LAS DOS CHICAS ESPECTACULARES

LAS DOS CHICAS ESPECTACULARES
Tenía 43 años. Yo era tan atractivo como siempre. Me masturbaba sobre todo pensando en dos chicas. Una era Lola y sus enormes pechos y la otra Eva Arribas y sus pechazos y cuerpamen. De las dos ya he escrito. De Lola comenté que no la volví a ver más, pero no es cierto. Lo que pasó es que lo volví a intentar con ella, pero me rechazó. Así que probé con la estrategia que había intentado con otras chicas y que siempre me daba resultado. Pagarle dinero.
– ¿te acuestas conmigo si te doy dinero?
Ella respondió en el mismo instante.
– Por cuanto
– – Media nómina- le dije.
– Vale.
– Lo que más me interesa es metértela entre las tetazas.
– Acepto.
Esa noche me masturbe fantaseando. ¿Y porqué no en vez de una chica de un físico formidable me lo hago con dos? Recordé que Eva Arribas también se prostituía.
Así que al día siguiente la llame
-Eva soy Narciso.
– ¿Qué me tienes preparado?
– Te doy media nómina para que te compres ropa.
-Okey.
Le dije tanto a Eva como a Lola que sería con las dos juntas y me respondieron que fenomenal.

Se vinieron mi casa. Ambas tienen un especial atractivo con una cara ruda. Lola tiene la nariz muy chata. Eva está teñida de pelirroja. Tienen cuerpos propios de modelos de internet para pajilleros. Lola es mayor de treinta y pocos y Eva ya entonces tenía 27. Lola es más alta y ancha, pero Eva es también muy maciza. A las dos les encanta el sexo y ponen de excusa el dinero que por cierto es lo que más les gusta.
Verlas desnudarse para mí fue la gloria. Son para mí las dos tías más buenas que he conocido. Vaya para de pechos. Los de Lola eran todavía más grandes. Lo primero que hice fue meter mi polla entre sus tetas. Primero las de una y luego las de la otra. Luego les pedía que me la chuparan por turnos. Y al mismo tiempo. Lo hacían tan bien que casi me corría y quería durar un poco más de tiempo. No sé donde habían aprendido a hacerlo así de bien. Luego me tumbe en la cama y primero me follo Lola sobre mí notando su peso. Y su gran carnalidad bien moldeada. Luego le toco el turno a Eva. Noté también su gran peso sobre mí. Al subir y bajar es que se me salía el semen. Ya no pude más y les dije que se arrodillasen. Metí mi picha entres sus tetones. No aguante más.
– Lola estás todavía mejor- grite- y me corrí entres sus tetas en una larga eyaculación.
Se llevaron sus sobres con dinero. Ambas tan malas personas. Pero pagándolas no las vería más.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: