El niño de 16 años extranjero que me tronó el culo

Hola, mi nombre es Luis, tengo 28 años, y les quiero contar lo que me ocurrió hace 2 semanas mientras estaba de viaje. Primeramente me describo; mido 1.75m blanco, cabello oscuro, ojos cafés, no estoy muy musculoso pero me considero con buen cuerpo y soy bien parecido. Soy mexicano vivo en el norte, sin embargo hace dos semanas me encontraba de viaje en la Ciudad de México. Fui con otros dos amigos, y rentamos una casa donde yo tenía mi propia habitación con mi propio baño.

Un día por la mañana estaba muy caliente, así que me metí a la típica aplicación para buscar verga, había demasiados usuarios, pero recibo un mensaje de uno que se encontraba a 2 km de mí, su perfil estaba vacío pero me animé en contestarle. Cuando le pedí que me mandara fotos de él la verdad si estaba guapo pero se veía muy chico, cuando le pregunté su edad me dijo que tenía 16 años.

Al igual que yo estaba de viaje, venía de Grecia, medio sabía inglés pero era suficiente para comunicarnos, medía 1.80, estaba delgado pero con buen cuerpo para su edad, de piel bronceada con unos ojos verdes muy bonitos. Al principio como que no me convenció mucho pero me hablaba muy sucio y muy caliente. Aparte me dijo que la tenía muy grande, pero no me pasó ninguna foto para comprobar por lo que dudé, pero independientemente de eso le dije que viniera a la casa. Yo soy inter, pero el me dijo que era 100% activo, así que no me quedaba de otra más que ser pasivo.

Me comentó que venía con sus padres, pero que habían salido a una excursión, y que regresarían en unas horas, le di la dirección y tomo un uber hacia donde estaba. Cuando llegó, salí a abrirle el cerco, se veía bastante bien, nos saludamos y se veía muy masculino, eso me gustaba mucho, yo me considero bastante masculino, pero este morro me ganaba, con una voz muy grave y masculina, y una forma de caminar y expresarse de todo un macho, aunque solo tenía 16 años.

Le ofrecí agua, pero me dijo que mejor nos fuéramos directo al cuarto. Mientras subíamos las escaleras m, el estaba atrás de mi y me dio una nalgada muy fuerte, que la verdad me excitó mucho. En cuando llegamos al cuarto, yo nada más cerré la puerta y el momento en que me volteé me estampó con un beso muy apasionado, mientras nos besábamos me tenía contra la puerta donde no tardó mucho para quitarme mi camiseta.

Hice lo mismo un poco después, y me excitó ver que el morro ya tenía unos cuantos vellos en pecho y abdomen. Nos seguimos besando, pero poco a poco nos fuimos moviendo hasta llegar a la cama, donde nos tiramos, sin dejar de besarnos. Se desabrochó el cinturón y se bajó los pantalones, casi al mismo tiempo se bajó los bóxers y lo que vi no lo podía creer, salió botando la verga más grande que he visto en persona. Larga, bien venuda y gruesa como nunca había visto, la acompañaba unos vellos que me mataban y unos huevos grandes y colgantes.

Rápido se dio cuenta de mi cara, y solo soltó una carcajada y me dijo en inglés: ”Te dije que estaba grande.” Nos seguimos besando y yo me quite los shorts y los calzones que traía, mientras rodábamos en la cama desnudos podía sentir su gran verga dura, apoyada contra mi cuerpo. La quería, y la quería ya, me calentaba solo el hecho de pensar lo podía hacer con ese pito. Comencé a bajar de su boca, lamiendo todo a mi paso, sus pezones, todo su abdomen, incluso sus axilas, soltaba unos gemidos que me prendían más y más hasta que llegue a donde quería.

Me metí lo que pude de ese gran trozo a mi boca, primero él solo me pasaba su mano en mi cabello, pero después saco la bestia que era, tomo de mi cabello con todas sus fuerzas y me embistió la boca, sentí toda su verga hasta mi garganta y tengo que admitir que me gustó estar a su merced, y que quería más. Seguí mamándosela como podía, de vez en cuando bajaba a sus huevos, que estaban bastante grandes también. Cuando me cansé de tanto mamar volví a su boca para seguir besándolo, que la verdad lo hacía bastante bien.

Era su turno, y hizo el mismo recorrido que yo hice, fue bajando de su boca, lamiendo todo, se quedó bastante tiempo lamiendo mis pezones, como me gustaba. Cuando llego a mi verga se la metió a la boca, no la tengo chica, pero a comparación de la de él no era nada, yo estaba acostado boca arriba, y no tardo mucho en levantarme las piernas para descubrir mi ano, para lamerlo con una enjundia impresionante. Parecía que no podía para de lamerlo, le encantaba y a mí me gustaba estar a merced de ese niño que en la cama era todo un hombre.

