Al oriente de la ciudad (cdmx)

Y bien aquí estoy, arriba de esta señora casada. Con tres hijos pequeños que a estas horas están en la escuela, su marido por estos días ha de estar llegando a Tijuana, manejando su tráiler mientras yo sigo aquí cogiéndome a su mujer arriba del sillón de su sala.

Le meto la verga hasta el fondo llegando mis huevos a pegar en sus nalgas mientras ella me los moja con sus fluidos una y otra vez. Volteo a un lado y veo nuestro reflejo en un espejo que tiene allí es una imagen por demás morbosa, ella de piel blanca yo moreno claro ella con su falda hasta la cintura su blusa abierta y su brasier debajo de sus pechos sus pezones apuntado al techo abierta de piernas recibiendo mis embates una y otra vez sin descanso. 😜

– Ya flaquito, ya por favor apúrate ya no puedo por favor, con estas ya van dos veces que me lo haces y ya no puedo, ya me duele.

– Espérate ya mero termino o que ya se te olvido que querías verga? ¿He?

Y como respuesta se la metía más duro y profundo y ella como siempre que le hacía esto se tapaba la boca con la mano para no gritar y se arqueaba.

– Aaaaaggg, aaaaagggg así no bebe, así no mi rey. Me duele más. Como te gusta lastimarme cabrón, aaaagggg haaaaayyy. Hayyyy…

– Cállate, si bien qué te gusta que te coja así. Así como no lo hace el buey de tu marido. Cabrona bien que te gusta mi verga, ¿verdad?

– Siiii, siiiii . Flaquito hermoso me gustas mucho mi cielo, haaaaag.

Ya sentía que se me salían los mecos así que baje mis manos hasta sus nalgas y se las agarre con fuerza y se le empecé con más fuerza y en pese a llenarla de mecos. 🙃

– Toma cabrona. ¡toma. ¡trágate mi leche, toda. Todaaa. Haaaaa.

– Asiii , asiiii, chiquito vente ricooo. Vente ricooo. Bebeee. Assiiii ¡ haaaaaagg.

– Haaaag que rico, vamos sácame todos los mecos como tú sabes, hazlo yaaaa? Haaaaggg.

– Siii mi rey lo que tú quieras, chiquito.

Y empezaba a mover su cadera y su vagina de una forma que sentía que me succionaba la verga y me la masajeaba de tal manera que hacía que terminara más rico adentro de ella.

Me quede unos segundos adentro de ella besando su boca y cuello mientras ella me acariciaba la espalda y la cabeza. 😣

– ¿A qué horas son?

Miré el reloj de pared y le dije.

– Son las 11:20

– No juegues ya es muy tarde, tengo que reglarme para ir por mis hijos a la escuela y tú te tienes que bañar para irte a la secundaria apúrate ya es tarde. ( ¿secundaria? Si señores secundaria, tenía 16 años en ese entonces y ella 30 años).

Nos paramos rápido y entramos al baño mientras yo habría las llaves de la regadera ella se desnuda entramos y nos dimos unos baños

Cuando salimos nos vestimos se puso la ropa que se había quitado y recogió su pantaleta que quedo tirada en el suelo.

Como siempre que esta con ella en su casa abrió la puerta para ver si no había alguien en los pasillos del edificio viejo donde vivíamos, por lo general a esas horas la llamaría de los vecinos están en sus trabajos o las señoras haciendo su quehacer adentro de sus departamentos. 🥰

Pero para mala suerte de ella y buena para mí estaba una vecina barriendo afuera de su departamento, se dieron los buenos días y ella cerro.

– Chin. Allí está la Carmela barriendo, y con lo chismosa que es no podemos salir hay que esperar a que se meta a su casa.

Todo esto me dijo mientras pegaba el oído a su puerta para escuchar a qué momento dejaba de barrer la vecina.

Yo mientras tanto sentado en su sillón la vea y pensaba como era posible que esta mujer de no más de 1:65 de estatura. De origen veracruzana, de pechos pequeños, piernas gruesas y grandes nalgas. Se dejará coger por un joven de apenas 16 años en su propia casa.

Pero, en fin, así las cosas.

Mientras ella seguía pegada a la puerta me pare atrás de ella y puse mi cadera entre sus nalgas y también puse mi oído pagado a la puerta. 😘

– Ya se fue?

– No sigue afuera la pendeja

Empecé a mover mi cadera como si me la estuviera cogiendo allí parados, mientras con una mano le agarraba los pechos.

– Estate en paz cabrón. ¡ nos va a oír.

Yo seguía en lo mío frotando mi verga entre sus nalgas, sentía como poco a poco la verga se me paraba de nuevo.

– Ya cabrón estate en paz no van a descubrir.

Le empecé a besar el cuello y a lamer y mordisquear el cuello mientras le decía.

