La vida prematrimonial de mi esposa III

Marzo de 1972. A fines de mes, recién empezaban las clases en la Universidad. Gobierno militar en la Argentina. Tiempo de revolución y efervescencia. Voy a un grupo juvenil y encuentro una amiga. Que suerte! Podría hacer planes para coger. Pero estaba acompañada por una amiguita de caravana tristona, lindas tetas y un culito redondeado. Termina la charla que escuchábamos y le digo a mi amiga que la acompaño a Landero casa. Me contesta que no puede dejar a la otra sola, por lo que la llevamos primero. Nos despedimos con un beso en la mejilla y mi amiga me dice que no puede coger porque había encontrado a la tarde a un ex novio y se había encamado con él. Me cuenta de la otra chica. Me dice que está triste porque no coge, que estaba acostumbrada con su novio anterior, pero no muy a gusto y que la quiso violar. A la otra semana nos encontramos de vuelta y ya solo acompañe a la amiguita. Salimos un par de veces y a comienzos de mayo nos pusimos de novios con un beso caliente y hermoso, pero allí me puso una condición, que no le pida acostarse con ella. Para mi todo un desafío, pero acepté. Empezamos a salir, a ir al cine a tocarnos un poco. Un mes después ya había conquistado sus tetas. Como estaba próximo a su cumple me quiso presentar en su casa. Un domingo para almorzar. Me vestí acorde a la situación. Le compré flores a la madre y un whisky al padre. Estaban los hermanos menores y un amigo del varón de la misma edad que mi novia, y entre las charlas me dice. Te llevas una joya, lastima que ya perdió la perla, a lo que el padre le pidió que se retire de la mesa. Eso quería decir que ya le habían abierto la concha. Yo me hice el idiota y seguí la conversación. Terminamos de comer y fuimos al cine. Último a fila de una película que no nos interesaba. Le abrí la camisa y oh, sorpresa, tenía un corpiño que se abría adelante y pude meter mano y boca en sus pezones. Al rato le había subido la minifalda y le acariciaba la conchita. Volvimos a su casa muy calientes y en el pasillo contra una pared ella pidió mi mano para que le acaricie la vagina. Yo la iba a buscar a la facultad dos veces por semana y otras dos o tres veces nos veíamos, pero había que volver durante la semana antes de las 23 o cambiaban la cerradura. A pocas cuadras de donde vivía había una fábrica con un largo paredón oscuro y allí íbamos a jugar un poco. Un par de días antes de su cumple en julio me abrió el cierre del pantalón para a acariciar mi pene. A la segunda vez que lo hizo mientras yo le comía las tetas se quedó con todo mi semen en su mano. Pasó su cumple de 20 a fines de julio y en agosto ya me había apoderado de casi todo su cuerpo. Pero coger no quería. En setiembre nos decidimos a comprar un departamento de dos ambientes en construcción. Yo puse el 80 % de la Plata pero lo pusimos a nombre de ambos. La entrega era para abril/mayo de 1973. Para setiembre de 1972 con la excusa del Diana de la primavera fuimos a La Plata, a la ciudad de los niños en teoría, pero en realidad nos sacamos unas fotos allí y después fuimos al bosque donde prácticamente estábamos casi desnudos. Fue la primera vez que la veía a la luz del sol refulgente y alegre. Me di un banquete de tetas y ella me chupo la cabeza del pene. Así siguieron los meses hasta que un día en Villa Cariño en La capital nos agarró la policia y me saco todo el dinero que tenía a cambio de que no la cojan. Llegaron las elecciones del 11 de marzo y ahí decidimos que íbamos a ir a un hotel alojamiento. A la semana siguiente nos quedamos toda una tarde en el hotel, los dos totalmente desnudos, pero no se dejó penetrar. Me hizo terminar entre sustentas y después entre sus muslos. Y así después de varias veces de ir llegue a pasear mi pene por su vagina pero sin entrar. Nos comíamos mutuamente. Un día de semana me llamo desde el trabajo a mi oficina para decirme que necesitaba verme urgente, dado que no había clases. Le pregunté que pasaba y me dijo que era urgente verme. Le dije vamos a tomar un café y me dijo, no, espérame en el hotel a las 18. Vino corriendo con su pequeña falda bamboleándose y se le veía la bombacha. Le pregunté qué pasó y me pidió entrar a una habitación. Al llegar lo primero que hizo fue bajarme los pantalones y se puso a chupar mi pene. Se atragantó con él y después se desnudó entera para mi. Eso era la urgencia, me dijo. Ahora ya estoy más tranquila. Estuvimos tres horas en el telo y nos fuimos sin penetrarla, pero ese día le pude apoyar mi pija en su culito. A la semana nos entregaron el departamento y mis padres nos regalaron unas semanas más tarde un juego de dormitorio. Ese iba ser nuestro nido de amor. Nos veíamos cinco veces por semana allí y le dije que mucho tiempo más no iba a aguantar. Puso cara de enojadita y no me contestó. Faltaba una semana para su cumple 21 y le dije que tenía un lindo regalo para ella. Justo caía sábado y la madre le organizaba una cena. Yo propuse que sea temprano, así desp podíamos ir al cine. La madre nunca la había leído llevado a un ginecólogo. Aceptaron cenar a las 20, dado que a las 2230 empezaba el cine y teníamos que viajar al centro. Me presenté con un ramo de flores hermoso y cenamos. En la próxima terminó el relato

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