El gordito de mi salón… parte 3

Esa fue la noche más larga de mi vida, intentar contener mis impulsos de no subirme a él y tocar su cuerpo desnudo fue algo casi imposible pero no me podía quejar, en lugar de dormir aproveché para apreciar el panorama, me la pasé contando los lunares de su espalda y viendo como la tela de su ropa interior caía suavemente dentro de su trasero, nunca había tenido relaciones sexuales, ni siquiera estaba seguro si me gustaría ser pasivo o activo, aunque la verdad me daban igual ganas de metérsela como de tenerlo dentro de mi, tenía una erección que incluso dolía y yo como buen masoquista seguía mirando todo aquello que deseaba. No es que sea un santo ni nada pero no quería arruinar mi única amistad, no por un toqueteo que bien podría ser lo único que lograra antes de que me partiera la cara, no sé si Luis era homofóbico pero a juzgar por las creencias que tenían en su familia los creía capaz de colgarme o crucificarme.

Para mí buena o mala fortuna Luis despertaba temprano siempre, supongo estaba tan acostumbrado al horario escolar que le era difícil levantarse un poco más tarde, cuando ví que se levantó algo en él me provocó una taquicardia. Los que son hombres sabrán a que me refiero, la carpa de circo como comúnmente la llaman algunos,  y para mí un deleite para la vista. Ya que no se dio cuenta de que lo estaba mirando me hice el dormido cosa que no me ayudó en nada porque el cansancio me venció y realmente me dormí.

Al despertar no logré ver a nadie en la habitación, busque la ropa que me había prestado la noche pasada y me vestí para investigar, al bajar me encontré a su madre que amablemente me invitó el desayuno, la pobre señora solo estaba esperando a que despertara para poder limpiar la mesa así que me apresure a comer lo que me había ofrecido.

-Disculpe señora y Luis?- le pregunté a su madre, me desconcertaba un poco como me pudo haber dejado en su casa y el irse.

-Regresará pronto no te preocupes, solo me ayuda a hacer unos mandados, no ha de tardar – mientras si quieres ve la televisión en su cuarto, no creo que tarde

-Oh, está bien, muchas gracias señora- pase mis platos al lavadero y me dispuse a subir nuevamente, busque ropa limpia ya que el calor que pase en toda la noche me estaba haciendo apestar un poco.

-Puedes darte un baño si – La voz de Luis me espantó, no esperaba que volviera tan pronto, mucho menos que no lo escuché entrar, a lo mejor estaba muy perdido en mis pensamientos que no presté atención.

-Te tomó otra playera y un pants, creo ya me hace mucha falta – dije mientras me olía a mi mismo

-Es urgente que lo hagas hasta aquí huele a rata muerta – bromeó – quieres unos calzones? – me preguntó mientras sacaba algo de un cajón

-Prefiero andar al natural

-Ten toma, están limpios – me pasó una trusa blanca, la cual acepté, me metí al baño y aproveché para masturbarme, necesitaba quitarme los impulsos sexuales de la mente, aunque cada vez más eran más fuertes, no podía aguantar más tiempo sin hacer una estupidez.

Al salir del baño me lo encontré en su cama, revisando su celular

-Creo que te quedó algo grande la playera – algo que era muy obvio, me sentía algo ridículo vistiendo de esa manera.

-Tu playera me quedo enorme y tus calzones apretados, no sé cómo puedes aguantar estas cosas, te comprimen todo, acaloran, además de que tu trasero pierde forma, deberías probar usar boxers, además de que se ven más juveniles

-Nunca me he probado unos, mi mamá me compra la ropa, lo se, es vergonzoso pero siento tiene buen gusto

-Ten pruebate los míos – le dije mientras le pasaba los boxers que me acababa de quitar

-No, que asco

-Solo quiero que sientas los cómodos que son, nada que ver con estas madres que te aprietan el alma – no muy convencido los tomó, y justo cuando iba de salida lo detuve – aquí hombre, ni que me fuera a espantar, no seas penoso, juro que en ese momento su cara se puso algo roja, se notaba lo incómodo que estaba, y eso me agradaba.

-Esta bien, solo volteate – Hice como que me tapaba los ojos, y oía a la vez como se deshacía de los pantalones que traía y como bajaba sus interiores, es ahí cuando baje mi mano, no me podía perder ver eso.

-Ay vamos tanto te tapabas para eso, ni siquiera se ve tan grande – dije para fastidiarlo

-Uy si seguro tú la tienes enorme, déjame de estar viendo – Me acerque a el y le mostré mi verga, ya a media erección, no era muy grande pero estoy seguro si lo superaba en tamaño, al verla intento desviar la mirada, pero yo me acerque a el y junte nuestros penes

-Vamos a compararlas, así sabremos quien la tiene más grande…

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