Le fui infiel a mi esposo con su propio padre

Hola, soy Melissa y quiero confesar algo que estoy viviendo. Tengo 26 años de edad y 3 años de casada. Puedo presumir que tengo un exquisito cuerpo, mis caderas y trasero tienen muy buena forma, lo cual provoca que siempre llame la atención de los hombres al verme pasar, lo cual a mí me gusta mucho, pues me gusta sentirme atractiva y deseada a pesar de ser casada. Y es que a los hombres poco les interesa si estás casada o no, siempre buscan la oportunidad para echarte los perros y yo, la verdad, es que me divierto con eso, estoy bien con mi marido, pero me gusta que otros hombres me digan piropos, eso me hace sentir bonita, ya que mi esposo no es tan expresivo conmigo ni tampoco detallista, todo su tiempo lo invierte en su trabajo, video juegos y los fines de semana con sus amigos, cosa que a mí no me molesta porque tengo todo el tiempo del mundo para mí.
Uno de mis admiradores siempre ha sido mi suegro, un señor de 53 años, quien toda su vida ha engañado a mi suegra con otras mujeres. Desde que era novia de mi marido, yo sentía cómo me miraba, sabía que me deseaba porque nunca perdía oportunidad para verme mi trasero. Al principio me incomodaba y es que, la verdad, me parecía un señor bastante pervertido, pero una vez casada y conviviendo más con él y toda su familia, me empecé a acostumbrar, aunque agradecía bastante que mi esposo no me llevara a vivir a su casa, sino que rentamos una casa en la misma cuadra, pero viviendo solos.
Un día, aproximadamente a las 8 de la noche, llegó mi suegro a visitarnos. Yo apenas había salido de bañarme y me cepillaba mi pelo. En esa ocasión, me había puesto una pijama blanca bastante ajustada como todas las demás, pero con ésta se me trasparenta lo que traigo abajo, lo cual era un calzoncito de encaje muy sexy que entra en mi rajadita desde la mitad de mis nalgas y en la parte de arriba no traía brasier, por lo que se me notaban mis pezones a través de la blusa.
Yo estaba totalmente segura que él me miraría, pero quise actuar normal y por yo estar de espaldas, él pasó desapercibido que yo lo podría ver por el espejo, y mientras mi esposo estaba enfocado en los video juegos, él no dejaba de verme mi trasero mordiendo incluso sus labios. Solamente resistí un momento este acoso y tuve que irme a mi habitación, pero algo había pasado en mí que me hizo querer verme en el espejo de mi recámara, me observaba a mí misma y me daba cuenta que en verdad sí me veía bastante tentadora, que era imposible que un hombre en su sano juicio no me volteara a ver, por lo que entró en mí esa idea de no culparlo a él y sentirme afortunada por ser una mujer atractiva y deseada por los hombres, y decidí seguirme vistiendo como más a mí me gustaba, siempre sexy, entallada, ropa interior de lencería, muchas tangas en mi cajón para usar más seguido y dejar que los hombres se deleiten viéndome, al fin, nada ganarían con eso y yo me sentiría deseada, y es que eso para mí también es un deleite, cuando salgo a caminar por las tardes para ejercitarme un poco, siempre me pongo tanga para que se me marquen a la perfección mis nalgas con los leggins que uso, para que los chavos o señores que pasen trotando me vean, a mí me prende la idea que cualquiera de ellos pueda masturbarse pensando en mí, en mi trasero.
Pero en fin. Regresando un poquito a la historia, a partir de ese día, mi suegro comenzó a ir cada noche a nuestra casa, él siempre me veía, yo actuaba normal y nada más allá pasaba. Hasta que una mañana, mientras yo sacaba la ropa sucia para ponerla en la lavadora, la cual siempre depositamos mi esposo y yo en un canasto dentro del baño después de bañarnos, sentí cómo una tanga mía estaba muy húmeda, por lo que me la llevé cerca de la nariz para olerla, a lo que claramente percibí que era semen, pero ¿de quién?, entonces recordé que la noche anterior, mi suegro entró al baño justo después de que yo salí de bañarme, tardó un buen rato y concluí que había sido él quien se había masturbado justo con la misma tanga que recién me había quitado. Sinceramente debí ofenderme por esta situación, pero oler ese semen, el cual tenía totalmente mojada toda mi tanga, fue afrodisíaco para mí, entré en celo, me calenté mucho, estaba realmente excitada y toque con mi lengua mi tanga porque quería descubrir ese sabor, luego lo quise sentir, bajé mi pantalón y llevé esa tanga llena de semen a mi vagina, la recorrí, la acaricié, me metí la tanga con mis dedos, me toqué hasta venirme y tener el mejor orgasmo de mi vida. Fue hermoso, no lo podía creer, me estaba gustando ser sexy, quería que muchos hombres más me desearan, quería salir a la calle y usar el pantalón más ajustado y embarrado en mi trasero, para pasarle enfrente a la mayor cantidad de hombres posible y lograr que fantasearan conmigo. Y así lo hice, me puse un rico pantalón tipo pescador, de esos que sólo te llegan hasta los chamorros, en esta ocasión llevaba puesto un cachetero, el cual lograba marcar sus líneas debido a lo ajustado de mi pantalón. Me miré en el espejo y mi culo realmente se veía carnoso y bien marcado, así que salí a la calle y al no tener un rumbo definido hacia dónde ir, caminé inconscientemente hacia la casa de mis suegros y al no tener más a dónde ir, entré a su negocio, que es una grande papelería. Mi suegro estaba ahí, sentado en la caja de cobro, al verme, rápidamente su mirada cambió, yo me acerqué a saludarlo y entonces ocurrió algo que jamás había ocurrido: lo saludé de beso, no sé por qué ni cómo, pero, aunque nunca lo había saludado así, ese día lo hice. Él de algún modo se sorprendió pero sé que le gustó, me empezó a hablar con más confianza y me dijo que me veía muy guapa, yo sonriente le dije gracias, entonces caminé hacia el frente delante de él, simulando que iba a ver unos adornos de primavera que estaban ahí, pero la verdad es que hice eso para que él me viera mi trasero, yo quería que lo deseara más, luego me empiné un poco como queriendo acomodar un frasco que estaba fuera de su lugar, le puse enfrente mi culo empinado con mi cachetero marcado, lo único que quería era que me viera, quería excitarlo y que me siguiera deseando. Otra vez me acerqué a él, le pregunte que si esa noche iría a mi casa a acompañarnos a cenar, me dijo que sí y yo no podía evitar sentirme nerviosa, algo pasaba en mí, me sentía atraída por mi propio suegro y deseaba que ya se llegara la noche para ponerme mi pijama y tener pegado a mi culo su pervertida mirada.
Entonces le pregunté por mi suegra y me respondió que había salido a un lugar cerca de donde nosotros somos, a eso le pregunté que si ya había almorzado y me dijo que no, entonces supe que aquí era mi oportunidad, ya no podía esperarme hasta la noche para dejar que me viera el culo. Le dije que iría a mi casa a prepararle algo de almorzar y que en media hora lo esperaba en mi casa y él encantado respondió que sí.
Fui rápido a mi casa para preparar el almuerzo, mi suegro vendría y esta vez sería diferente a las demás, pues estaríamos solos en mi casa, ahora sí podría verme a su antojo sin cuidar que mi esposo no lo viera, yo me excitaría sólo de saber que alguien me estaba viendo con deseo y eso me bastaría para estimularme y, una vez estando sola, masturbarme realmente rico. Eso era lo que yo quería o al menos esperaba que eso pasara.
Mi suegro llegó, yo le serví su desayuno pero no me senté con él, sino que me puse a lavar los trastos, así quedaba de espaldas a mi suegro para que pudiera verme mientras almorzaba. Cada que podía me inclinaba para ofrecerle una mejor vista de lo que yo tengo. Casi no hablábamos, pues entre él y yo no existía una buena comunicación, sin embargo, yo me sentía muy bien así, me imagino que él mucho más.
El clímax de la situación vino cuando tenía que sacar la ropa de la lavadora. Le dije que si me podía ayudar a colgar la ropa. Una vez ahí, comencé a sacar primero toda mi ropa interior y se la fui pasando. Él me dijo que qué bonitas trusas tenía, que eran muy lindas y yo le respondí: “¿en serio te gustan suegro?”, claro, -me dijo él- te pagaría $1000 por una de ellas.
-No creo que te haga falta- le dije yo- debes de acordarte de esta tanga (le mostré la tanga con la que se había masturbado la noche anterior). Estaba totalmente mojada por tu semen y quiero que me expliques por qué.
Entonces, él soltó la ropa y me tomó fuertemente de la cintura diciéndome cosas como: “es que están bien rica, estoy loco por ti, deseo tu cuerpo, quiero coger tu rico culo”, etc.
Yo le pregunté que si no le importaba que yo fuera esposa de su hijo, que si no pensaba en él. Me dijo que en lo absoluto, que siempre había querido cogerme y que no entendía cómo aún no teníamos hijos. Me hizo saber que lo que más me gustaba de mí era mi trasero y la simpatía de mi cara, me hizo saber que era hermosa, que su hijo era muy afortunado y por eso lo envidiaba. Fue entonces cuando me dijo que por favor lo dejara cogerme, que él me daría lo que yo quisiera a cambio de una cogida. Todo eso me lo decía en el oído mientras me apretaba mi cintura y se pegaba en mí, fue imposible no comenzar a notar lo duro que se estaba poniendo abajo, sentía algo enorme, sabía que era su pene y se sentía grande y duro. Todo en mí comenzó a revolucionar, me estaba excitando como nunca e intuía perfectamente cómo iba a terminar. Él empezó a bajar sus manos hacia mi culo, me lo apretó y acarició como nunca nadie lo había hecho, mi cachondés era incontrolable. Bajé una de mis mano y toqué su pene, era lo más duro que jamás haya tocado, comencé a recorrerlo de arriba a abajo con mi mano y comprobé que era enorme, mucho más que el de mi marido, quizá el más grande que haya visto y eso lo quería comprobar. Le dije que quería ver eso, él me sonrió y me dijo que era una puta, ese adjetivo hacia mí provocó un intenso escalofrío que recorrió todo mi cuerpo y concentró su sensación justo en mi vagina, estaba ardiendo y pronto empecé a lubricar, comencé a mojarme toda y la humedad de mi vagina comenzó a sentirse en mi tanguita, era la mejor sensación de mi vida, mi excitación era intolerable, quería sentir lo siguiente de una buena vez, entonces, con voz de una verdadera puta en celo le dije a mi suegro: -Dámelo ya papi, dame lo que tienes aquí tan duro.
Mi suegro, dejó de tocarme mis nalgas y se llevó las manos a su cinturón para desabrochar su pantalón. Yo no podía quitar la vista de ahí abajo, estaba muy impaciente, pero no tardó mucho. Ese señor chaparro con pequeña barriga me mostró el pene más grande, grueso, cabezón y mejor formado que había visto en mi vida, era hermoso, una verga perfecta que me hizo enamorarme de ella sólo con verla, sentí cómo se me hizo agua la boca, no resistí y rápido caí de rodillas, unas enormes bolas colgaban de ese precioso pene, las toqué, no podía aguantar más, acaricié y estiré su rica verga, no estaba segura si me cabría en mi boca, así que de forma hasta algo tímida, comencé a tocar su cabecita con la punta de mi lengua y a partir de ahí ya no pude parar, comencé a chuparla, a saborearla todo, sabía deliciosa, jamás había disfrutado una verga así, sentía lo dura que estaba dentro de mi boca, intenté meterla toda pero no cabía a pesar que él también la empujaba. No podía creer que mi suegro tuviera una verga así de grande, rica y hermosa, ahora sabía el por qué había engañado tanto a mi suegra y ella seguía ahí.