– Que nalgotas tienes amor, como me gustaría metértela por allí hasta llenártelas de mecos. 🙄

– Sí? Piche flaco.

– Si nalgona. ¿O que tu marido no te la mete por allí?

– A veces, pero muy poco, pero contigo me da miedo.

– ¿Por qué?

– Y toda vía lo preguntas piche cínico, la tienes más grande que la de mi marido, y todavía para acabarla te tardas mucho en aventármelos adentro. No quiero ni imaginarme como me dejarías el culo todo abierto y adolorido, por eso no te he dado.

– Siempre tienes un pretexto para no darme tu culo.

Ya tenía la verga bien parada de tanto frotarme con sus nalgas, así que le subí la falda hasta medio culo, y le empecé a frotar la vagina por encima de la pantaleta , ya estaban mojadas así que las hice a un lado y le metí dos dedos adentro de su vagina. 😛

– Hay no seas así no empieces hay.

Le tape la boca con una mano saque mi mano de su vagina y me baje los pantalones hasta los tobillos, y le baje los calzones, y se la metí, ella solo movía la cabeza en forma de negación con mi mano tapando su boca.

– ¿No qué? ¿No te la meto o no te la saco? ¿He? ¿Dime que hago?

Ella solo seguía negando con la cabeza.

Sin quitar mi mano de su boca el quite de la puerta y la puse en la misma posición, pero en la pared. Doble un poco las piernas para estar más a la altura de sus nalgas, y se la deje ir hasta los huevos. Ella solo puso los ojos en blanco.

– Ya dame tu culo cabrona me muero de ganas de cogerte por allí, ya dámelo tango meses pidiéndotelo.

Ella seguía negándolo con la cabeza. Mientras yo seguía metiéndosela hasta el fondo.

Por la complicado la posición y su estatura yo hacía un gran esfuerzo para esta a la altura de su culo mantener me en pie. 😉

– ¿Ya voy a acabar mamacita, hay te van nalgona, haaaaaggg? ¡haaaagggg ¡tómalos todos cabrona¡ haaagggg.

Como acto reflejo ella llevo su mano a la mía que tapaba su boca y modio la mía, mientras ponía sus ojos en blanco, y empezaba a morderme la verga con las contracciones que tenía en la vagina.

– Mmmmmm¡ me estas mordiendo la verga mamacita, estas acabando bien rico verdad?, te gusta que te los eche bien adentro verdad?, ¿ya me vas a dejar metértela por el culo?

Soltado mi mano y agarrando mi cabeza con sus manos me miró fijamente y me dijo.

– ¿No, y sabes por qué? Me tratas como si fuera una puta para ti, y yo a pesar de todo siento algo por ti no sé qué sea, pero es algo especial.

Yo solo pensé, – Valiente pendejada una mujer madura enculada de un chavo que podría ser su hijo. 😛

Se bajó la falda, fue al baño y tomando y poco de papel higiénico se lo puso en la vagina y se acomodó las pantaletas.

Fue a la puerta y se asomo

– Ya se fue la chismosa ya salte, que ya se me hiso tarde para ir por mis hijos.

– Cuando quieres que venga de nuevo?

– No sé, después de lo de ahorita, no sé. Creo que a pesar de todos estos meses no me has sabido valorar. Tú crees que soy una puta por la forma en que me tratas.

– Perdón no sabía.

– Déjalo así, mejor ya vete y luego te veo.

– ¿Cuándo?

– No lo sé mejor ya vete.

Me subí los pantalones y salí de su departamento solo caminé unos pasos ya que su departamento está pagado al mío así que lo abrí y entre. Me volví a bañar preparé mis cosas de la escuela, mientras hacía esto no dejaba de pensar en que la había cagado con ella. 💥

Por de hecho ella fue la que me busco a mi ella fue la que me enseñaba las pantaletas al subir o bajar de su casa, ella fue la que prácticamente abuso de mi ese día que le metí la verga por primera vez en su casa.

En fin, creía que la había cagado y no había vuelta atrás, lo más seguro era que no volvería a coger con ella.

¿Que todos estos meses? 8 se irían por la taza del baño, solo me quedaba el consuelo de saber, que a mis 16 años me había cogido a la mujer más buena del edificio. Que le había llenado la panocha de mecos un chingo de veces, que para ella fui su flaco, rey, bebe, su nene.

Todo esto que les cuento fue real y paso allá por los años 80s en la ciudad de México. Hoy a mis 50s años todavía recuerdo esto como si hubiera pasado ayer. 🤴

Cada detalle cada cosa, cada palabra sigue grabada aquí en mi mente, estoy seguro de que, si hoy alguien me viera en el transporte público, en el metro o caminado por el centro de la cuidad, diría.

¿Ese buey, es el que hiso todo eso? No mames. ¡ese cabrón no pudo hacerlo.

Y sí. Yo fui. ¡he hice cosas peores que quizás algún día se las cuente.

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