Carla, crossdresser sumisa fetichista (III)

Llegue a la direccion indicada por Luis con el corazon en la garganta, preso de nervios y excitacion, aquello excedia las barreras que hasta entonces nunca habia traspasado y me gustaba la sensacion.
El edificio, moderno y de cuatro plantas, estaba a un paso del centro y en una de las zonas mas comerciales de la ciudad. Llame al timbre del portal y enseguida se abrio la puerta, tome el ascensor y al salir a la planta me encontre la puerta indicada entreabierta. Al otro lado no habia nadie, pase al hall y cerre tras de mi. Identifique la puerta del dormitorio y pase cerrando la puerta. Era un dormitorio sencillo y funcional, cama grande tipo tatami, armario empotarado con puertas de espejos y un aseo con ducha. Todo extremadamente limpio y ordenado.
Dispuse la ropa y los accesorios sobre la cama y comence a transformarme en Carla.
Una hora despues estaba ante el espejo, sexy pero elegante, falda de cuero negro hasta la rodilla, camiseta semitrasparente de gasa y encaje negra, chaqueta roquera de cuero rojo y zapatos de salon de charol negro y 12 cm de tacon. Debajo, lenceria negra y unas medias finas sujetas bien arriba del muslo por blonda de silicona. Mi pene bien sujeto y oculto con el dispositivo de castidad. Elegi un maquillaje palido, un poco de aspecto de muñeca de porcelana, con los ojos muy perfilados en negro y solo un poco de sombra oscura en el parpado y unas densas pestañas postizas. Los labios, como se me indico, muy recargados de carmin rojo vivo ultrabrillantes, como si fuesen de vinilo, con las uñas postizas en el mismo color y un buen toque de perfume
Sali al hall y llame a Luis, enseguida aparecio al fondo del pasillo vistiendo de sport con pantalon chino, camisa y una chaqueta de cuero de aspecto motero.
“Estas preciosa” me dijo sonriendo y tomandome de las manos. Incluso con tacones el era mas alto que yo y tenia un porte muy apuesto.
“¿Que vamos ha hacer?” Le pregunte timidamente
“No te preocupes, tu amo sabe cuidar de su sumisa. Hoy voy a sacar de ti la putita que tanto sueñas con ser, sin forzarte, tu misma me la vas a mostrar, pero si no quieres seguir usa la palabra de seguridad «semaforo» para parar. Ahora vamos a salir a la calle y te llevo de compras aqui cerca, puedes estar tranquila lo tengo todo controlado, habla solo si te lo ordeno y recuerda que hoy seras mi puta”
Era una locura, afirme con la caza consintiendo al mismo tiempo que mi cuerpo tiritaba de miedo y excitacion, no me creia estar aceptando aquello.
Tome mi bolso del dormitorio, grande como me pidio Luis, y salimos del piso.
En el ascensor Luis acaricio mi culo sobre la falda de cuero y me beso en el cuello, algo que yo le consenti desde los.primeros paseos juntos y que me excitaba muchisimo.
Ya en la calle me tomo de la cintura y caminamos bien pegados como una pareja acaramelada. Yo estaba tensa y nerviosa, nos cruzabanos con bastante gente, mucha mas de lonque estaba acostumbrada, eran aun las ocho y media de la tarde y aunque habia oscurecido las calles bullian de actividad con las tiendas aun abiertas.
“Tranquila, la gente que mira lo hace porque ve a una mujer sexy y elegante, cualquier mujer puede salir hoy como tu vas vestida, disfruta del paseo” me dice casi en susurro mientras camino un poco cabizbaja sin mirar a los ojos a los transeuntes que nos cruzmos.
A los pocos minutos, en una calle paralela a la zona mas comercial, nos detenemos ante el escaparate de una boutique de ropa barata china. Yo la conocia por haber comprado alguna prenda sexy en ella, pero como chico, claro.
“Es aqui, deja que yo hable y limitate a obedecer, ¿estas dispuesta a seguir puta?”
Me quede cortada por el insulto, mire dentro y vi un par de dependientas chinas y al menos ocho clientes pululando entre los portantes de ropa, algunas mujeres de mediana edad, un par de chicas jovenes y un chico.
Mire a Luis timidamente y afirme con la cabeza.
Enyramos en la tienda y nos dirigimos al fondo donde habia calzado. Me ordeno sentarme en un banco para probar el calzado y llamo a una de las dependientas chinas que se acerco enseguida.