Me fue metiendo los dedos uno a uno, muy paciente, no pasó rápido, pero el se esperó a que cupieran los 3. Tenía manos grandes con dedos largos, por lo que si era bastante 3 dedos. Saqué de un cajón del cuarto un condón y lubricante. Él solo agarro el lubricante y fue a su pantalón y sacó otra caja de condones, cuando los vi de cerca pude ver que eran XL, y me dijo: “Los otros no me entran”. Se puso el condón en su enorme verga y se la llenó toda de lubricante. También le puso a mi culo y me metió los dedos una última vez para distribuir el lubricante. Me quede así como estaba, la quería recibir de misionero.

Con una mano él tomó un tobillo mío y con la otra la base de su verga y la metió lentamente. Podía sentir como iba abriendo mi ano, me dolía, pero me aguanté el dolor para poder sentir el placer. Me encantaba su cara de placer, me hacía excitarme más y que se me pasara un poco el dolor. Empezó a meter y sacar lento, pero no tardó mucho en subir la velocidad, lo hacía más rápido de lo que mi culo se adaptaba a ese monstruo, cuando menos me había dado cuenta me estaba envistiendo como un macho. Yo solo gritaba, entre un placer y dolor inimaginable, la quería adentro pero también que me la sacara.

Me dijo que me pusiera en 4 yo rápido me puse siguiendo sus órdenes, me puse en el de la cama y el se paró en el borde para darme ahí. Esta vez no tuvo piedad, solo se puso más lubricante, y otra vez me dio con todas sus fuerzas desde el principio. La cama se movía muy fuerte y golpeaba en la pared, de seguro mis amigos se habían levantado del ruido, pero quería que me siguiera dando, me encantaba sentir ese pedazo llenando todo mi culo. Me nalgueaba con todas sus fuerzas, me agarraba de pelo tan duro que me tenía que arquear mucho, todo por complacer al niño que resultó ser todo un macho.

Mi verga estaba que explotaba, me estaba jalando mientras me daba duro. Llegó un momento en que me dio más fuerte, supe, que ya se iba a venir, su respiración se agitó más y sus gemidos más profundos, yo me la jalaba más rápido, y en eso, se vino adentro del condón con unas metidas más lentas pero muy profundas. Cuando me la sacó no pasaron ni 5 segundos cuando yo me vine en toda la colcha de la cama. Solo me acosté en la cama y él se acostó a lado de mí. Nos sonreímos, nos dimos un beso, y nos quedamos ahí unos 5 minutos. Cuando me levante para ponerme el bóxer, él estaba acostado en la cama boca arriba, y agarrándose su verga que ya estaba parada otra vez me dijo “Que no aguantas otro round?”.

En cuanto me dijo eso fui y monté esa verga sin condón, hasta donde me cupo, pero a él le gustaba dominar, así que no tardó mucho en agarrarme de la cintura y así conmigo arriba empezar a controlar la penetración. Con todas sus ganas me azotó el culo de nuevo mientras me tocaba el abdomen. Podía ver como le gustaba verme mientras me la metía porque sus gemidos eran diferentes, más fuertes, más ricos. Cuando se harto de esa posición me dijo que fuéramos al baño ahí yo recargue mis manos en el lavamos mientras él por detrás me la metía.

Podía ver su cara por el espejo. Me agarraba de la cintura con todas sus fuerzas, mientras al mismo tiempo que él se hacía enfrente movía mi cuerpo hacia él para metérmela aún más. Aún no se como todo el pedazo cabía en mi culo, pero en este punto mi culo ya estaba totalmente dilatado y solo sentía placer. Esta posición era su favorita porque duramos bastante tiempo ahí, en veces me nalgueaba o me acercaba mi cabeza para besarme el cuello o incluso la boca. Predije cuando ya se vendría por cómo se aceleró, solo escuchaba mi culo estampando con su cuerpo, y sus gemidos más y más fuertes, esta vez cuando se vino soltó un grito de placer.

Se vino adentro de mí, dejando una cantidad muy grande de semen para haber sido su segunda corrida. Rápidamente su verga se puso flácida, y pude ver mientras se ponía su bóxer como apenas cabía un en, y el bulto tan grande que se le marcaba, se despidió y se fue. Y yo me quede, con el año tronado, el culo rojo de tantas nalgadas, cansado y con la historia de una de mis mejores cogidas de como un niño terminó siendo todo un culiador.

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