Cine porno Montevideo

Una noche salimos con mi esposa a un encuentro swinger. Era un local muy apagado y en verdad nada sefucua mucho. Tomamos unas copas, disfrutamos un show y no fuimos decepcionados. Camino a la principal avenida en búsqueda de un taxi, vimos un cine porno. Quizás productos de los tragos o de nuestras expectativas, solo nos tuvimos que mirar y entramos. Esa noche calurosa, mi esposa lleva a una micro mini de jeen y una blusa muy suelta. Retiramos las entradas y nos metimos a la primera sala que encontramos. Serían cerca de las cuatro de la mañana, película hetero, alcohol y la calentura dio rienda suelta. Pero hubo algo que nos hizo detener, otra pareja detrás nuestro haciendo lo mismo, pero más ruidosos. Decidimos dejarlos solos y fuimos a seguir en otra sala, besos caricias, los dos empapados, muy calientes, demasiado habíamos aguantado, yo pajeaba a mi esposa y su concha estaba empapada, hervía y para cuando ella se disponía a sacar mi pija afuera del pantalón, otra vez, otra vez la pareja detrás nuestro. Era un veterano de cincuenta aproximadamente y ella quizás unos veinte, nos detuvimos un instante y nos miramos y quizimos ver hasta donde llegaban estos dos. Salimos a los pasillos del cono y ahí, cerca de la puerta de la sala, nos comenzamos a besar y tocar. Mi esposa tiene cuarenta y cinco años y yo cuarenta, tiene una muy bella cola, levantada y dura y unas tetas firmes, grandes y con unos peones en punta muy ricos. Yo contra la pared, besaba y tocaba a mi esposa, levantando la micro mini que tenía, dejando ver su cola y subtanga metida en el culo, ya a esa hora solo quedábamos las dos parejas y el encargado del cine. Esta pareja salió de la sala y nos encontró en los pasillos, e hicieron lo mismo, comenzaron a besarse al lado nuestro. Se sentían los besos y caricias, se olía sexo y en un momento la chica saca una mano y toca a mí esposa, los dos hombres dejamos de tocar y ellas comenzaron a besarse y explorar se, la joven casi de forma inmediata se hinca y comenzó a chupar la chincha a mi esposa, la cuel gritaba de placer. A todo eso interrumpió en encargado del cine, diciendo que era hora de cerrar y que si decidimos seguir bajara os a las cabo as, que eran más cómodas. Con la calentura encima, bajamos los cuatros y entramos a una cabina, pero segundos después bajó el encargado y dos amigos más, dos morenos enormes. No hubo diálogo, no hablamos, estábamos todos muy muy calientes y pasaría lo que debiese pasar. Los morenos y el encargado del cine se fueron con mi esposa y yo me quedé con el veterano y la joven. Aún conservo la imagen de mi esposa Chupa do esas dos pijas enormes y con sus piernas abiertas recibiendo tremenda chupada de concha. Gemia, gritaba, estaba super caliente, muy caliente los negros despacio, casi amablemente la ciguerin a la vez por ambos lados, por el culo y por la concha y mi esposa solo le Chupa a la pija al encargado del cine. En verdad fue un espectáculo para mi, era una pelo porno en verdad, acabaron todos, todos casi juntos. Yo hice lo mismo con la joven y el veterano. Pasamos a un baño, nos lavamos, y aún si ustedes no creen, nunca nos hablamos. Solo nos fuimos, nos contamos las cosas en casa y seguimos cojienfo, lo único es que yo no podía llenar lo que dejaron los negros. Después les cuento nuestra primera vez en un sauna de Montevideo

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