Fiesta en la casa de mi amiga Naty

Nuevamente me presento, me llamo Yamila, soy de Buenos Aires, Argentina y esta es mi historia vivida con un amigo de mi amiga Natalia. Esta historia me sucedió el pasado mes de mayo.
Soy una chica de 18 años, con una altura de 1,76 mts, delgada pero con curvas bien definidas. De piel blanca, ojos marrones, cabello castaño, lacio y largo.
Esta vez les relataré sobre lo ocurrido hace un mes atrás, un fin de semana, a mitad de mayo. Naty, mi amiga, me invitó a su casa, había organizado una fiesta junto con unos amigos. Como sus padres habían salido a su casa de campo, la casa había quedado para ella sola…
Llegué por la noche, aún temprano; bebimos, había buena música, algo de comer y el ambiente fue poniéndose de lo mejor a medida que llegaban el resto de los chicos invitados. Todo iba normal hasta que a la fiesta llegó Leonardo, un amigo de Naty a quien ella no veía hacía un buen tiempo. Presentó a su amigo a todos los presentes y casi al último me lo presenta a mí. Nos saludamos afectuosamente, soy Yami, le dije y él se presenta como Leo. Siguió saludando al resto de los invitados y yo no pude dejar de tenerle la vista encima, siguiéndolo constantemente, me había cautivado ver su figura, su cara varonil, su cabello, en fin, un hermoso hombre de unos 30 años o pocos más…
La noche siguió transcurriendo alegremente, continuamos bebiendo unas cervezas y charlando con uno y otro de los chicos presentes mientras continuaba mirando a Leo a cada instante. Hasta que por fin se acercó, me miró y me preguntó si se podía sentar a mi lado. Mi respuesta no la hice esperar, le dije que “Si, por supuesto”. Comenzamos a charlar muy animadamente. Le pregunté de donde era, sobre su profesión y todas esas cosas de dos personas que se están conociendo. Él me preguntó con quienes vivía, si tenía novio y mil cosas más… Al verlo como un hombre muy buenmozo y alegre, me fui entusiasmando con su charla cada vez más y, como era de esperarse, la pasamos muy divertido.
A la hora en que todos salieron a bailar me invitó a mí. Desde el primer momento no perdió la oportunidad de halagarme y de hacerme una que otra caricia “inocente”… Yo llevaba un vestido largo color gris plomo que me queda muy pegado, resaltando cada curva de mi cuerpo, y noté que no perdió la oportunidad de darme una que otra chequeada furtiva. No puedo decir que soy una buena bailarina, pero él bien sabía lo que hacía. Me encantaba verlo moverse tan bien.
Cuando paró la música el DJ presentó al grupo de rock que contrataron y, parados en la pista mientras hacían los arreglos finales, me abrazó por la cintura mientras me acariciaba el cuello durante un buen rato. Por supuesto que nunca me resistí. Me encantaba y realmente no me importaba nada que nos miraran, por otra parte yo me lo dejaba hacer puesto que me gustaba sentir sus suaves caricias. Lo disfruté, me estaba divirtiendo mucho y no pensé que esa noche llegaría a mayores.
La fiesta siguió transcurriendo muy animada y nosotros dos divirtiéndonos juntos sin importarnos mucho del resto… Poco a poco la gente se fue yendo y ya éramos sólo un puñado de amigos quienes quedábamos. A las 5 de la madrugada habíamos quedado con Tomy, mi novio, en que pasaría a buscarme, puesto que vivo algo lejos de la casa de Naty y no había llevado el automóvil de mi padre… Saludé a los pocos que quedaban, saludé a Naty, agradecí me haya invitado y salimos… A la hora que acordamos Tomás no llegó y su celular estaba apagado… Como Leo también tenía que irse se ofreció a llevarme… Acepté!…
Mientras íbamos en su coche me preguntó cómo hacía para irme hasta mi casa si vivía tan lejos, a lo que le respondí que en estos casos me quedaba a dormir en un departamento que tiene aquí cerca mi papá y recién a la mañana siguiente me voy a casa… Allí justamente es donde le pedí que me dejara… Enseguida me pasó un brazo sobre el hombro, diciendo, “Ok, vamos”.
Cuando íbamos llegando y como aún era algo temprano para irme a dormir, le dije si quería pasar un rato a beber algo. Me dijo que no podía ya que tenía que acudir a otro compromiso. Más cuando intenté bajar del auto y ver que estaba un tanto mareada por las bebidas, accedió a bajar y acompañarme, diciendo que se quedaría un momento mientras llamaba a mi casa para avisar a mi papá que me quedaba y luego a Tomás para reclamar porque no había venido.
En casa, con mi papi, no hubo mayor problema, pero cuando llamé a Tomy la cosa fue distinta. Ahora si respondió y resulta que si había ido a recogerme pero atrasado, y luego de preguntar se enteró que me había ido con otro hombre… Se puso refurioso y comenzó a levantar la voz muy enojado. Ni siquiera me dejó explicarle y entre gritos me dijo que donde andaba y con quién, que como era posible que le hiciera eso… Yo me puse a llorar y fue cuando “click” se colgó el teléfono, al levantar la vista vi que era Leo quien lo había hecho…
Sonriente me dijo que no me preocupara, que no me ponga así, que era mejor que esperara al día siguiente a que mi novio se calmara… Me secó las lágrimas y me dio un abrazo delicioso mientras que yo me recostaba en su hombro… Para cuando nos separamos me dijo: “si ponés musiquita me quedo un rato más”… Calmándome, encendí la PC, puse música y al rato ya estábamos bailando; me hacía reír, me abrazó, me hizo dar vueltas, realmente sabía cómo hacerme sentir bien, hasta el punto que me olvidé lo que había pasado con Tomás.
La música se puso mucho más lenta y pegajosa… Me pidió que le enseñara “el pasito sexi” con el que me había visto bailar en lo de Naty. Ni corta ni perezosa me puse a hacer mis mejores movimientos, Leo se colocó pegado a mí, disfrutándolos al máximo. Me decía: “Sos preciosa, que hermosura, te movés muy rico”… Y yo, obvio, loca con sus palabras, hasta que no resistí más, lo acerqué hacia mí, mirándolo a los ojos y nos besamos dulcemente por un largo rato.
Tampoco él se aguantó y comenzó a recorrer con la punta de sus dedos todo mi cuerpo por encima del vestido, en especial mi cola, la que apretó y fue amasada con mucha habilidad. Me besó el cuello y dándome la vuelta pegó su miembro a mi colita mientras me decía “Seguí bailando para mí”, a la vez que me acariciaba los pechos y el vientre.
Yo ya estaba super caliente y mojada, con los ojos cerrados no paraba de moverme para seguir gozando de su roce, sus caricias y besos. Sentí como me bajaba el cierre del vestido y lentamente comenzó a quitármelo, dejándolo caer al suelo… Debajo no tenía puesto nada más que una diminuta tanga, que de un fuerte tirón que le dio fue arrancada dejándome completamente desnuda… Como la cosa ya era en serio y habíamos llegado al punto sin retorno, tomé la iniciativa de quitarle la corbata y la camisa, besándole el pecho. Me arrodillé para desajustar su cinturón y quitarle los pantalones dejándote sólo con el boxer puesto.
Incorporándome nos fuimos al sofá cama, me besó y mordió los pechos, bajando lentamente con su lengua hasta la altura de mi vagina, me dio unos besos a su alrededor que hicieron arqueara mi espalda de placer y soltara un profundo suspiro… Comenzó a lamer mi conchita, jugando además con su pulgar en mi clítoris. Cuando metió un dedo hizo que gritara de placer, jugando en mi interior por varios minutos, que para mi fueron una eternidad de goce con un inevitable primer orgasmo… Aaaahhhh!!!
Se quitó el boxer y pasándome sus dedos por mi mojada vagina, con mis jugos humedeció su pene, lo acomodó a la entrada de mi conchita y de un solo golpe me penetró tan profundamente que me hizo gemir de placer… Sus embestidas eran lentas, profundas, realmente me hacía el amor con mucha ternura y yo gozando como nunca… Las comenzó a apurar empalándome más profundo y no pude evitar clavarle las uñas en la espalda… Que placer tan delicioso el que me provocaba, me sentí vibrar a la vez que me llegó otro tremendo orgasmo que me nubló la vista… Aaagghhh!!!… Leo siguió con un frenético mete y saca, jadeando de gusto… Me saca la verga y me acomoda encima de él, tomé su miembro y me lo enterré hasta el fondo… Me tomó de las nalgas y guio mi ritmo a la vez que lamia y sobaba mis pechos duros y mi cuello… Cuanto placer estaba sintiendo!!…
Me la volvió a sacar y me puso en cuatro patas, con mi cola apuntando hacia arriba… Comienzo a temblar de emoción presintiendo lo que seguiría… Continúa por penetrarme fuerte la conchita, tan salvajemente que mis gemidos se volvieron gritos de placer. Me tuvo así por mucho rato y mi cuerpo temblando con cada embestida y nuevamente me sacude otro orgasmo a la vez que siento que su pija se hincha, palpita y mi vagina se inunda de su abundante semen caliente… Grita, gime y juntos a mis gemidos se funden en una tierna canción de gozo…
Nos separamos y me acomodó sobre su cuerpo para seguirme acariciando y dándome placer con sus manos, no había palabras sólo el canto de nuestra respiración agitada.
