COMO FUE QUE ME PERVIRTIERON

Mi historia es algo larga. Más bien, la historia de cómo me pervirtieron y esto sucedió hace 4 años, ahora tengo 22. Pero empezaré por contar desde el principio y trataré de ser breve aunque prometo contar mi historia completa.

Un primo mío vino a vivir con mi madre y conmigo. Yo tenía 18 años y él 21.  Desde muy chavita mi cuerpo comenzó a desarrollarse. En fin que a los 18 ya tenía yo grandes tetas provocadoras talla 30 C; un culo grande de nalgas redondeadas y respingonas; mis piernas son muy bien torneadas desde las pantorrillas hasta los muslos; mi vientre es muy planito y algo marcado pues soy delgada; soy de espalda angosta y caderas un poco anchas. No exagero pero desde que mi cuerpo cambió me puse muy buena. Gracias a la herencia de mi madre tengo buen cuerpo además que  voy diario al gimnasio. Obviamente estas características no pasan desapercibidas para los hombres que me rodean. Ni entonces ni ahora.

Mi primo Hugo llegó a mi casa, se instaló y nuestras vidas siguieron en su normalidad. Mi madre seguía en su trabajo y como siempre casi no estaba en casa. Yo iba a la secundaria. Mi primo esperaba la fecha para inscribirse en la facultad de ciencias políticas y sociales de la UNAM. Aun así me acostumbré muy rápido a alguien más viviendo aquí a pesar que he vivido sola con mi madre desde que murió mi papá.

Una noche me invitó a una fiesta y aunque casi no tomo alcohol acepté una cerveza que me hizo sentir muy rara y mareada, como con un gran  agotamiento. En ese momento no lo sabía pero él había puesto unas pastillas de droga a mi bebida. Cuando me puse mal me sacó de la fiesta y me llevó a un hotel, obviamente con la intención de abusar de mí. Por el efecto de la droga me movía como en una película en cámara lenta y no podía ni hablar, ni siquiera recuerdo lo que me hizo.

Al otro día amanecí desnuda en mi cama y me dolía todo, mis tetas y pezones estaban con las marcas de haber sido mordisqueados, mis dos agujeros me dolían al grado de no poder sentarme ni poder caminar bien, sabía que había abusado de mí. Entró a mi cuarto y me solté a llorar. Me enseñó unas fotos que me tomó en el hotel en diferentes posiciones.

  • Tienes dos opciones – dijo. A mi tía le puedo enseñar estas fotos y decirle q las encontré en tu lap top. La segunda opción es irlas borrando por cada vez que te acuestes conmigo.
  • No hagas esto por favor, ayer ya me hiciste todo lo que quisiste – respondí
  • Pues a menos que hagas todo lo que yo te diga, mi tía se va a enterar de todo.
  • No te va a creer. Es mi palabra contra la tuya – grité
  • ¿Sabes qué putita? Me parece bien, en cuanto llegue le voy a enseñar todas las fotos – me contestó con calma
  • No me digas así – sollocé. Mejor vamos a arreglar esto. Dime qué quieres a cambio de dejarme en paz.
  • Ya te lo dije. Quiero tenerte a mi entera disposición para cogerte .

Repasé la situación rápidamente. No tenía más remedio que aceptar. Al principio, obviamente, dudé pero al pensar en la posibilidad de que mi madre se enterara de aquello accedí. Después supe que hubiera sido mejor que mi madre se enterara pero fue muy tarde cuando le dije “sí” a mi primo. Nunca imaginé lo que me pasaría y le respondí que estaba bien y sus ojos brillaron.

Se sentó junto a mí, me rodeó los hombros con un brazo, puso su otra mano en mi cadera y me besó. A pesar de que mi primo es guapo me llené de asco pero me aguanté. Su lengua entró en mi boca recorriéndola, mordiendo mis labios y chupando mi lengua. Mi inexperiencia parecía agradarle. Una mano me acariciaba toscamente las piernas y la otra buscaba mis pechos. Comenzó a apretujarme los pezones. La otra mano se deslizó bajo mis nalgas y quedé sentada en su mano. Alcanzó a apretar los labios de mi cosita. Me mojé un poco. Supongo que no por que me gustara sino por que es algo natural debido al tocamiento.  De hecho lo hacía muy toscamente y me lastimaba un poco.

