Descubrí mi lado perverso (2)

Buenos dias a los lectores que me favorecen con su atencion. Continuo con mi relato:
Pues resulta que por la mañana me desperte antes que mi esposo y senti mi entrepierna muy incomoda, pues el semen que habia en la pantaleta se habia resecado y el pelo lo sentia pegajoso. Afortunadamente a mi esposo no le dio por tocarme, asi que me levante, me cambie de pantaleta y me puse a recoger la casa. Mi marido se levanta enseguida y fue a despertar a sus amigos, serian casi las 10 de la mañana; cuando los escuche platicando les puse un cafe y prepare algo para que desayunaran. Antes de retirarse yo note que Pedro buscaba la oportunidad de estar cerca de mi, yo fingia indiferencia y trataba de comportarme muy normal, finalmente Pedro y yo quedamos solos unos minutos, mientras Ernesto y mi marido revisaban el carro, y me dice Pedro: gracias por el regalo. Cual regalo? Le pregunte y dice el: el que me dejaste en la puerta del cuarto. Yooooo? Deliberadamente le exagere en la pregunta y dice el, si no fuiste tu, quien mas pudo ser? Y yo le dije: no te entiendo, la verdad no se de que me hablas. Y el me dice. Sabes? Tu esposo es mi amigo y por lo tanto te respeto mucho, pero me gustaria que tu tambien me vieras como tu amigo, me caes muy bien pero no se tu como me veas. Ante esto yo le dije: Pues como ustedes son amigos de mi esposo, yo los veo como mis amigos, pero como no me hacen mucho caso, es por eso que no platico mucho con ustedes. Vi que se le ilumino el rostro y me dice. Entonces, somos amigos? Claro que si. Entonces me estrecha la mano y me dice que le propondria a mi esposo algo para la proxima semana y que lo haria en mi honor, aunque a mi esposo le diria otra cosa. Se fueron, y yo me quede pensando en que mis planes de venganza por los engaños de mi marido siempre si podrian lograrse, y que mejor que con alguno de sus amigos, pero me preocupaba la discrecion de Pedro. Si me guardaria el secreto? Fue por eso que no quise aceptar que yo le deje la pantaleta.
El viernes siguiente me dice mi esposo que sus amigos deseaban hacer una parrillada en la huerta, y querian llevar unas guitarras y que la pasaramos bien. Me pregunto si no tenia objecion, yo le fije que por mi estaba bien e incluso le agradeci que se divirtieran ahi en casa pues para mi era muy triste cuando antes me dejaba sola por salir con ellos. Me dijo que eso ya no pasaria, pero me pidio de favor que me arreglara, que queria que sus amigos me vieran guapa y no de fachas como siempre los recibia. Esta bien, acepte y me dije, esto favorece mis planes de seducir a alguno de ellos, aunque no tenia idea de como hacerlo.
El sabado por la mañana me puse a hacer mus queaceres desde temprano para tener la casa arreglada por la tarde, pues siempre llegaban despues de las 4 pm, pero a eso de la una oigo llegar un carro y era mi esposo acompañado de Pedro, Ernesto, Juan, Antonio y Guillermo. Llevaban dos guitarras, carne para azar, verduras, tortillas, cervezas y mas cosas. Yo estaba tendiendo la ropa en el patio pues acababa de lavar, ya que aun no los esperaba y andaba solo con una bata de casa que, aunque me cubria bien, me sentia incomoda, pues abajo solo traia la pantaleta y aun no me bañaba. Mi esposo asigna a Antonio y Juan a que preparen el lugar en la entrada de la huerta y enciendan el carbon en la parrilla, a Ernesto y Guillermo les pide que preparen la carne y rebanen las verduras mientras el y Pedro van a la poblacion vecina que esta a cuatro kilometros con el fin de comprar un galon de mezcal de la sierra que esta muy rico, de hecho a mi me gusta mucho. Mientras tanto aqui se prepararia todo lo demas, asi que yo tuve que dejarles el lavadero a Ernesto y Guillermo y yo me di prisa a terminar de tender la ropa para despues bañarme y arreglarme. En cierto momento, mientras colgaba uba prenda en el tendedero, note que Ernesto me miraba con fijeza, preste atencion y me di cuenta que al levantarme sobre la punta de los pies para alcanzar el tendedero la bata se levantaba muy arriba de mis muslos; senti mucha pena y pense en ir y ponerme un short, pero al monento recorde mi venganza y me dije: Elena, como quieres cobrarte con la misma moneda si no le das entrada a nadie? Y me decidi a dejarme ver a ver que sucedia. Segui tendiendo la ropa y levantandome sobre la punta de los pies mas de lo nesesario para deleite de ellos, y cuando sacaba alguna prenda de la tina, les daba la espalda y me agachaba para que me vieran todo purs sentia que la bata se me levantaba hasta las pompis. En un monento dado, escuche a Guillermo decir: que porqueria estas haciendo? Y es que Ernesto no sabia rebanar la cebolla y lo estaba haciendo mal. Me acerque y le dije: esperame un poco y te ayudo. Note la mirada de ellos en mi pecho y me di cuenta que me habia mojado un poco y uno de mis senos se tranparentaba y ellos me miraban con morbo, aunque me senti con mucha pena, las ganas de desquite me dieron fuerza y me decidi a seguir adelante y lograr lo mas posible con ellos, asi que al sacar la ultima prenda de la tina que era un cobertor deliberadamente lo pegue a mi cuerpo y me moje la bata, pero antes, al monento de levantar el cobertor, me doble mucho por la cintura y senti como mi bata se levantaba hasta la mitad de mis nalgas. Sentia mis mejillas encendidas por la verguenza, pero me aguante, y es que hasta ese momento ningun otro hombre habia visto mi cuerpo desnudo y me daba muchisima pena que me vieran las nalgas, pero estaba decidida, y es que ya eran muchas las que me habia hecho mi esposo. Recuerdo que la ultima ves que le reclame, me dijo con todo descaro: y que quieres que haga si las viejas se me ofrecen? Ademas, a ti no te descuido, y soy hombre y tengo con que. Es cierto que andaba borracho, pero me dolio lo que dijo y yo pense para mi:pues si tu tienes con que, yo tengo por donde y ya veras…! El recordar eso me dio valor y despues de colgar el cobertor en el tendedero me acerque a Ernesto para ayudarle a rebanar las verduras. Iba con la bata totalmente mojada del frente y los pechos se me veian con toda claridad, pero fingi indiferencia. Ernesto se quedo con la boca abierta y Guillermo que ya habia terminado lo suyo tambien se acerco. Entre los tres rapifo rebanamos las verduras y ellos no separaban la mirada de mis senos, asi que fue imposible fingir que no me daba cuenta y les dije: que tanto me miran? Ellos algo temerosos se disculpan diciendo que no pueden evitarlo porque les llama mucho la atencion y yo fingiendo desenvoltura les dije riendo: esto les llama la atencion? Ni que fuera para tanto! Al ver que no me moleste, toman confianza y comienzan a alabarme y decirme que tenia bonitos pechos y yo solo les dije que en el pueblo de donde soy originaria eso no era ninguna admiracion, pues las mujeres se bañaban en rios y arroyos despues de labar y mostraban sus pechos con mucha naturalidad y que por eso a mi no me parecia algo de que admirarse. Esto era verdad, pero yo no me crie ahi y ademas ya las costumbres habian cambiado, pero lo que dije animo a Ernesto a pedirme que se los mostrara al aire. Me dice: sabes? Yo soy fanatico de los pechos femeninos. Te animarias a mostrarlos? Pero ya los estas viendo, le conteste yo y dice, pero fuera de la bata, que dices, te animas? Yo sentia mucha verguenza, pero tambien sentia ya cierta excitacion, asi que les dije: y ustedes que me enseñan a cambio? Porque a las mujeres tambien nos gusta ver. Guillermo estaba muy sereno pero atento a mi, en cambio Ernesto se vria muy ansioso y me dice: te enseñamos lo que tu quieras ver, y yo le dije, pues aquello. De acuerdo, contesta Ernesto. Asi que me baje los tirantes de la bata y me baje la parte delantera hasta la cintura y quede con los pechos al aire. Rapido se acercan los dos y comienzan a tocarlos y acariciarlos hasta que ya con la cara ardiendo, seguro muy ruborizada les dije: el acuerdo era ver, no agarrar y me subi la bata. Ahora les toca a ustedes. Y Ernesto se desabrocha el pantalon y se lo baja dejando a la vista su pene de regular tamaño, pero dormido. Ja ja ja ja ja no pude evitar la risa. Le dije: yo esperaba ver una fiera futiosa y veo un ratoncito dormido! Tocalo y veras que se pone furioso, contesta Ernesto. Y tu? Le dije a Guillermo. Yo te lo enseñi solo que tu me enseñes la tuya. Me dice señalando a mi vagina. Yo ya habia perdido el temor y me sentia dueña de la situacion y estaba a punto de aceptar, pero escuchamos las voces de los otros dos, asi que les dije. Nos pueden sorprender Juan y Antonio, mejor mas tarde buscamos una oportunidad y los dejo ver, me voy a poner un vestido vorto, ya veran. Pero ustedes tambien me lo dejan ver. De acuerdo, dicen los dos. Me fui a bañar y a arreglarme, mientras llegan mi esposo y Pedro, comienza el convivio y sucedieron cosas muy divertidas que les contare despues, porque ya me extendi mucho ahora, pero era nesesario para que pudieran entender la siguiente parte, ya que fue lo mejor.