“Hola, quiero que ella se pruebe esas botas en talla 41” le indico a la chica, señalando unas botas tipo mosqueteras de charol negro sin plataforma y un tacon de al menos 12 cm.
Me quede perpleja, me encantaban aquellas botas, pero hasta entonces nome habia comprado unas porque solo me atrevia a salir con las de cuero de imitacion que tenia, que aunque llamativas al menos era habitual ver a chicas con ellas.
La dependienta trajo la caja con las botas y me ofrecio probarlas.
“Ponte las dos puta” me ordeno Luis con la dependienta aun delante. Me tubieron que salir todos los colores al volver a escuchar como me llamaba puta delante de aquella chica, que lo habia escuchado pero disimulando se habia apartado de nuevo hacia el mostrador.
“Ponte de pie y camina un poco con ellas, asegurate que sea tu talla porque vas a salir de aqui con ellas puestas, ¿Seguimos?” me dijo Luis. Le mire a la cara perpleja y sonreia con cierta maldad.
“Si”, le conteste sosteniendole la mirada con un aire de rebeldía y desafio.
“Jajaja, ¿Quieres jugar fuerte?, espera aun no he terminado zorra” fue su contestacion antes de or en busca de la dependienta y ver como le indicaba algo y tegresaba a mi lado.
“ven vamos al probador, van a traerte algo especial”
Coji el bolso y mis zapatos y con las espectaculares botas de charol caminamos al otro lado de la tienda hasta los probadores, no me habia percatado hasta entonces que aun habia clientes pese a que estaban apunto de cerrar y mas de una y uno se habia fijado en nosotros lanzandonos alguna mirada inquisitiva.
A la entrada del probador me esperaba la dependienta china sonriente y me lleve un nuevo vuelco al corazon cuando la veo sostener en una mano una percha con una minifalda de charol negro con una cremallera entera en la parte frontal «bonita pala mujel bonita» me dice sin dejar de sonreir y poniendomela en la mano. «pase pase», me dijo indicandome el probador.
Me volvi a Luis y pude apreciar en su cara una malvada satisfaccion por aquella humillacion que me estaba haciendo pasar y que yo estaba consintiendo presa de la excitacion y el morbo.
“Se buena puta y pruebala junto con las botas” me dijo cerrando la cortina del probador.
Tarde un minuto en quitarme la falda de cuero y ponerme aquella excitante y transgresora minifalda de charol negro. Me quedaba ajustada como un guante, ceñida en la cintura y bastante mas corta de lo que esperaba, tanto que casi se veia la blonda de las medias pese a quedarme estas ajustadas casi debajo de las nalgas.
Abri la cortina y vi la cara de satisfaccion y aprobacion de Luis.
“Perfecta, coje tus cosas no te cambies, te vas a si vestida” me solto
“No se si… si me atrevo” conteste
“No te he dado permiso para hablar, si no quieres usa la parabra de segurirad, de lo contrario haces lo que te diga y te callas la boca, puta”
No dije nada mas.
No quedaba nadie en la tienda, Luis llamo a la dependienta “se lo lleva puesto todo, ¿Me cobras?”, ella corto la etiqueta de la minifalda y cogio la caja de las botas, yo meti en el bolso la falda de cuero que llevaba al llegar y nos fuimos a pagar.
Salimos de la tienda cuando ya cerraban, aun habia gente por la calle y yo parada en la acera tenia una sensacion de panico indescriptible.
“Tranquilizate, si has llegado hasta aqui es porque lo deseabas, no me estoy equivocando contigo. Si, ahora mismo pareces una puta y eres consciente de ello, pero no olvides que vas a mi lado. Ahora camina, quiero exhibirte un rato para tu verguenza, esto no ha terminado aun”
Obedeci a Luis, me llevo agarrada de la cintura por un par de calles principales, soportando las miradas, esta vez si, descaradas, de jovenes y mayores a nuestro paso, para mi verguenza y humillacion.
Cuando Luis se canso de este escarnio publico me dio permiso para hablar y me pregunto si estaba excitada aun. Le conteste que muchisimo. El me pregunto si deseaba tener sexo y le dije que si.
Fuimos a su casa de nuevo, y me llevo a una habitacion contigua a la que me sirvio de vestidor.
“Este sera nuestro cuarto especial, aun esta sin terminar, pero sera una especie de mazmorra donde realizar esas practicas que tanto nos gustan y de las que hemos hablado, ¿Te gusta puta?”
Continuara

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: