Bernardo, mi descubridor

Bernardo, mi descubridor

Mi vecino tenía algo que me atraía sin yo saber porque ni siquiera podía imaginarlo. Yo por aquel entonces tenía la edad de 20 años, muy poca experiencia y muchas fantasías en la cabeza. Un chico delgado poco velludo y con ganas de sexo a todas horas.

Un día encontré una revista porno gay y al principio sentí rechazo pero no deje de mirarla, al poco estaba muy excitado al ver a un chico que le chupaba la polla al compañero, empecé a tocarme sin darme cuenta según seguía las secuencias de la revista no pude mas y me corrí a ver como el chico era penetrado. Sentí un poco de vergüenza por correrme viendo aquello, me gustaba ver revistas porno pero siempre estero nunca pensé que aquello me excitaría mas y sentí vergüenza.

Bernardo mi vecino tenía 45 años casado muy hombretón tanto en su físico como en el trato, se la veía con ganas de marcha cada vez que se cruzaba con una mujer y no estaba la suya cerca. Cuando me cruzaba con el siempre hablamos de mujeres, el me decía – mira Sergio si tuviera tu edad no me faltaría una chica cada noche en mi cama o donde sea el sitio para montarla- y terminaba riéndose.

A partir del día que me hice una paja con la revista porno gay, como ya comente, lo miraba de forma distinta y creo que él se dio cuenta de algo, pero todo quedo así sin más hasta que paso lo que os cuento.

Pasaba por la puerta de su casa y Bernardo me llamó y me dijo.- Sergio tu podrías ayudarme mañana mover unos muebles, es que estaré solo en casa y me vendría bien tu ayuda, será sobre las cuatro de la tarde si es que puedes.
.- si que puedo tengo la tarde libre.
.- vente con ligero de ropa que como hace calor seguro que sudamos cambiando los muebles.
.- me vendré en pantalón corto y camiseta.
.- pues hasta mañana entonces.
.- hasta mañana Berna.
.- adiós Sergio.

Llegue a casa nervioso pues él me hablaba con una confianza y una seguridad que me atraía enormemente, me costo quitármelo de la cabeza sin saber porque.

.- buenas tarde Bernardo ya estoy aquí.
.- hola Sergio pasa que estoy en el salón.
.- oye te veo muy bien, te queda bien esa ropa que traes.
.- no me digas nada que vengo a trabajar y esta ropa no es lo mejor que tengo.
.- yo es que llevo unos días con ganas de follar y como estamos solos podríamos ver una peli porno, si es que no te importa.
.- bueno pero habíamos quedado para mover unos muebles.
.- ya los he movido yo, solo me falta mover esta mesa y ponerla en su sitio, y ya está todo.
.- nunca he visto una peli de esa con nadie y me da un poco de vergüenza.
.- no te apures ya verás cómo lo pasamos bien y hasta podemos hacer comentarios mientras la vemos. Sergio yo me voy dar una ducha porque estoy todo sudado y tú has llegado oliendo a limpio y bien.
,- si es que me duche antes de venir para acá.
.- entonces si quieres me esperar y mientras me ducho te piensas si quieres quedarte y si no estás decidido te puedes marchar que no para nada, yo veré la peli y seguro que me excitare bastante.

Bernardo se metió en la ducha y dejo la puerta un poco abierta, creo que con la intención de que lo viera desnudo. Yo estaba nervioso, excitado un poco avergonzado, pero me di cuenta que no me marchaba, que seguía allí, y es mas, intentaba mirar a Bernardo. Lo vi salir de la ducha, vi como cojia una toalla y como se secaba y como creo que el se dio cuenta, puesto que se recreaba y se notaba que se exhibía, vi como se acariciaba las nalgas y como se giraba para que le viera la polla y los huevos mientras segia acariciándose, entonces dijo un poco en voz alta
– ¿Sergio sigues por aquí?
Me lo pensé un poco y le conteste – aquí sigo si
– Me pongo un pantalón y salgo ya.
Vi como se ponía un poco de desodorante y un poco de colonia. Cuando termino y llago a mi lado, me dijo que se alegraba de que no me hubiera marchado, me dijo que prepararía unos refrescos y una peli para verla juntos.

– Mira Sergio no pienso hacer nada que te resulte incomodo o desagradable, si ves que ocurre algo que no te gusta, me dices que pare y ya está, ok.

Bernardo puso en marcha el reproductor y empezamos a ver la película, enseguida me di cuenta que la película era porno gay, quede un poco impresionado y me gustaba lo que estaba viendo y estaba empezando a excitarme.
Bernardo me miro y me dijo:
– Sergio llevo muchos días sin tener sexo y me apetece tocarme la polla mientras miro la película, si quieres tu también lo puedes hacer, ya que te noto también excitado.
No dije nada y vi como se metía la mano por el pantalón, que era de esos deportivos de andar por casa, se notaba como se la agarraba con la mano y como se movía. Yo hice lo mismo me tocaba mi polla excitándome y me di cuenta que lo que más me excitaba era estar allí sentado al lado de Bernardo mientras nos hacíamos una paja.

Estábamos sentados en un sofá grande frente a la tele los dos mirando la pantalla, hasta que en un momento me dijo Bernardo.

– Sergio yo estoy que no puedo mas, me voy a quitar el pantalón, mira como estoy me sabe muy rico estar aquí contigo.
Se puso depile un momento y se bajo el pantalón, no llevaba nada debajo y cuando dejo su polla al aire le dio un golpe en su barriguita, estaba realmente excitado y muy erecto. Se sentó de nuevo se la toco un poco y me dijo, me gustaría mucho que la cogieras en tu mano y que me la acaricies tu un poco, quiero relajarme y dejarme hacer. Yo no le respondí nada, no podía ni hablar, estaba como hipnotizado viendo aquella enorme polla que el me ofrecía. Me cogió la mano y me la llevo a su polla.

– Que rico
– Como me gusta sentir tu mano
– Apriétala fuerte, que bien lo haces
– Sigue por favor, no pares.
– Si quieres la puedes chupar o darle un besito.

Me incline hacia su polla y vi que la punta estaba muy mojadita, le di una lamida y algo pegajoso se quedo en mis labios mientras el gemía, luego le di un besito y volví a abrir la boquita le rodee el capullo con los labios y por primera vez supe a que sabia un macho, a que sabia la polla de un macho excitado, me parecía un raro muy extraño, pero no paraba de darle culpaditas, entonces Bernardo dando un empujón me metió gran parte de su polla en la boca me llego hasta la campanilla y me dio una arcada, me dio nauseas.

– Perdona Sergio, no me pude contener, pero es que eres estupendo
– No te preocupes ya verás cómo lo superas
– Sigue masturbándome, me quiero correr gracias a ti
– Así que bien lo haces, yo te premiare cuando termine, no pares
– Cuando me corra y me llene la barriga con toda la lefa, quiero que me la extiendas
– Como si fuera una crema bronceadora, por toda mi barriga.

Note que se ponía tenso le apreté la polla con mas fuerza y de pronto empezó a soltar unos chorros muy abundantes de leche y con mucha fuerza, su polla latía como si tuviera vida propia y Bernardo no paraba de resoplar y en un momento le oí decirme, que putita que bien me lo haces como me ha gustado, así putita mía, yo le acaricia su barriga con toda la corrida, le refregué toda la leche que note calentita, y sin que Bernardo se diera cuenta me corrí encima, sin tocarme y sin quitarme el pantalón ni los calzoncillos. Le oía decirme putita y ese fue el detonante de mi corrida.

Una vez calmados y Bernardo con la barriga llena de su leche, me dijo

– Ahora me toca a mi dejarte satisfecho Sergio
– Quítate el pantalón y déjame tocarte un poco y acariciarte
– No puedo Berna me da vergüenza
– Después de lo ocurrido no te puedes avergonzar y te dije que te daría un premio
– Es que me he corrido, mientras veía como lo hacías tu, y estoy todo empapado de mi leche
– No me lo puedo creer, sin tocarte ni nada solo viendo y oyendo lo que te decía
– Realmente vas hacerte mi putita, si tanto te ha gustado, más ganas tengo yo de follarte y harte el amor.
– Venga vamos a ducha que te tienes lavar todo eso.

Nos levantamos y nos dirigimos al baño para ducharnos……. Seguiré con la historia que aconteció aquella mi primera tarde con Bernardo.

VER VIDEO AQUI

Un comentario sobre “Bernardo, mi descubridor

  • el 27 octubre, 2018 a las 18:53
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    Muy caliente relato. Espero leer pronto la continuacion.

    Respuesta

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