Lo saboreé por muchos minutos, nunca había mamado una verga así, su sabor, su olor, su textura, la dureza que tenía, todo me encantó, pero mi boca se había cansado, ese viril y hermoso miembro había quedado totalmente babeado, mi saliva le escurría hasta sus testículos y la cara de placer que tenía mi suegro, lo decía todo. Entonces, él me tomó de la mano, me llevó a mi habitación, se puso detrás de mí y comenzó a rozar su durísima y suave verga en mi culo. Con esa simple acción, sentía tan rico, me estaba volviendo loca y ansiaba que ya quitara mis ropas y dejara caer dentro de mi vagina tan semejante miembro. Pero él, con su vasta experiencia lo que hizo fue seguirme provocando, se hincó detrás de mí y ahora comenzó a besarme, lamerme y morderme mi trasero. No había duda que esa parte de mi cuerpo le encantaba y que lo tenía loco y que si ahora lo tenía no lo iba a desaprovechar y lo iba a disfrutar al máximo. Al verlo tan desesperado queriendo disfrutar de mi cuerpo, le dije efusiva: “toma mi culo papi, mi delicioso y exquisito culo es tuyo, hazle lo que quieras”.
Él llevó sus manos al botón de mi pantalón y lo desabrochó de forma inmediata, asimismo comenzó a bajarlo con gran maestría, mientras ese escalofrío tan excitante seguía recorriendo mi cuerpo. Me lo quitó por completo, entonces, su vocabulario hacia mí fue con un sinfín de palabras que describían todo lo que le gustaba mi cuerpo. Me llevó enfrente del espejo para luego quitarme mi blusa y después mi sostén. Ya estaba completamente desnuda frente a mi suegro, frente a ese señor que desde que era novia de su hijo me miraba con lujuria, él estaba detrás de mí, pasando su enorme verga en medio de mis nalgas y apretando mis tetas. Ya no me importaba nada, lo único que quería es que me hiciera suya, mis jugos vaginales se desbordaban teniendo lista mi vagina para recibir dentro de ella el pene más grande que haya tenido jamás. Mi suegro me acariciaba como nunca nadie me había acariciado, sus manos gruesas recorrían cada parte de mí, pero lo mejor fue cuando puso sus dedos en mi vagina y me acarició mi clítoris, con un solo toque estuve a punto de venirme, la lujuria y la excitación estaban desbordantes en mí que ya no podía resistir más. Él metía y sacaba sus dedos de mí, me estaba volviendo loca y yo le decía: “cógeme ya por favor, ya estoy muy caliente, ya métemelo papá”.
Entonces, él me empujó de mi espalda hacia adelante con una mano y con la otra empujó de mi vientre hacia atrás, con el tacto de su enorme verga buscó mi vagina y cuando la encontró, sentí la mejor sensación de toda mi vida, sentí centímetro por centímetro cómo entraba esa rica verga dentro de mí, la sentía hasta el fondo, hasta donde nunca nadie había llegado, el placer me invadía, no podía calmar mis gemidos, él se movía tan rico y apretaba de lo más lindo mis nalgas, yo me veía en el espejo, mi cara estaba transformada en la de una verdadera puta. La verga de mi suegro embonaba perfectamente dentro de mí, jamás había probado una tan grande pero no tuvo complicaciones para poder entrar, se deslizaba tan rico hacia dentro y hacia fuera con cada movimiento, mi vagina totalmente húmeda y lubricada hacía más sencillo y delicioso la entrada y salida de su pene, lo sentía tan duro y tan perfecto dentro de mí, me di cuenta en ese momento de lo que es gozar del verdadero sexo. Una mujer casada, de 26 años, sin hijos aún, con cierta experiencia sexual con algunos hombres, por fin estaba sintiendo un pene de verdad dentro de sí y eso se estaba convirtiendo en la mejor experiencia sexual de mi vida, y lo más increíble es que estaba siendo con mi suegro, un señor que me lleva el doble de edad y que anteriormente me causaba repugnancia, pero ahora adoraba tener su enorme verga dentro de mí, disfrutándolo como nunca y eso hacía que nada me importara estarle siendo infiel a mi marido con su propio padre.
Era tan alucinante todo lo que estaba viviendo en ese momento, mi suegro penetrándome chocando fuerte su coxis en mis caderas y yo derritiéndome de placer lanzando los más excitantes gemidos de mi vida. Este buen macho, me apretó fuerte de mi cintura metiendo hasta el fondo su enorme verga y caminó conmigo hacia atrás hasta llegar a la orilla de mí cama y sin sacarme su pene se sentó ahí conmigo encima. En esa posición, sentí su deliciosa verga topar hasta mi vientre, fue entonces que empecé a gritar de placer y comencé a moverme por sí sola, incliné mi dorso hacia enfrente, puse mis manos sobre sus rodillas y comencé a subir y bajar en forma de sentones. Con una verga tan enorme como la de mi suegro, podía levantarme mucho y aun así ésta no salía de mí. De esa forma, él empezó a nalguearme y mis gemidos eran cada vez más fuerte, yo me movía más rápido, entonces me dijo que dejara de moverme porque estaba a punto de venirse, yo volteé a verlo con una sonrisa y le dije: “¿ya no te resistes a mi culo, verdad papá?, ¿te encantan tanto mis nalgas que ya te tienen tan caliente?” Él me respondió con voz ronca y agitada: “es que estás buenísima y me aprietas bien rico, se te ve un culo hermoso en esa posición y tu vagina apretada me quiere arrancar mi verga”. Sus palabras me prendieron aún más, quise seguirme moviendo pero él sacó repentinamente su verga empujando mis caderas hacia arriba. Él se recorrió hasta estar medio acostado en mi cama invitándome a que trepara otra vez esa deliciosa verga que, desde esa distancia, se veía hermosa, sólida y viril, y aunque el físico de mi suegro no es de lo nada lindo, por lo que yo estaba totalmente loca, era por ese riquísimo pedazo de carne que ya estaba babeando por mí.
Sin pensarlo mucho, subí la cama y me dirigí gateando adonde me estaba esperando mi suegro, pero antes de iniciar a cabalgar encima de ese tronco enorme que brillaba gracias a mis fluidos, decidí mamarlo de nueva cuenta, pues su hermosura de pene me invitaba sugerentemente a hacerlo, pero a diferencia del inicio de esta bella aventura, cuando me lo llevé a la boca, esta vez tenía un sabor mucho más rico, todos los fluidos que se encontraban en él lo hacían saber así, mis labios y mi lengua no se cansaban de recorrerlo de arriba abajo, su verga rasurada estaba siendo mi delirio y lo único que quería era disfrutarlo hasta el cansancio.
Estuve un buen rato intentando meter su grande verga completamente a mi boca, la verdad fue imposible, pero lo disfruté muchísimo y, aunque lo estaba gozando, mi mandíbula se cansó, la acaricié un poco con mi mano y por fin me dispuse a trepar el coxis de mi suegro para ahora sí meterla. Yo solita lo apunté y fui bajando despacio para que así se introducirlo nuevamente a mi vagina. Está de más describir lo maravilloso que sentía, yo cabalgaba deliciosamente subiendo y bajando a diferentes ritmos sobre esa verga, a veces suave, otras con fuertes sentones que hacían escuchar tronidos cuando chocaban nuestros cuerpos, todo al ritmo del sonido de mis gemidos, mientras sus manos apretaban, acariciaban y, en ocasiones, golpeaban mis nalgas.
Así, en esa posición y con ese sexo, fue que sobrevino mi primer orgasmo. Sinceramente, en otros encuentros sexuales, ya había tenido algunos orgasmos, incluso yo misma al masturbarme, pero éste fue distinto, éste fue mucho más largo, éste me hizo gozar mucho más, gemí hasta gritar como si fuera una verdadera puta, en pocas palabras, fue el mejor orgasmo de mi vida y, lo mejor de todo, es que aún no acababa, pues mi suegro aún seguía erecto sin venirse todavía y yo aún no estaba satisfecha, era tanta mi lujuria que todavía quería más, mucho más.
Saqué su verga de mi vagina y me di la vuelta para ponerme en cuatro patas como una perrita caliente, levanté lo más que pude mi culo y con los dedos de mi mano acaricié mi rajadita diciéndole: “cógeme más, quiero que me metas tu rica verga otra vez, dámela papi”. Él, ni tardo ni perezoso se puso detrás de mí, rozando su verga en mi vagina y golpeándola contra mi culo, se preparaba para dármela todita en esa posición que tanto me gusta. Antes de que me penetrara y mostrando un poco de cordura, le dije a mi suegro: “por favor papá, no te vengas dentro, quiero que me los des afuera para no quedar embarazada y así puedas seguirme cogiendo todas las veces que quieras”. Él me dijo que no me preocupara, que así lo haría, pero que quería dármelos en mi cara, yo accedí gustosa y le dije que por favor ya me lo metiera.
Él así lo hizo, dejó caer todo su vigor en mis entrañas y yo no dejaba de pujar y de gemir. Sentía claramente como chocaban sus testículos directamente en mi clítoris, yo levantaba lo más que podía mi culo para que él tuviera una vista mejor y me cogiera con más ganas, su verga hermosa chocaba en mi útero, esa sensación me estaba fascinando, estaba segura que me haría adicta a la verga de mi suegro y que eso tal vez pudiera ser malo, pero eso no me importaba, yo quería disfrutar de todo eso, de mi cuerpo, de una rica verga, del maravilloso placer que era tener sexo prohibido y no me iba a detener en ese momento, quizá nunca lo haga, pero mientras sea joven y bonita, quiero disfrutar de todos los placeres que me pueda dar mi cuerpo. Yo estoy consciente de que muchos hombres me desean y que, si yo me decidiera, podría tener sexo con quien yo quisiera, pero tener fama de puta no es lo que realmente quiero, yo quiero seguir siendo para los demás esa mujer que he sido hasta ahora, bonita, apetecible pero inalcanzable para la mayoría. Muchos chavos me han dicho que ser casada me hace ver todavía más atractiva, pues el sexo con una mujer prohibida es la fantasía más grande para la mayoría de los hombres. Yo platico por las redes sociales con algunos hombres y casi todos me dicen que soy muy bonita y me llenan de piropos, yo sé que lo único que quieren realmente es follarme pero jamás he dado pie a eso. Ahora, con la experiencia que he tenido con mi suegro, quien, para terminar la historia, finalmente me cogió bien rico de perrito, me hizo sentir otro intenso orgasmo y se corrió dejándome mucha leche espesa por toda mi cara y pechos, con lo que viví con él (lo cual acaba de pasar este pasado lunes 30 de septiembre del 2019 y que seguramente volveré a vivir cuando se presente la ocasión), no descartaría yo poder tener relaciones con otros hombres, todo bajo mucho cuidado protegiendo mi integridad y mi reputación, pues soy casada y no quiero echar a perder mi matrimonio, pero sí quiero seguir disfrutando lo delicioso que puede ser tener sexo clandestino, lo cual, debería ser libre. A mí, por ejemplo, me encantaría que mi esposo me diera permiso de coger con quien yo quiera, tal vez, yo también lo dejaría a él, pero eso ya es otra historia.

7 comentarios en “Le fui infiel a mi esposo con su propio padre

  • el 8 octubre, 2019 a las 02:13
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    Qué buen relato y dime cómo te puedo seguir pare seguir leyendo tú experiencias sexuales ?mi nombre es ángel

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  • el 6 octubre, 2019 a las 16:26
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    Hola guapa, me encanto tu relato de toda una putita en potencia, sigue relatando tus futuras vivencias.

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2019 a las 08:30
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    Hola guapa, me encanto tu relato, de hecho me vine imaginando tu rico culo, gracias por compartir espero y nos sigas contando las cogidotas que te de tu suegro o tus aventuras de infidelidad, muchas gracias

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2019 a las 08:01
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    Rico tu relato, sigue igual y comentanos por favor

    Respuesta
  • el 6 octubre, 2019 a las 01:31
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    Hola guapa, estuvo con madre tu relato, ojala nos sigas contando las cogidotas que te de tu suegro, me vine bien rico imaginándote. Y si lo haces con otros comparte por favor. Mil gracias por compartir.

    Respuesta
  • el 4 octubre, 2019 a las 21:19
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    Pásame tu face amiga esta interesante tu historia

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  • el 4 octubre, 2019 a las 19:20
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    ¡Uf, una historia muy candente! Me fascinó, pues me calentaste sobremanera, por tu especial forma de describir tus sensaciones. Mil gracias por compartirnos esto y sí, coincido contigo: una principal fantasía de nosotros es tener sexo prohibido.

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