7 comentarios sobre “Descubrí mi lado perverso (2)

  • el 29 enero, 2019 a las 16:41
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    Que relato más interesante, me han gustado mucho mi correo es [email protected], o mi número de WhatsApp +573206712896 para que hablémos

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  • el 21 enero, 2019 a las 16:30
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    Holaa, muy buen relato me gustaría leer que paso de después nos dejas en suspenso, no se puede evitar excitarse con tanto morbo que le das a tu relato. espero la continuación, un abrazo

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  • el 21 enero, 2019 a las 05:31
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    Buenas noches Nano Rivero. Agradezco tu comentario, y que te interese el desenlace de mi historia. La escribo porque me sirve como terapia para desahogar mi sentimiento de culpa y también para conocer a alguien que haya vivido experiencias similares. Quise escribirte al correo que indicas pero no sale, tal ves no lo escribiste de forma correcta. Estaré al pendiente por si lo rectificas o me dejas otro para comunicarme contigo.

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  • el 20 enero, 2019 a las 06:53
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    Me gustan tus relatos y quiero saber el desenlace llevo leyendo desde el principio y quisiera saber más y xfa agradeceria te contactes conmigo . [email protected]

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  • el 19 enero, 2019 a las 12:33
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    Si eres mala me dejaste integrado pero ya veo que ya cada vez que pasa la histia te fuiste poniend9 putica. Esperaré la continuacion

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