Pasó un corto rato y acomodándome de lado me volvió a penetrar, mi conchita seguía muy húmeda así que sólo seguí disfrutando… Me acomodó ahora de espaldas a él y abriendo mis nalgas, de una terrible estocada me enterró toda la verga en el culo haciendo se me cortara por un instante la respiración… Enseguida un frenético entre y saca comenzó en mi colita… Me da muy duro, provocando incluso algo de dolor, pero eso hace crezca incontenible mi estado de excitación…
Rato después me la quita de adentro por un instante y aproveché para tumbarlo y adueñarme de su duro miembro, el cual lamí como loca, clavándomelo muy profundo en mi garganta, mientras con una mano le sobo los testículos. Leo me acomodó de tal manera que quedamos en un 69 perfecto, sólo un instante después otro orgasmo me invade con su lengua dentro y para sentirlo aún mejor me mete un dedo profundo en la conchita… ¡¡Cuánto placer!! ¡Mmmmm!!… Yo continuo chupando esa hermosa verga, uso mis labios, lengua y hasta mis dientes, ¡¡Que ricura!!… De pronto sentí que mi culo era invadido por sus dedos, lo que me causó aún más gusto y me saqué su pija de la boca para gemir como poseída, gozando como nunca antes cuando me la habían metido por ahí.
Me volvió a acomodar en cuatro diciéndome “te va a gustar, ¿me dejas hacerte nuevamente la cola?”, yo no dije nada, asintiendo con la cabeza… Sentí la cabeza de su miembro a la entrada de mi anito, no pudo entrar a la primera así que con un poco de saliva lubricó su miembro y de una estocada directa y salvaje me lo metió hasta mis entrañas… Aaaggghhhh!!!… Grito, pero no de dolor… Que delicia sentirme enculada así salvajemente… Realmente pensé que me dolería más, pero luego de un rato de sus duras arremetidas estoy disfrutando locamente de esta culeada como toda una puta… A la vez me introduce un par de dedos en la vagina y me besó la nuca, la que no imaginaba fuera en mí una zona tan erógena. Tiembla mi cuerpo entero de tanto placer…
Me cogió duro por largo rato, creo que incluso por un momento pierdo el conocimiento ya que recién reacciono cuando me da una nalgada tan fuerte que me deja los dedos marcados… Lo siento jadear, sudar, gemir, gritar… Todos sus gemidos son acompasados con los míos, que gozo y disfruto locamente… Cuanto placer!!!… De repente me la saca y comenzó entre aullidos a eyacular en mis nalgas, su semen cae a chorros que luego corren por mis piernas hacia el sofá… Se tiró a un costado mío a la vez que también yo me desplomo, tomándome entre sus manos para acariciarme el cabello y darme un dulce beso en la boca.
Nos quedamos dormidos un buen rato, despierto cuando sentí que se levantó y comenzó a vestirse. Le dije que no lo hiciera, que se quedara conmigo… Me miró y cuando pensé que iba decirme que no, solo se acomodó a mi lado y me abrazó para quedarnos profundamente dormidos un rato después.
Para cuando despertamos ya había amanecido… Despertar a su lado me hace sentir algo rara, pero cuando me abrazó y me atrajo más hacía su cuerpo recordé lo bien que la habíamos pasado… Mi culito me dolía un poco aún y esto lo notó… Me dijo entre risas que era normal y que había que acostumbrarse. Nos miramos y nos besamos, me volvió a acariciar toda… y todo volvió a comenzar…
Me hizo nuevamente el amor como un salvaje, cada uno de mis agujeritos lo volvieron a recibir gozosamente. No hace falta ya precisar más detalles, pues es de imaginarse lo que me hizo y le hice una y otra vez, y lo mucho que gozamos hasta las 12 del mediodía…
Antes de ducharnos salimos desnudos al balcón que da al patio. Tomamos un poco de aire puro. Me besó y acarició muy tiernamente, haciéndome sentir escalofríos junto a ese aire fresco que acariciaba nuestros cuerpos.
Ya es hora de irse, hablamos de cosas triviales y cuando ya estamos vestidos salimos para subir a su auto. No hablamos, solo anduvimos y al llegar a mi casa nos despedimos con un beso en la boca…
Sé que una noche no es suficiente para sentir algo profundo por él y más aun sabiendo que ambos tenemos parejas, pero si vuelve a darse la oportunidad de estar juntos no me opondré en absoluto… Te Sentí Mucho Mi Leo!!!

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