Carla, crossdresser sumisa fetichista (II)

Tengo que aclarar que pese a mi gusto por transformarme en chica nunca habia tenido contacto carnal con hombres, como chico no pensaba en relaciones homosexuales, pero como chica fantaseaba mucho con ser la zorra de un amo experto. La unica experiencia sexual que habia tenido transformada en chica habia sido pagando los servicios de un travesti para que me enseñase a tener sexo oral y anal.
El encuentro con Luis me preocupo al principio, pero me habia transmitido tanta confianza y tranquilidad que no tarde en sentirme entregada a el.
Las siguientes semanas seguimos encontrandonos de madrugada en la calle para pasear juntos, generalmente los viernes o sabados. Contactabamos por email por expreso deseo mio, quedando en lugar y hora determinados, generalmente a un par de calles de mi casa para preserbar mi identidad. El accedio a todas mis peticiones sobre la discreccion de revelarle mi identidad real desde el principio y aceptaba todas mis condiciones.
En nuestros encuentros paseabamos y charlabamos, el no me obligaba a nada, podia preguntarme y yo me reservaba el derecho a responder. Hablabamos de sexo, de gustos, de fantasias o incluso de ropa. Me trataba con respeto y educacion, atendia mis peticiones y todo a cambio de nada, solamente me pedia cada vez si podia ir vestida de una forma u otra y yo le complacia en la medida que me lo permitia mi vestuario.
Pasadas unas semanas de estos inocentes paseos Luis me propuso dar un oaso mas.
El queria tener un rol mas dominante en la relacion y que yo empezase a entregarme, siempre con mi consentimiento y aceptando cualquier no por mi parte, proponia hacer realidad fantasias que nos excitasen a los dos, el como amo y yo como su sumisa, y que el consideraba que estaban en los limites que yo toleraria. Algunas me las diria con antelacion, otras sencillamente yo tendria que aceptarlas o no sobre la marcha. Tambien se ofrecio desde entonces a pagarme mi vestuario y accesorios. Yo acepte sin pensarlo.
A la semana siguiente del pacto recibi su correo: “sabado a las 18:00h, c/Madrid,3 2°derecha, ve como chico y te vistes alli, llama al timbre, dejare la puerta abierta pero no te vere, estare en otra habitacion hasta que me avises, usa el dormitorio con aseo de la entrada a la izquierda. Lleva falda de cuero negra, salones de charol negro, blusa o camiseta trasparente negra y chaqueta de cuero roja, maquillate a tu gusto pero los labios rojo sangre muy brillantes y cargados de carmin, y quiero que lleves la peluca morena de media melena lisa. Lleva medias pero asegurate que se ajusten bien arriba del muslo, el resto de ropa interior negra. Si puede ser Lleva bolso grande”.
Me quede helada, en nuestras conversaciones el me habia ofrecido vestirme en su casa para salir mas cerca del centro y en su primera orden ya me pedia hacerlo, ademas la hora que proponia era muy temprana por lo que me temia que queria salir a la calle mycho mas pronto de lo que soliamos, con mucha mas gente. Me puse muy nerviosa, pero la excitacion y el morbo me impidio contestarle negandome. Algo dentro de mi queria hacer aquello o al menos intentarlo.
El sabado prepare una bolsa de deporte con todo lo que necesitaba para transformarme en Carla y una hora antes de la cita sali a pie hacia el lugar indicado.

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