Cuernos: bostera cogida por hinchas de River…

Si SOS HINCHA DE BOCA Y TE MOLESTA LAS COSAS QUE SE ESCRIBEN ACÁ, NO PIERDAS EL TIEMPO LEYENDO, ENOJANDOTE Y COMENTANDO… SEGUÍ MIRANDO OTROS RELATOS DE ESTA PÁGINA QUE ESTÁN MUY BUENOS.
Aclarado esto a los cabeza de termo, les agradezco a los hinchas de Boca (y a todos) los que si les gustó el relato y que a su vez me escriben al chat para contarme su experiencia, hay chicas interesadas en plasmar sus encuentros sexuales y acá va la historia de Agustina, alguien que leyó el relato anterior y me propuso que contara su experiencia luego de un partido por el campeonato local entre Boca y River en el año 2017. Les agradezco muchísimo a quienes me mandan contando sus historias y me dan ideas para seguir escribiendo relatos sexuales que me apasionan.

Me llamo Agustina, mis amigos me dicen Agus, soy rubia, ojos verdes, un culo gordo y grande y bastante tetona…

He tenido una relación liberal con mi mirado desde hace mucho tiempo, vivimos en Soldati y somos una pareja joven, yo tengo 31 años y él 36.
Conozco a Fabio desde que comencé a tener relaciones sexuales con otros hombres con el conocimiento de mi marido. En aquel tiempo, hice un anuncio por Internet y varias partes interesadas presentaron una solicitud. Estuve hablando con él por mensajes durante mucho tiempo hasta que nos conocimos en persona. Es un morocho alto, muy educado, discreto y un animal en la cama. Desde entonces se ha convertido en mi amante constante. La primera vez que hice corneta a mi marido con él fue en un motel, donde mi esposo me acompañó por un tema de seguridad y fuimos muy felices los tres. Con el tiempo, Fabio se volvió tan confiable que mi marido ya me dejaba ir sola con él al telo.

En ese tiempo ya habíamos tenido muchas aventuras los tres y, sinceramente, estaba ansiosa por hacer algo diferente, algo que pudiera sorprender a mi esposo y enamorarlo más aún. Fue así que se me ocurrió una idea innovadora.

En el 2017 tuve la idea de hacer una apuesta con Fabio y después de hacerla, contarle a mi esposo. Este hombre era muy futbolero, era fanático de River Plate, que era lo único que le molestaba a mi marido de él porque ambos somos hinchas de Boca Juniors. Una semana antes de que se jugara el superclásico en la bombonera, llamé a Fabio y le hice la propuesta:
Nosotros íbamos a ir a la cancha cancha con mi esposo y si Boca ganaba, tendría que pasar a ser él, el mirón mientras mi marido y yo hacíamos el amor sin que él pudiera tocarse ni participar, durante 6 meses, pero que si River ganaba podría cogerme vestida con los colores de mi equipo. Le gustó la idea pero hizo una contrapropuesta, dijo que sólo aceptaría si podía sumar a un primo suyo, también gallina que sería con quien se juntaría a ver el partido en su casa. La propuesta me dio escalofríos… sentí miedo mezclado con lujuria pero como confiaba en él, acepté.

El domingo por la mañana, antes del partido mientras desayunaba con mi esposo, le conté sobre la apuesta. Estaba muy sorprendido y perplejo, Lucho dijo que le gustaba la idea pero sería muy humillante ver a dos gallinas con su esposa. Estuvo bastante tenso todo el día, aunque por primera vez en la vida no lo vi muy entusiasmado con que ganara boca… jijiji

Fuimos a la bombonera, me puse una tanga azul con el símbolo de Boca, una calza ajustada negra y la camiseta azul y oro. Había acordado con Fabio que si su equipo ganaba íbamos directamente para su casa después del partido. Estaba muy ansiosa, el único resultado que pedía que no sucediera era el empate, ya que cualquiera de los otros resultados yo iba a ganar de todos modos: si el equipo de mi corazón ganaba estaría feliz y si perdía me divertiría mucho con mi amante.
Empezó el partido y cada vez que River atacaba, mi tanga se mojaba. Me imaginaba siendo sometida y dominada por dos riverplatenses muy calientes y felices. Estaba muy excitada, la apuesta me había vuelto loca y en el fondo quería que, por esta vez, mi querido Boca perdiera…
El partido fue muy tenso, pasó de todo, recién se definió en el final con un gol a los 90 minutos que liquidó el juego, mi amado club caía 3 a 1 de local contra su clásico rival. En mi panza se hizo un nudo, era una mezcla de nervios y emoción porque ya sabía lo que se venía… Por su parte, mi esposo estaba bastante enojado al principio pero al rato se fue relajando y noté en su mirada un poco de complicidad…
Apenas pudimos salir del estadio, encontramos un taxi y me llegó un mensaje de Fabio:
-“¡Te estamos esperando bien calentitos…! ¡Vas a tener que pagar la apuesta! hablá con el cornudo que seguro que está mirando… jajaja ¡Vamos River!”
Le mostré el mensaje a mi esposo y él a pesar de estar nervioso, se echó a reír. Cuando llegamos a la casa de mi amante le pregunté a mi marido si quería volver a casa, pero el me dijo: “Si vos querés volvemos, pero si apostaste…. hay que pagar”
¡Como amo a mi cornudo! siempre se anima a hacer locuras y a explorar mucho nuestra sexualidad.
Tocamos el timbre y Fabio abrió muy contento la puerta. Tenía puesta la camiseta, pantalones cortos de River y una cerveza en la mano. Saludó a Lucho y luego me dio un abrazo y un beso francés en la boca. Mi tanga estaba totalmente empapadas, necesitaba sentir su pija dentro de mí. Me llevó a la sala, me presentó a su primo Nico. Era lindo y además se venía bien con la camiseta de River puesta. Lo saludamos con mi marido y dijo que estaba muy ansioso por hacerme pagar.
Fabio puso la mano en el hombro de mi esposo, le dijo que se quedara en la sala esperando y fuera a la habitación después de cinco minutos. Me agarró uno de cada lado y nos dirigimos los tres a la habitación mientras me agarraban el culo y las tetas.
Llegamos ahí y Fabio dijo: “Hoy sos toda nuestra rubia hermosa” me agarró de los pelos y me dio un beso de lengua mientras su primo me manoseaba toda la cola. Hablaban entre ellos y decían:
N – ¡Es muy puta esta Rubia,primo!
F- ¿No te dije yo? le encanta la poronga….
Mientras se reían, Fabio me besaba el cuello y Nico me frotaba su chota parada por el culo. Me mojé muchísimo al verme manoseada por dos hombres mientras me imaginaba a mi esposo desesperado en la sala, ansioso por entrar a la habitación. Podía sentir ese aroma a machos en celos, a punto de marcar su territorio mezclado con un aliento a cerveza y vino que tenían los muchachos luego de una tarde de fútbol y alcohol. Además me susurraban al oído como “me iban a hacer el amor” (como River a Boca), mientras que el técnico (mi marido) estaba ansioso esperando para venir a ver la masacre…
Nico me giró y también me dio un beso de lengua, la cola ahora había quedado a disposición de Fabio que ya se encargaba de bajarme la calza, besarme la cola, las piernas y meterme los dedos en la concha. Al sentir como mi sexo estaba empapado dijo: “Estás desesperada porque te entre la pija millonaria ¿no?” esas palabras me pusieron más loca y dije que si. Se ve que con la excitación, los chicos más allá de ver mi diminuta tanga azul no habían notado el escudo de Boca en ella, Cuando lo vieron se sorprendieron y Nico dijo: “te la vamos a dejar puesta para que el cornudo de tu marido vea lo que le hacemos los de River a su equipo y a su esposa… ”
Me estremecí cuando Fabio dijo: “Llamá al cornudo para que vea bien de cerca lo que vamos a hacer con su mujer”, le hice caso y me sentaron en la orilla de la cama, frente a la puerta del dormitorio, usando nada más que mi tanga y mi camiseta de Boca.
Cuando Nico se bajó el pantalón pude ver que tenía la pija más grande que mi marido y que el propio Fabio. Se pusieron los dos al lado mío, uno de cada lado, y me hicieron que les chupara la verga. Cuando empecé a petear esas dos ricas pijas, Fabio me pidió que abriera las piernas y mostrara el escudo xeneize. Luego gritó: “Podes venir bostero cornudo! ¡Podes venir a ver a la puta de tu esposa como paga la apuesta!
En ese momento, Nico sacó la pija de mi boca y dijo: “¡Llamalo al cornudo! ¡Dale!”
Esa forma dominante de macho alfa me volvía loca así que accedí y grité:
“¡Vení cornudito! ¡Vení rápido que no doy más y necesito entregar todo!”
Mi esposo entró en la habitación y noté que sus pantalones en la zona genital ya habían tomado un tamaño importante. Fabio le dijo que se sentara en una silla que había en el dormitorio y yo seguí chupando hasta el fondo.
Nico no perdió el tiempo, se puso un preservativo y dijo: “¡Por favor, primo! dejame cogerme a esta putita primero…” me recostó en la cama y aún de pie en el borde de la misma, corrió mi tanga hacia un costado y empezó a rozar la cabeza de la chota en mi vagina. Se la chupaba a Fabio y gemía de lujuria al mismo tiempo. Este me pedía que suplicara que me cogieran:
“Pedile a mi primo que te coja delante de tu marido”,
“Decile que la tiene mas grande que él”
a mi me calentaba mucho la idea pero no sabía cual podía ser la reacción de mi marido, así que casi tímidamente dije:
“cogeme, papi, cogeme adelante del cornudo”
Nico en ese momento comenzó a pechar violentamente dentro de vagina, ni siquiera pude seguir chupándosela a Fabio porque me agarraba y me usaba a su gusto. Era un animal, tenía fuerza y era muy depravado. Lo miraba a mi marido y decía cosas como:

“MIRA COMO LOS DE RIVER NOS COGEMOS A TU ESPOSA, A TU EQUIPO, A TODO NOS COGEMOS”
“MIRA BOSTERO, PERDEDOR, PITO FLOJO, ESCUCHÁ COMO GIME CON LA PIJA DE RIVER”
“¡MIRÁ LO QUE LE HAGO A TU RUBIA PUTA! ¡QUE BOSTERA PUTA, HIJA DE PUTA!
su cara de perversión mientras le decía esas cosas a mi marido se transformaba más y más. Y seguía:
“A ESTA BOSTERA LE ESTÁ FALTANDO UNA VERDADERA PIJA, UNA PIJA COMO LA DE NOSOTROS”
Y me decía a mi:

“EL BOSTERO ES TODO UN CORNUDO”
“HABLÁ CON ÉL, CONTALE COMO TE GUSTA LA PIJA DE RIVER”
Yo estaba en una contradicción constante, sentía muchas ganas de gemir de forma desaforada porque mientras más hablaba, la pija de Nico se ponía mas gruesa y más dura, produciendo un placer en mi que pocas veces había sentido. Por otra parte, me gustaba ser humillada pero no que humillaran a mi marido, sentía temor de que a él no le gustara y se enojase. Cuando miré a “L”, lo vi con la pija en la mano haciendose como loco una paja. Eso me excitó mucho más y me liberó para poder hablar y gemir con toda mi alma…
Había perdido el control, ese gallina pervertido me había hecho caer a los instintos más bajos y comencé a gritarle a mi esposo:
“MIRA… ESE ES EL CORNUDO DE MI MARIDO… LA TIENE TAN CHICA COMO TODOS LOS BOSTEROS”
“DALE PAPI, METEMELA BIEN EN LA CONCHA BOSTERA, COGEME COMO NOS COGIERON TODA LA TARDE DE HOY”
“MIRA CORNUDO, MIRA COMO TE MANDAN AL RINCÓN MIENTRAS ME COGEN LOS PAPIS DE RIVER PLATE”
“MIRAME COMO ME DESTROZAN PARA QUE SEPAS QUIEN ES EL QUE MANDA”

