La ducha del gimnasio

Desde niño eh sabido que me encantan las vergas
Y de adolescente tuve la mejor experiencia de mi vida
Me metí a un gimnasio para poder nadar, por lo tanto tenía que bañarme dos veces alli.Antes de nadar y después de nadar así que tenía la oportunidad de ver bastantes vergas
Eso sólo me ponía a mil.
Un día, habiendo visto demasiado porno y leído relatos de cruising me metí en la penúltima regadera y dejé la puerta entreabierta. Abrí la regadera y me voltié, dejando ver mis nalgas blancas y con unas buenas caderas.
Cuando voy terminando abro la puerta y veo que en la última regadera había una verga asomadada. Dura como una roca.
El hombre me hizo señas de entrar a la regadera con el y con gusto acepte y cerré la puerta con seguro
Nos empezamos a besar apasionadamente con las lenguas tocandonos hasta la campanilla. Después me agache a tragarme esos 17 cm de polla extremadamente gorda, con una cabeza impresionante
Sus besos me calentaban mucho y mientras chupaba su verga queria más y más hasta que no pude más y le pedí que me la metiera duro
Eso hizo.
Se puso shampoo en su gran pene y me empujó contra la oared. Me empezó a meter la verga y yo estaba en el paraíso
Me dolió primero. Demasiado. Era demasiado para mi pequeño culito
Pero después me empezó a besar y me calme y empezó a cogerme más rapido. Yo estaba enamorado de esa verga enorme
Así que empecé a mover mis caderas más rápido en ese pequeño espacio de la regadera y quería tragarme su leche
Así que se lo hice saber y me dijo que se la mamara. Cómo pude me trague toda la verga y me la empezó a violar la boca hasta que se vino.
Es lo mejor que me ha pasado

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