Ameris negra hermosa y puta

Me llamo Ignacio tengo 20 años, ésto pasó durante mis años 16-19.
Todo comenzó cuando mis padres contrataron por empleada a Ameris, una señora de 41 años, negra, de grandes proporciones, tetas grandes y culo grande, carita linda con labios gruesos. Siempre que podía la llamaba para conversar, sin que mis padres lo notarán, no perdía tiempo y de tanto en tanto rozaba su culo con mi mano, aveces me disculpaba y ella sólo sonreía o me decía que tuviera cuidado, que me iba a quemar con ese juego.
Un día me decidí, estábamos solos con mi hermana menor en la sala viendo TV. Puse porno e. El computador del estudio, unos auriculares y tenía la vista perfecta de la sala, el escritorio tapaba muchas cosas así que me bajé completamente los pantalones y empecé a masturbarme. Mi verga ya estaba bien dura, gruesa, grande. Le grité a Ameris que me hiciera algo de comer y me lo trajera al estudio. Luego de 5 minutos vino ella con unas tortillas y un café, que casi derrama al ver la sorpresa que le tenía. Ameris con la boca abierta me miró y luego miró a dónde estaba mi hermana menor, enseguida le dije no nos verá, así como tú no me viste, el escritorio tapa todo.
Cogí su mano y la llevé hasta mi verga, la apretó y me empezó a masturbar, con una sonrisa apretó y lo hacía más duro mientras me decía lo malo que era. Le dije que me mostrará las tetas, se desabonotó el uniforme y las dejó salir, no llevaba brasier. Que lindas eran, no aguante y me las metí a la boca. Luego de un rato así le dije que me la chupara, uffff, indescriptible situación. Ella luego me dijo, ven y metemela, acto seguido se levantó y se fué para la cocina.
Esperé un minuto y entré a la cocina, ella lavaba los platos de espaldas, me acerqué y cogí ese culo enorme, ella me dijo “casi que no”, se alzó la falda y se bajó sus panties. Yo me saqué la verga, la incliné y se la metí hasta la mitad, ella dió un leve grito y me dijo “quiero sentirla toda”, yo muy obediente le abrí las nalgas y se la metí completa. Ufff que delicia ese coñito negro, ella hacía lo posible por no gritar mientras yo la penetraban bien duro.
No sé cuánto pasó cuando le dije que estaba por correrme, su respuesta fué “échamela toda dentro, lléname con tu leche Papi”. Escucharla me éxito aún más, agarré su culo bien duro y la penetré varias veces hasta correrme en su vagina. Cuando nos separamos pude ver su vagina rebosando de mi semen, sus piernas mojadas con sus fluidos y a mi hermana de 14 años viéndonos en silencio con sus ojos bien abiertos.

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