Ok, donde quieras, te voy a dar mucha leche.

Seguí chupándole el rabo mientras el segurata gemía, estaba a punto de correrse, lo podía notar en cómo se le iba hinchando la polla.

  • Ah, ah, me voy a correr tío.

Me saqué la polla de la boca y seguí pajeándole hasta que empezó a soltar leche contra mi pecho y cuello, dos, tres, cuatro disparos, leche blanca contra mi piel y cayendo por mi pecho.

Una vez terminó me acercó un paquete de kleenex y nos limpiamos cada uno lo suyo, el su polla y yo el pecho y el cuello.

Se apartó para que me levantase, yo la tenía durísima y se me notaba todo el paquete contra el pantalón, lo tenía a estallar.

  • Joder tío, estás todo empalmado!
  • Sí, estoy muy cachondo, ¿quieres probar tú?. Le dije a ver si había suerte.
  • No, qué va, me dijo, yo no soy un maricón, solo os uso para desahogarme. ¿todos contentos no?.
  • Sí, por mi es ok, me llevo lo que venía a buscar.
  • Ok tío, pues otro día te vienes y repetimos, o si quieres, te doy por el culo que seguro que te mola.
  • Sí, me gustará que un tío como tú me la hunda en el culo.
  • Joder, lo dicho, los casados sois los más maricones de todos.

Así nos despedimos y me fui a por el coche. Iba tan caliente que, cuando llegué al coche me bajé los pantalones hasta los tobillos y, allí en medio de la calle me hice una paja. No tardé más de un par de minutos, sintiendo el tanga de mi mujer apretándome las pelotas y la raja del culo.

Me corrí como nunca, lanzando lefazos al aire. Una vez terminé, me lamí el semen que se había quedado pegado a mis dedos y me fui.

Hasta hoy no he repetido con el segurata, pero lo de que me folle el culo en la garita me da mucho morbo, me imagino de rodillas en la silla, sacando el culo y dejándole todo a su disposición… me dan escalofríos de pensarlo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: