Bobby y Spanky III

Nunca pensé que un perro y un niño pudieran alterar mi vida tan fuertemente: no dejó de pensar en ellos, sobre todo, no dejó de pensar en lo que dijo Bobby con respecto a su hermanita Sally, ella es quien quiere venir a jugar con nosotros, y a mí me encanta jugar con el chico y su perro maravilla. Debo tener mucho cuidado en que las cosas no se salgan de control, sería fatal, podrían acusarme de violación, estupro, pedofilia y no sé cuántas cosas más, pero lo que los jueces en la corte no saben es que los chicos de hoy en día tienen más sexo que los adultos, y es algo que no podemos evitar. Yo por eso he decidido unírmeles. Aunque no se todavía cómo conseguir que los vecinos vengan a mi casa para jugar a los amantes.

No tuve que devanarme mucho el cerebro para conseguir que vinieran, la verdad es que los chicos de hoy están muy avanzados y son capaces de cualquier cosa. Así que, al otro día del segundo encuentro con Bobby y Spanky, estuve fuera de casa y volví tarde. Todas las luces de la casa de al lado estaban apagadas así que pensé que no estarían, no puse mucha atención y cené en la cocina, escuchando música y leyendo un poco. Después de un rato de descanso fui a mi habitación para tomar un baño. La ventana abierta, las cortinas corridas, todo muy silencio. No parecía que fuéramos a tener algo de acción esa noche. Entré al baño, me di una ducha larga y caliente y salí enredada en mi toalla hasta la cama. Nada, ningún cambio en el ambiente. Me sentía serena, cansada, pero no puedo negar que aun así estaba un poco caliente. Pensaba en el pene de Bobby y las maravillas que uno puede hacer con él y en lo seductor de su edad, es solo un niño. Pero cuando pienso en la famosa Sally, pienso en toda ella: en lo suave que debe ser su piel, en lo carnoso de sus labios, en el olor que podrá tener su vagina; pienso en lo hermosa que es y en que quiero follar con ella. Era muy divertido pensar en eso y en la delicia de que se revuelquen en las mieles prohibidas del incesto.
Otra cosa que ocupaba mi pensamiento mientras veía por la ventana el garaje vacío y deseaba con toda el alma ver alguna señal de vida en la recamara del vecinito, era que he tenido una vida llena de experiencias sexuales exóticas, extremas, censurables, hasta escandalosas, pero la verdad es que Bobby y Spanky eran dos cosas que me faltaban en la lista, y eso me tenía muy mal. Había estado follando con un chiquillo y su perro, ¡su perro! Y todavía quería más. Faltaba la hermanita que estaba riquísima y también quería venir a meterse en mi jardín. Al parecer en otra ocasión sería pues esa noche no los vi.

Fue hasta la mañana siguiente que después de hacer algunos pendientes por la casa, quería enviar el mismo mensaje así que iría a tirarme al Sol en el jardín a esperar que la suerte fuera buena conmigo y aparecieran mis amiguitos como en las otras ocasiones. Dispuse lo que necesitaba: lentes oscuros, toalla, bebida, bikini y cuando iba saliendo por la puerta de la cocina veo al perro muy sentadito detrás del cristal. Corrí la puerta y lo saludé dejando que oliera el dorso de mi mano. No podía negar que era un perro imponente.
— Hermoso día Spanky. ¿Dónde están los demás? — Alcé la vista hacia las sillas del jardín y cuál fue mi sorpresa al ver que no estábamos solos. Unas sandalias con los colores del arcoíris estaban al lado de uno de los camastros, pero no alcanzaba a ver a su dueña. Caminé silenciosamente hacia allá. En el camastro había una ninfa de 16 años en un bikini blanco muy pequeño y dos trenzas hasta los codos. Hermosa. Me tomé un momento para verla bien y pensar en algo que decirle.
— ¿Sally, no es así?
— Tu jardín es mucho más bonito que el nuestro. Señorita Tisha, ¿no es así?
— Sí, así es, y que bueno que te guste mi jardín, ¿quieres conocer el resto de la casa?
— Estoy esperando a mi hermanito, pero estoy segura que sabrá donde encontrarme si no estoy aquí.
Entramos juntas a la casa por la puerta corrediza de la cocina, Spanky también concia el camino, debo confesar que estaba nerviosa, sabía lo que pasaría, pero no podía siquiera imaginar cómo comenzar. ¿Debía yo dar el primer paso? En todo caso, ella sólo tiene 16 y no debería estar aquí.
— Vi lo que hiciste el otro día para mi hermanito en la ventana, — dijo ella recorriendo la barra de la cocina y contoneando su cuerpo frente a mí. No supe que decir, solo sonreí tímidamente — fue delicioso, aunque deberías de tener más cuidado por si hay alguien más en la habitación.
— Gracias por la recomendación. — alcance a decir antes de su interrupción.

— Quiero ver tus pezones perforados. — dijo dando dos pasos y quedando de pronto indiscretamente cerca de mí. — Nunca he visto unos en vivo, y quiero tocarlos… y chuparlos. — al decir esto ya estaba sobre de mí y podía sentir su aliento fresco y floral muy cerca de mi rostro. Era una chica muy hermosa, con enormes ojos azules y trenzas doradas; con blanquísima piel de seda y un par de voluptuosas tetas 34B que desafiaban la gravedad con el descaro de los dulces 16.
— No vamos demasiado rápido cariño. Antes quiero saber algunas cosas de ti.
— No pierdas el tiempo con preguntas, todo está bien, ya sé que nadie tiene que saber porque te visitamos, así como nadie tiene que saber que Spanky juega con todos nosotros. — dijo alcanzando mis tetas con sus manos. Los chicos de hoy están en todo así que decidí no alargar mucho el interrogatorio y comenzar avanzando dos pasos a la vez.
— Veo que estas preparada y que sabes muy bien que puedo ir a la cárcel si alguien se entera. Aun así hay cosas que quiero saber, — me coloque frente a ella con mi ya muy famoso para de tetas perforadas, que aquella mañana llevaban un par de alfileres negros con broches de calavera. Me saque las tetas del traje de baño y vi aquella expresión en el rostro de Sally que nunca olvidaré, una expresión de sorpresa virginal, de verdad era la primera vez que veía algo así y al parecer le gustaba. Mis pezones reaccionan muy fácilmente y apuntaban a su rostro ansioso por ser estimulados. — Aquí los tienes, ¿te gustan? — Ella solo asintió con la cabeza. — Tócalos. Y dime cómo es que lo haces con el perro.
— Lo vi en una película y quise intentarlo, investigue un poco y le enseñe, es un perro muy inteligente. — Dijo ella muy orgullosa mientras llevaba sus manos a mis senos tocándolos suavemente — Quiero comerme completas estas maravillas que tienes aquí. — dijo Sally acercando la punta de la lengua a mis súper excitados pezones. — Nunca había estado con otra chica. Estar contigo como mi primera vez es una fantasía que tenía desde hace mucho.
— Es un alago que debo agradecer porque tener a una muñequita de 16 años entre los brazos es un bocadillo que no se puede despreciar y que es muy riesgoso de tener. Podemos pasarla muy bien Sally, tú, yo, tu hermanito y Spanky, pero tenemos que ser muy cuidadosos. ¿Comprendes?
— No te preocupes de nada, será nuestro secreto, y te aseguro que Bobby y yo somos muy buenos guardando secretos. — dijo sellando la promesa con un cálido y suave beso en mis labios. Que sensación tan estremecedora. Esa niña me estaba volviendo loca. Correspondí al beso apretando mis labios contra los suyos y aventurando mi lengua dentro de su boca. Ella aceptó la intromisión recargando su cuerpo en el mío jugueteando más cómodamente con mis pezones. Yo fui quien rompí el beso.
— ¿Y cómo comenzó todo entre Bobby y tú? ¿Qué tantos trucos le has enseñado a él? — pregunté curiosa mientras aventuraba mi mano derecha entre sus muslos, no me sorprendió cuando ella respondió abriéndolas ofreciéndome un traje de baño húmedo y el contorno de una vulva adolescente sin vello que latía en la palma de mi mano.
— Cuando Bobby cumplió 10 años nos dimos cuenta que su cuerpo había comenzado a crecer, pero yo me di cuenta que lo que más crecía de su cuerpo era su pene. Así que me di a la tarea de hacer más interesantes los baños a la hora de dormir. Oh Señorita Tisha, por favor, haga algo para aliviar mi clítoris que está a punto de reventar si sigue tocándolo así. — dijo ella evidentemente excitada.
— Yo también puedo enseñarte algunos trucos de chicas que te van a encantar, pero sigue explicándome ¿cómo es que te bañas con tu hermanito de diez años y terminas follando con él? — pregunté mientras hacía a un lado la tela que se interponía entre mis dedos y su clítoris.
— Bueno, comencé enseñándole cómo ponerlo duro cuando se lo lavaba, luego comencé a hacerlo con la mano y más adelante con la boca. Tú también puedes hacérmelo con la boca mientras te sigo contando. — propuso Sally despojándose hábilmente de la parte inferior de su bikini y subiendo a la barra de la cocina para ponerme su rosado orificio justo a la altura de mi cara.