  • Levántate y empínate frente a mí, putita – me susurró al oído
  • No Hugo, cómo crees. Además ya te dije que no me digas puta – le contesté molesta
  • Mira Karina, no me has entendido bien. Tienes que hacer TODO lo que yo te diga o si no no hay trato y le muestro las fotos a tu mamá. ¿Cómo ves?
  • Oye pero eso que me pides…
  • EMPÍNATE FRENTE A MÍ, PERRA – gritó interrumpiéndome

Empecé a temblar un poco de miedo y me di cuenta que no tenía otra alternativa más que obedecerlo. Me levanté de la cama y me agaché frente a su cara. – Eres algo tímida, pero ya te iré educando – me dijo con un brillo en los ojos. Agáchate sin doblar las rodillas y déjame ver tu panocha – fue su siguiente indicación. Titubeé un poco y apenas me iba agachando cuando comenzó a tocarme la vulva entera. Me pellizcaba y me estiraba los labios. Me daba palmaditas y se dio cuenta que estaba húmeda. Mira nada más con la golfa de mi prima – dijo. Si tienes mojada la concha. Termina de agacharte y separa las piernas pinche puta. Apenas las estaba separando cuando un par de dedos invadieron mi vagina. Sentí dolor pues no estaba bien lubricada además que estaba adolorida por la noche anterior pero eso no le importó y empezó a dedearme con fuerza.

Me ordenó voltearme y agacharme, creo que yo estaba rojísima de vergüenza. No sacaba los dedos invasores pero me escudriñaba en la posición en la que yo estaba. Me palmeó las nalgas y me las separó para verme todo desde atrás. Estás riquísima primita – dijo con voz lujuriosa. Estos hoyitos están bien apretaditos. Siguió su labor con mi pucha y con mis nalgas. Me ordenó que me levantara y sus ojos morbosos me recorrieron, inconscientemente abrió la boca en un gesto de sorpresa-lujuria al contemplarme encuerada. Yo jamás había experimentado una timidez semejante y ya ni siquiera cubría mi desnudez con las manos. Se abalanzó sobre mis mamilas. Sus dedos seguían dentro de mí y con la otra mano me estrujaba las tetas de modo que mis botones rosas sobresalían extrañamente y él aprovechaba esto para mamarlos y morderlos como loco. Ya estás en edad y te voy a enseñar cosas que ni te imaginas golfa – dijo mientras me estiraba un pezón con los dientes. Lo que a continuación me hizo jamás lo olvidaré.

Sentí mi cosita un poco rara después que me sacó los dedos. Me sentó en la cama y él de pie se bajó el pantalón y sacó su verga bien parada para ponerla frente a mi cara. Mira lo que te vas a comer hoy putita – me dijo sonriendo. Enseguida me soltó un par de bofetadas, me jaló de los cabellos y me metió su verga en mi boca. Yo no sabía qué hacer pero él decía: “Chúpala como paleta, perra, chupa” sentí cómo crecía más y cómo se ponía más caliente su hombría en mi boca. Esto se llama “mamar” – dijo y me la sacó de la boca. Échate para atrás, zorra y abre las piernas lo más que puedas. Yo, a pesar de llevar un buen rato desnuda y de estar haciendo aquello tenía bastante vergüenza y me recosté con las piernas cerradas y cubriéndome con las manos.

Hugo lo interpretó como oposición a lo que me pedía. Me jaló de los cabellos y repitió su orden. Yo empecé a separar las piernas un poco y él me las abrió totalmente. Me pellizcó groseramente los labiecitos, escudriñándome la concha entera. Le dio unas palmadas y volteó a  ver mis tetas desnudas y se relamió los labios del gusto. Me apretujó muy fuerte los pechos, que debo decir ya estaban desarrollados en ese tiempo pero los pezones estaban todo el tiempo como inflamados, supongo por la etapa de desarrollo parecían chupones de mamilas. Me  apretó las tetas muy fuerte, hizo que resaltaran mis puntas color rosa, las mordía y las mamaba y las mordisqueaba sin importarle que me dolieran.