Después me puso en cuatro patas, Fabio me metió la pija en la boca y Nico con una sonrisa muy morbosa le ordenó a mi marido que pidiera que me cogiera por el culo. Pedirle a un hincha rival que le haga el culo a tu mujer es aceptar la supremacía del otro. Es aceptar que tu equipo es la mujercita, la perrita, de tu clásico rival. En este caso es aceptar la hombría de River y la femineidad de Boca. Nunca pensé que mi marido podría decir eso, pero ahí estaba, el pajero con la pija en la mano pidiéndole a un hincha de River que le hiciera el culo a su mujer:
L- “Dale, gallina, hacele el orto a la mujer de un bostero….”
Nico me la metió por el culo y siguió despotricando contra mi equipo y mi marido. Su pija en el culo, la situación de ver a mi marido acabando tirando la leche en el piso mientras a mi me cogían de a dos y esas palabras del cornudo que aún retumbaban en mi mente hicieron que acabara y gritara hasta quedarme afónica. Nico también acabó, pude sentir como un gran caudal de leche entraba en mi culo protegido sólo por un preservativo.
Fabio, que para esta altura aún no había hecho mucho, me cogió un rato en cuatro pero al parecer no daba más y pidió que me arrodillara,yo le hice caso, le chupé los huevos y me pidió que insultara a mi marido. Yo no pude evitarlo y le grite: “Cornudo hijo de puta” mientras mi esposo gritaba: “Te amo” Instantáneamente el corneador me llenó la cara de leche. Nico que se recuperó rápido de la acabada anal también pidió acabarme en la cara. Esta vez, el orgasmo en cantidad de leche fue mucho menor al de la primera vez. Mi cara estaba cubierta de semen… Fue entonces que Fabio me sacó la camiseta y le ordenó a mi esposo que me limpiara la cara con la azul y oro.
¡Fue hermoso sentirme la puta de River!
Cuando ya bajó la calentura, felicitaron a mi esposo por la mujer que tenía, por “haberse bancado la apuesta como un campeón” y bromearon con seguir apostando. Fabio que ya nos conoce, le pidió a Nico que nos dejara solo.
él se acercó, me besó en la boca, yo le pedí perdón pero él me dijo que le había encantado todo y que me amaba mucho más. Vi que todavía seguía con su pene parado, le pregunté si quería cogerme o sólo acabar. Ni siquiera habló, me agarró y me la metió de una en la concha.
Luego del sexo con mi marido, nos metimos a bañar juntos. Al salir Fabio se ofreció a llevar a casa, aceptamos. Saludamos a Nico y nos fuimos. En medio del camino Fabio pasó su mano por mis piernas y dijo que se había quedado medio caliente porque me había cogido poco, Nico se había llevado la mejor parte. Me preguntó si podíamos hacerlo un rato ahí. A pesar de estar exhausta acepté, mi marido también aceptó. Como una última humillación hacia mi esposo, me preguntó si tenía lápiz labial, yo saqué uno de mi cartera y le pidió a mi marido que en la cintura escribiera: “inserte aquí la pija de River Plate” con una flecha para abajo indicando mi culo. Fabio se bajó del auto y me penetró por la cola, mirando la frase que había escrito el cornudo de mi marido que como buen pajero miraba desde arriba del auto con la pija en la mano.
Fue un domingo genial para mi, no tanto para Boca pero si hay algo que es seguro… es que ese día mi equipo, mi marido y yo… disfrutamos mucho de la pija River Plate.

Agradezco mucho a Agustina por contarme su experiencia y dejarme narrar su historia. Espero que les haya gustado y me encantaría seguir recibiendo historias para después poder plasmarlas en un cuento. Saludos.

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