— Que hermosa vista, — dije yo antes de meterle la lengua lo más profundo que pude, probando por primera vez sus jugos. — y que delicioso sabor. Aquí estaré por un rato largo, así que sígueme diciendo lo que le haces a tu hermano.
— Después le enseñé a meterme el dedo y lo dejaba chuparme las tetas mientras yo le hacía pajas cuando nos íbamos a dormir. Al mismo tiempo yo fui dejando que Spanky no nada más me lamiera sino que también me montara, así perdí mi virginidad.
Yo interrumpí mi tarea de lamer para cambiarla de posición y tenerla con las nalgas paradas frente a mí para ahora lamerle el culo. — ¿Y cuándo te monta Spanky te lo hace por atrás también? — dije yo toqueteando su nervioso esfínter.
— ¡Claro! Y tengo mucha práctica dilatando mis músculos, — respondió orgullosa entre jadeos — tanta, que puedo meterme la mano completa. Fisting que le llaman.
— Cada vez me sorprendes más querida Sally — dije yo tomándola de la mano para llevarla hasta la sala. — Estoy segura de que seremos muy buenas amigas y nos la pasaremos muy bien juntas. Ahora porque no le dices a tu perro que me atienda mientras yo sigo en lo que estaba.
No discutimos nada más. Ella tomó asiento en el sillón igual que hacía unos días su hermano lo había hecho, y yo tomé la posición de “perra” frente a ella para darle acceso a Spanky a mi concha. Comencé a lamer lentamente jugueteando también con mis dedos alrededor de sus labios y aventurándome un poco más hacia su culo. Mientras tanto ella dio la orden a Spanky para venir a lamerme. El perro obedeció inmediatamente y yo no pude evitar jadear de placer gracias a la maravillosa sensación de tener la lengua de Spanky metida en lugares humanamente imposibles de alcanzar.
Sally tenía los ojos cerrados y movía la cadera al ritmo de mi lengua entrando y saliendo de su vagina, facilitando la entrada de otro dedo en su culo. — Méteme todos los dedos y cógeme con tu puño por el culo — dijo ella, cuando escuchamos la voz del pequeño Bobby que acababa de entrar por la cocina.
— Perdón que las interrumpa, pero no puedo creer que hayan comenzado sin mí.
Todos detuvimos lo que estábamos haciendo para recibir a Bobby: Spanky retrocedió un poco moviendo la cola al verlo, yo saqué mis dedos del culo de Sally sonriendo y ella recompuso su postura en el sillón.
— Hola hermanito, que bueno que llegaste, estábamos conociéndonos un poco la Señorita Tisha y yo.
— Hola Bobby, me da mucho gusto verte. Tienes algún truco para nosotras esta mañana.
— ¿Truco? Creo que no, pero lo que si tengo para ustedes es una verga bien parada y quiero que alguien me la chupe hasta que me venga. — dijo esto al tiempo que se iba sacando la ropa y dejaba a la vista aquella arma maravillosa con la que libraría la batalla de esa mañana. Cuando puse mis ojos en ella volví a desearlo dentro de mí como la última vez y recordé que Bobby había dicho que nunca había penetrado a su hermana.
— Yo si me sé un truco, se llama “El Trenecito” — dijo Sally. — Yo te lo chupo a ti, Tisha a mí y Spanky a ella.
Y así fue cómo la sala de mi casa se convirtió en la Estación del Tren con Bobby a la cabeza, sentado en el sillón; con Sally como “vagón comedor” comiéndoselo entero; a continuación yo como vagón fumador, con la cara metida entre su muslos lamiendo desde su culo hasta su clítoris; y Spanky en el cabuz lamiéndome con su lengua maravillosa.
De pronto el ambiente se llenó de jadeos y suspiros de placer. Abrí los ojos para ver que Sally estaba inmovilizada: Bobby la tenía agarrada de la nuca y le empujaba la verga con fuerza dentro de la boca, ahogándola levemente. Al parecer Sally no había sido capaz de mamar más allá de la cabeza, aunque en ese momento aquella cabeza estaba ya en el fondo de su garganta. Mientras tanto yo tenía metida mi mano hasta los nudillos en su culo, y entraba y salía de ella lentamente, abriéndola cada vez más. Quería hacer más pero no podía concentrarme porque Spanky me tenía loca con su lengua y con pequeños mordiscos alrededor de mi concha. La cabeza me daba vueltas de ver y de pensar lo que estaba sucediendo ahí. La escena más pervertida de la mejor película porno europea, yo la tenía justo en la sala de mi casa. Sólo para mis ojos. Entonces Bobby abrió los suyos y su mirada se encontró con la mía; no pude evitar sonreír. El también sonrió y una chispa perversa brilló en su mirada.