  • Ay, ay – se me escapaban los quejidos
  • ¿Qué te pasa, puta? ¿No te agrada lo que te hago? – parecía tener inyectados los ojos de lujuria – Pues prepárate para lo que viene por que va a estar cabrón.

Soltó mis tetas y me palmeó la pepa pues yo  seguía con las piernas separadas. De pronto se abalanzó a comérmela como loco. Me la mordisqueaba, me la olía y me la chupeteaba con gusto. Empecé a disfrutarlo un poco, debo confesarlo, pues me lo hacía de lo más rico. Perdí la noción del tiempo, tenía los ojos cerrados cuando sentí la invasión a  mi pepita virgen. Y grité de dolor.

  • AAAYYYYY!!!! Hugo, espérate – grité – ¿Qué me haces?
  • Disfrútalo perra – contestó jadeando – Ahí tienes mi verga.
  • HugooOOOUUU, oye espérate, me lastimas. AAAYYY – volví a gritar

Mis quejas no le importaban, empujaba su verga dentro de mi como un toro. Yo sentía que me partía a la mitad. Traté de quitarme pero me volvió a dar de bofetadas. Estáte quieta, maldita puta – dijo y siguió empujando dentro de mí. Sus manos me sujetaron de las tetas y me las apretaba muy fuerte. Empezó a moverse como si fuera cabalgando y mis pechos fueran las riendas. Me estiraba con pellizcos los pezones.  Finalmente se salió de mí, me palmeó fuertemente la pucha y me sujetó de los cabellos. Abre la boca pendeja – me ordenó al tiempo que comenzó a eyacular en mi boca y en mi cara.

  • Te tengo una noticia buena y una mala primita – dijo – La buena es que ayer tome muy pocas fotos

–  Eres un desgraciado – dije entre lágrimas

– La mala es que lo que acabamos de hacer lo grabé, mira la cámara – me dijo señalando una

camarita oculta entre los discos del mueble de la sala.

  • Eres un hijo de puta, cabrón desgraciado – contesté gritando. Borra ahora mismo esa grabación.
  • No primita no entiendes. La voy a guardar como un. No voy a perder la oportunidad de mi vida. Estás riquísima y te voy a coger hasta quiera.
  • No puede ser que me hagas esto, Hugo – contesté. Me acabas de violar y ahora me propones esto.
  • Pues de ti depende Kari, o aceptas o le muestro el video a tu mamá, nada más distorsionando mi cara. JAJAJJAJA. La única condición es que hagas lo que yo te pida sin que te niegues ¿Aceptas?
  • No tengo opción, cabrón desgraciado.
  • Así me gusta. Vas a ver que también te va a gustar, putita.

Yo no sabía pero a partir de ese día me convertiría en su puta gratis por más de un par de años. Así fue cómo sucedió el comienzo de mi perversión. Ya iré contando lo demás y espero haberlo redactado de una manera que se pueda entender. Hasta pronto.

4 comentarios sobre “COMO FUE QUE ME PERVIRTIERON

  • el 1 abril, 2019 a las 18:09
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    tu historia es toda una grosería, que falta de respeto para ti, pero al final una super historía, ansioso de leer el resto, ojala le den su merecido a tu primo.

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  • el 14 marzo, 2019 a las 18:04
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    Muy fuerte tu historia y como bien lo expresas, qué desgraciado de tu primo. Me atrevo a confesarte que hace años yo toqueteé a mi prima, pero fue un consentimiento mutuo, por la atracción que sentíamos uno del otro y eso nos llevó años después a tener una relación sexual completa.

    Respuesta
    • el 20 marzo, 2019 a las 05:07
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      Gracias, ESTOY REDACTANDO LO QUE SIGUIÓ.

      Respuesta

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