LAS DOS VIRGINIAS

Tenía 40 años cuando conocí a Virginia Ferraz. En un trabajo. Ya escribí un relato sobre ella. Alta, bellísima, de ojos verdes. Jovencita de 25 años. Me había acostado con ella y dije que ya no la volví a ver, pero lo cierto es que sí que nos veíamos de vez en cuando. Ella tenía peleas con su marido. Entonces me llamaba por teléfono y quedábamos. Quería vengarse de él. Yo le gustaba, pero no estaba enamorada de mí. Yo en cambio si lo estaba de ella.
Veníamos a mi casa. Nos abrazábamos y besábamos. Comíamos juntos. Echaba de menos su cuerpo junto al mío. Luego se abalanzaba sobre mí. Ella vivía la sexualidad de forma extrema. Me la chupaba y se la metía hasta el fondo. Hacía conmigo las cosas que hacía con su marido. Se ahogaba. Me encantaba. Me chupaba los huevos. Bajaba hasta hacerme un beso negro. Le encanta comerle el culo a los tíos. Yo también le lamía el culo, el coño y las tetas. Y follabamos en todas las posiciones. Terminábamos haciendo sexo anal.
En una ocasión me invito a ir a su casa, cuando no estaba su esposo. Comenzó a chupármela como hace ella, metiéndosela hasta el fondo porque disfruta mucho haciéndolo. Llamaron a la puerta. Yo me asusté. Entró otra compañera del trabajo que también se llama Virginia. Por lo visto ella estaba locamente enamorada de mí. Tenía novio, pero quería acostarse conmigo. Al entrar en la habitación me grito.
– Eres un cabrón como te aprovechas de nosotras.
Virginia López era una muy jovencita de 19 años, un poquitín rellenita pero que me gustaba por su diferencia de edad conmigo.
Era contradictoria. Por un lado, estaba loca por mí y por otra odiaba haber venido. Yo con quien quería estar era con Virginia Ferraz. Seguía chupándomela pero de una forma más convencional. Y se desnudo y se unió Virginia López.
– Ella te ama de verdad- me dijo, la Virginia alta.
Me la chupaban las dos. Virginia López perdía la compostura y con agresividad se sentó sobre mí hacia delante. Así follando. Gritando.
– Eres un completo cerdo- me gritó chillando.
La otra Virginia se retiró de la escena.
Virginia López se movía con desenfreno y con una potencia característica de su edad. Jadeaba salvajemente. Era una fiera en la cama.
-Así cabrón hasta las bolas.
Tuve un intenso orgasmo llenándola de semen. Pero yo quería estar con Virginia Ferraz. No me gusto aquella ocurrencia que habían tenido.
Me marche aparentando felicidad.

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