Carla, crossdresser sumisa fetichista (IV)

El cuarto que me mostraba Luis, rectangular y de unos 10 metros cuadrados, olia a pintura fresca y a cola adhesiva. Estaba pintado de negro, excepto una pared que era de color rojo oscuro. Contra esta pared habia un sofa de tres plazas tapizado de polipiel negra y sobre el unos cojines del mismo material en color rojo. El suelo era de tarima, pero casi en su totalidad habia sido cubierto con una especie de gran alfombra de goma negra antideslizante. Frente al sofa colgada en la pared habia una pantalla de tv de gran formato. La ventana estaba tapada con un tablero de color negro.
“Aun faltan muchos detalles por poner, pero ya esta insonorizado y pintado” dijo Luis. “En poco tiempo dispondras aqui de vestuario, calzado y complementos para nuestros juegos, yo te conprare lo necesario, aunque puedes seguir teniendo tu ropita y demas cosas en tu casa”
Mientras decia esto estabamos de pie en mitad del cuarto y Luis me acariciaba el culo sobre la minifalda de charol. Yo instintivamente acerque mi mano a su entrepierna y comence a acariciar el bulto de su paquete. Me dejo hacerlo sin decir nada. Suplicante me arrodille frente a el y baje la cremallera de su pantalon para sacar su pene. Una buena polla empalmada que deseaba comerme hasta el final.
“Te dije que hoy serias mi puta” me recordo Luis mientras yo comenzaba a lamer y chupar su glande, “y que lo serias por voluntad propia”
Yo me esmeraba en darle placer metiendome en la boca su gran polla todo lo profundo que podia, pajeandole y chupando su glande a la vez, queria su semen, lo queria todo, queria que viese lo puta que era.
“Sigue puta, hoy sera todo lo que recibas, pero no dejaras ni una gota” y tras decir eso sujeto con sus manos mi cabeza y comenzo a bombear dentro de mi boca. Yo me esforzaba por no vomitar y estaba dolorida de apretar los labios y subcionar, pero me corria de gusto de estar siendo usada por el. Mientras lo hacia, me subi un poco la falda y retire el cierre a mi dispositivo de castidad para empezar a masturbarme. Tras varisos minutos, por fin Luis se vino en mi boca, de forma brutal, me solto una corrida abundante y espesa, paladee el sabor amargo y salado de aquel semen calido y delicioso que reboso por la comisura de mis labios goteando sobre mi ropa y el suelo. Luis saco su polla de mi boca y se separo un paso atras mientras me miraba alli de rodillas jimiendo y masturbandome. Y unos segundos despues yo misma me corri lanzado mi semen sobre el suelo.
“Mira lo que has hecho puta” dijo al mismo tiempo que me soltaba un bofeton no muy fuerte en la mejilla, “limpialo ahora mismo con tu lengua zorra” cojiendome por el cuello me forzo a pegar mi boca contra la goma del suelo y lamer los restos de mi semen.
“No te levantes” me ordeno, y salio del cuarto volviendo al minuto con un bote de lubricante.
Yo aun en cuclillas con la cara pegada al suelo y restos de semen en labios y barbilla siento como desde atras me levanta la falda de charol y aparta de la raja de mi culo la tira del tanga de encaje negro. Con sus dedos comienza a penetrarme introduciendo lubricante en mi culo, luego se acomoda y enseguida noto la cabeza de su polla haciendo fuerza para penetrarme, no me resisto, pero solo me han follado en otra ocasion y se que me dolera. El sigue empujando y poco a poco noto que vence la resistencia de mi culo, poco a poco siento como me llena con su carne y por fin empieza a realizar movimientos acompasados tras de cada uno su polla entra mas y mas dentro de mi.
“ÑEs asi como lo fantaseabas estas semanas atras puta?”
“Oh si mi amo, justo asi, todo es maravilloso, follame, usame, correte dentro por favor”
Mientras me folla suelta de vez en cuando un buen cachete en mis nalgas, me folla con cuidado, pero sin pausa y cuando empieza a subir el ritmo mi excitacion llega casi al desmayo porque se que lo hara, va a correrse dentro de mi, voy a sentir por primera vez la corrida de un macho en mis entrañas y desde ese momento sere su absoluta esclava.
Con un placer infinito escucho su gemido y siento el golpe humedo de su semen en mi ano, como lubrica y se expande dentro de mi y como rezuma por mi entrepierna cuando Luis saca su polla y me da un ultimo cachete.
No me da tiempo a disfrutar del final de esa explosion de placer, tomandome por las solapas de la chaqueta me incorpora y me hace sentar en el sofa poniendose delante.
“Limpiala, puta” me ordena seguido de un bofeton.
Sin pestañear cojo su polla y comienzo a lamer y chupar los restos de todos los fluidos, presa de una mezcla de excitacion, miedo por ofender a mi amo y morbo. Tras un par de minutos me ordena parar, tengo la boca pastosa, con regusto acre y amargo de la mezcla de heces, lubricante y semen. Aun me hace limpiar con la lengua el asiento del sofa de polipiel donde me habia sentado y que habia manchado con los restos rezumados de mi culo.
Por fin me ordena ponerme de pie.
“Estas hecha una mierda, zorra, ve a arreglarte, pero no te laves, ni te limpies la ropa, solo arreglate el maquillaje de los labios y el pelo, vamos a salir otra vez”

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