Eva María, la esclava

EVA MARÍA, LA ESCLAVA

Tenía 43 años y estaba en un trabajo. Entré en la sala de descanso y vi una chica bajita agachada cogiendo algo de la máquina de sándwiches. Me gusto su culo. Me sedujo. Pero no era muy agraciada. Aunque tampoco estaba tan mal.
Se trataba de Eva María. Es tan bajita porque tuvo una enfermedad o algo así.
Tras esta situación me olvide de ella hasta que sucedió algo que me dejo marcado. Había un tipo duro, alto y de ojos azules que era un poco macarra y que iba arrimándose a cada chica. En aquel momento iba detrás de una mulata latinoamericana pero ésta le rechazo entonces vi como se acercaba al sitio de Eva María, y le decía algo al oído. Me imaginé que le pedirían hacer sexo, así, sin introducciones. La chica latinoamericana puso cara de despechada. El chaval se levantó y despareció y me imagino que iría al servicio. Eva María se levantó y se fue detrás. Era una oportunidad para Eva María de estar con un hombre así. Eva María es una diosa.
Un año después salía fuer a la calle a descansar y Eva María salía y me comentaba que quería ir conmigo a una excursión. Yo no le hacía caso.
Cuando tenía 47 años tuve una crisis muy gorda y me sentía sólo. Incluso había perdido mi físico y estaba obeso. Estaba desesperado por encontrar una mujer. Y es cuando me acordaba de ella. Me acordaba de ella. De su culito y de sus gafitas. Me hacía pajas pensando en ella. Pero no tenía su teléfono. En aquellos días salía con una amiga pero que no me gustaba pero que conocía a Eva María y que tenía su teléfono. Así que la llame y disimuladamente conseguí el teléfono de mi deseada. Es que tiene un morbo tremendo.
La llamé y le propuse tener relaciones esporádicas. Me dijo que si y vino a mi casa. Yo no quería que nos viesen juntos.
Lo primero que hicimos fue cruzar nuestras lenguas. Me tiré a por ella y le comí todo. Su cuerpo desproporcionado. Su sexo, su ano. Todo. Me desnudé y vi que ella estaba como loca. Sí. Allí donde la veían conseguía estar con los mejores hombres.
Se tiro a por mi polla y me la meneaba con las dos manos y me comía la polla. Le dije que me la comiese. Se la metía hasta el fondo. Se ahogaba y le lloraban los ojos. Era maravillosa. Le pedía que me comiese el culo. Y la polla. Y los huevos. Y que me los oliese. Hacía todo lo que le mandaba. Así eyaculaba y eyaculaba y ella también soltaba liquido por su vagina. Pasaban las horas y las horas.
Otro día nos metíamos en la bañera y pasaba horas con mi picha dentro de su húmedo coño. Y me corría y me corría y ella también.
Hasta eu encontré otra pareja. Ya sé que soy un poquito cerdo pero ella se lo está pasando de miedo.

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