— Up boy, ¡up! — ordenó Bobby al perro sin soltar la cabeza de su hermana, quien inmediatamente supo lo que iba a suceder detrás de ella pero no pudo moverse.
Entonces el perro violador volvió a montarme con la facilidad de un animal que disfruta del truco que está por hacer. De tres intentos ya tenía su arma en el fondo de mi útero. Otra vez estaba llena de verga de perro y me encantaba. Era lo mejor que había tenido: la fuerza, el tamaño, la velocidad; lo prohibido, lo sucio. Mi mano completa metida en el culo de la adolescente y el chiquillo a punto de venirse en la cara de su hermana. Todo me tenía embrujada de placer. Así que me deje llevar y en pocos segundos ahí estaba mi primer orgasmo.
— Muy bien perrita, ¿te viniste rico? — Decía Bobby sin dejar de follar la cara de su hermana — ¿Vas a querer que te vuelvan a meter el nudo como la última vez?
— Sí. Sí. Deja que me folle como a una verdadera perra. — Rogué yo — Y ya puedes venir a echarle tus mocos en el culo a tu hermana, lo tiene bien abierto para recibirte.
Sally abrió los ojos asombrada: Spanky le iba a meter el nudo a Tisha y Bobby la penetraría por primera vez. Nunca se lo ha permitido antes porque siempre tiene a Spanky para ello.
Bobby se levantó del asiento sin sacarle la verga de la boca a su hermana y tomándola de la barbilla y la nuca la trajo hasta ponerla a un costado de mí, que seguía con el puño metido en el culo de la chica y estaba a punto de ser partida en dos por la verga de un Doberman, quien hacia los primeros intentos por introducir su nudo más adentro de mí. Bobby le sacó la verga de la boca y Sally respiró agitada entre un ataque de tos y de gruesas lágrimas a causa del ahogamiento del que había sido víctima; cuando por fin aclaró su vista y su garganta no pudo evitar ver que Spanky estaba llenándome las entrañas con su enorme verga.
— ¿Vas a dejar que te lo meta todo? ¡Está a punto de entrar completo en ti!
— Sí. Quiero quedarme pegada con él como una perra. — Respondí yo jadeando — y tú tienes que dejar que tu hermanito de la meta por atrás y te llene de mocos el culo.
— Yo nunca lo he hecho: — dijo Sally — nunca he dejado que Spanky me meta el nudo y Bobby nunca me ha follado. Pero hoy estoy lista para ti, hermanito.
Bobby vino detrás de ella para penetrarla por primera vez. Tomé en mis labios su verga y la humecté con saliva. Saqué despacio mi mano del recto de Sally observando como su esfínter no se cerraba. Entonces puse la brillante cabeza en aquella boca y Bobby empujó con fuerza al mismo tiempo que Spanky sumía el nudo de la suya en mis entrañas. Las dos gemíamos de placer: yo, retacada de carne de perro y Sally recibiendo las estocadas de su hermano en el fondo del culo.
— Oh Bobby, es la primera vez que tengo carne humana en el culo. — Declaró Sally muy satisfecha — Delicioso, enorme. Dame más, más. Dame toda tu verga quiero que me la sumas toda. Toda.
Bobby bombeaba incontenible, y el culo de su hermana se abría agradecido listo para recibir el semen incestuoso de su hermanito menor. — Te voy a llenar de mocos el culo, hermanita. ¡Ahí te van! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
Al mismo tiempo, Spanky descansaba sobre de mí mientras terminaba de eyacular, después hizo ese movimiento mágico en el que los perros dan la vuelta y quedan pegados trasero con trasero con la perra, pero al hacerlo y rotar su nudo dentro de mí, oprimió mi Punto G y volví a tener un orgasmo explosivo que me tomo desprevenida y apretó aún más el nudo dentro de mi vagina. La sensación era extremadamente deliciosa.
Cuando abrí los ojos, la verga de Bobby latía frente a mí con una gota de semen en la punta y Sally hidrataba mi culo con saliva.
— Ahora tú vas a quedar atrapada inmóvil en medio y nosotros te vamos a coger, querida Tisha — dijo Sally comenzando a meter sus dedos en mi culo — Dale a probar mi culo en tu verga, hermanito. Quiero ver si es verdad que ella si se la puede comer toda.
Entonces Bobby me metió su sucia cabeza en la boca — Límpiame perra — dijo Bobby en ese tono de voz que hace que se me paren los pelos de la nuca y haga todo lo que él ordene. Así que abrí la boca y lamí y chupé la cabeza y todo el cuerpo de aquella verga maravillosa que comenzaba a amar locamente y que tenía olor a mierda y semen, y que no me importaba. Me la iba a comer completa para demostrarle a Sally cuanto me gustaba. Mientras tanto, su puño ya estaba metido en mi recto hasta los nudillos y Spanky comenzaba a querer sacar el nudo de mi útero. Jalaba un poco cada vez que Sally empujaba por el otro lado, machacando en medio de los dos mi Punto G. Estaba a punto de correrme otra vez. Así que abrí todo mi cuerpo y recibí por un extremo, la verga de Bobby en el fondo de mi garganta y por el otro, el puño de Sally hasta la muñeca, mientras que expulsaba a Spanky fuera de mí junto con una tupida eyaculación.
— ¡Wow, nunca había visto algo así! ¡Puedes eyacular! — dijo Sally sorprendida.
— ¡Yo también puedo eyacular! ¡Ah! — dijo Bobby echándome los primeros chisguetes de sus mocos directamente en el esófago. Luego sacó su arma para apuntar a mi cara el resto de semen de sus testículos. Sally extrajo su mano de mis intestinos y vino a lamer la blanca leche escurriendo de mi rostro. Bobby se le unió y ambos lamieron todo hasta dejarme limpia. Aprovechamos el momento para besarnos por primera vez. Todas las lenguas se rozaban y se encontraban, entraban y salían de todas las bocas y bebían todas las salivas. Esos dos chicos me estaban volviendo loca.
Bobby fue el primero en romper el beso. — Nunca había probado mi semen y sabe muy bien.
— Yo nunca había probado carne humana en el culo y sabe muy bien — dijo Sally divertida parafraseando a su hermano.
— Yo nunca había estado con dos menores de edad y un perro al mismo tiempo — dije yo — y sabe muy bien… — todos nos reímos divertidos. — Ahora creo que es tiempo de descansar y de que ustedes dos se vayan a su casa antes de que alguien comience a buscarlos.
Los tres nos dispusimos a levantar nuestra ropa del suelo y fuimos a la cocina a beber un poco de limonada. Los dos chicos estaban muy silenciosos.
— ¿Chicos pasa algo? — pregunté.
—Señorita Tisha, ¿cuándo podemos volver a visitarla? — preguntó Bobby.
— Mis papás saldrán de viaje el próximo fin de semana, — dijo Sally — podemos hacer una fiesta los cuatro juntos otra vez. ¿Qué le parece?
— Esperemos a que sea la próxima semana y ya veremos, ¿vale? — respondí yo parcamente —. Además de que si van a estar solos seguramente tendrán una niñera, ¿o no?
— Yo soy la niñera de mi hermanito. — dijo Sally sonriendo mientras salían de la puerta corrediza de mi cocina hacia el jardín.
Yo me quede pasmada en la silla de la cocina pensando en que mi culo seguía ambiento de verga y que con ese par de chicos nada era suficiente: podíamos seguir follando noche y día hasta quedar desmayados. Me serví otro vaso de limonada pensando en que yo bien podría ser la niñera de los dos chicos por un fin de semana.

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3 comentarios sobre “Bobby y Spanky III

  • el 20 octubre, 2018 a las 18:18
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    Que hermoso relato, me encantó, sube mas por favor!
    Pd: Dinos como podemos hablarte.. 🙂

    Respuesta
  • el 20 octubre, 2018 a las 17:44
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    Que hermoso relato, sube más por favor!

    Respuesta
  • el 25 mayo, 2018 a las 03:12
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    Me encantó tu historia quisiera saber más si seguís teniendo relación con ellos

    Respuesta

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