Le regala mi polla a su suegra

Alexia era una chica de 19 años que le quería caer bien a la madre de su novio, Rosa, una madurita de 46 años bastante apetecible. Quería encajar como fuera en la familia, la anterior novia del hijo de Rosa fue un terrible desastre en la cama,no solo se le daba mal follar sino encima, alguna noche de sexo él acabó en las urgencias de un hospital porque la muy bestia no sabía tratar un pene como era debido. Después de aquella relación, Rosa era muy protectora con la sexualidad de su hijo. No aceptaba para nada la relación de su hijo con Alexia.

Rosa tuvo una conversación privada con Alexia, a la que encontró muy primeriza y muy poco experta del exquisito arte amatorio. Así que decidió sabotear como fuera la relación..

-¡Jo, chicas! ¡No sé qué hacer! -Se lamentó Alexia mientras le daba vueltas y vueltas a la infusión que la habían preparado las chicas del 5°A (¡ya sabéis! Los agujeros con los que estuve de fiesta jugando en una piscina inchable llena de aceite, en mi anterior relato).

-Fóllate a Ricardo (el novio) con ella mirando. -Dijo Nerea.

-No creo que Ricardo esté muy por la labor de follar delante de su madre.

-¿Y si lo hace con el vecino? -Dijo la rusa refiriéndose a mí.

-Pues es una buena opción. Un semental como ese podría hacer que quedaras como una estrella del porno muy guarra.

Alexia, como no sabía nada de la fiesta del otro día, pidío que se lo explicaran.

-¿Y creéis que follándolo delante de Rosa, lograré que me acepte como nuera? -Preguntó Alexia un tanto escéptica.

-Yo te recomendaría que hagáis un trío. Ese pene es muy machote y te puede dejar sin querer follar durante una buena temporada. -Respondió Nerea.

-A Victoria se la folló y la dejó el agujero muy lleno, está sin ganas de follar.

-Bueno, también es cierto que ella se lo buscó. Al principio nos reímos de él pensando que no iba a durar ¡y duró mucho! Si hubiera compartido no estaría así.

Victoria fue el agujero colombiano que llené durante la fiesta. Era una hembra permanentemente en celo… hasta que cató mi polla.

-Lo mejor sería que hicieras un trío con tu suegra, si no quieres acabar con el coño empachado. -Dijo Nerea.

Mientras tanto, yo estaba en mi piso, una ninfa había venido a jugar a mi casa. Después de follarla en distintas posturas, la tenía arrodillada ante mí, mientras yo me masturbaba. A medida que que me la meneaba, la polla me ardía, un ardor que se apagó con una suculenta corrida que salpicó a la ninfa.

-Tú fama se extiende, vas a tener visita.

Escuché detrás mío. Era el Hada del Porno.

-¡Joder, qué susto! ¡Tío, en serio, aparécete de otra forma!

-¡Pero si he estado todo el rato aquí, viendo cómo te calzabas a esa ninfa!

Me limpié el falo, le di una toallita húmeda a la ninfa, pero ella prefirió jugar con mi leche y pringarse más.
Me puse unos pantalones cortos y empecé a pensar en qué hacer con mi vida tras el polvo.

-¿Me la puedo tirar? -Me preguntó el Hada.

-Está usada y se tendría que lavar.

-A ella le gustará más así.

-Pues la ninfa es toda tuya.

Sonó el timbre, tras la puerta podían escucharse voces femeninas.
Al abrir la puerta, estaban Nerea y Anushka acompañando a una amiga. Su pelo era de un castaño oscuro con brillos rojizos, guapísima, ojos marrones, carita adorable, una sonrisa perfecta que le formaba unos oyuelos en la mejilla cuando me miró de arriba a abajo. Por su cara, debí de gustarla.
Me explicaron la situación de Alexia con su suegra, y su ocurrencia de que hiciéramos un trío. En un principio, la idea no me atraía nada. Me imaginaba a su suegra como una vieja arrugada y fea; yo en agujeros así me niego a meterme.

-Acepta, que MILFs como esa hay pocas. -Me dijo el Hada.

Al principio me negué, ella insistió en que su suegra no estaba nada mal.

-Tío, que es una obra de caridad. -Dijo el Hada.

-¡Te pago si te la follas! -Me dijo Alexia.

-¡Vamos hombre! ¡Es un trío con dos diosas! -Insistió el Hada.

-¡Quita, coño!
-Dije espantándole, las tres chicas me miraron raro. Se me había olvidado que solo yo puedo ver al Hada.

-Enséñame una foto suya.

Alexia sacó su móvil, urgó en el Facebook y me enseñó la foto de una madura rubia, ojazos verdes, demasiada frente, pero su cara era bonita. A juzgar por el escote que llevaba, tenía dos grandes tetas muy apetecibles.
Acepté hacer el trío. Los tres agujeros lo celebraron.

Cuando iba a cerrar la puerta, la ninfa se asomó detrás de mí, desnuda y manchada aún con mi leche.
-¿Has visto la corrida que tenía esa en la cara? -Preguntó Nerea después de que yo cerrara la puerta. Hubo risitas y unos comentarios que no pude oír.

El sábado, Alexia me llevó al chalet que sus padres tenían en un pueblo. Me trató muy bien, me dio comida, bebida, hizo que me sintiera cómodo con un tratamiento digno de un rey.

-Ahora voy a buscar a Rosa. ¡Muchísimas gracias por todo!

Se marchó. Decidí esperarlas desnudo. Sentado en el sofá, con una toalla cubriéndome el miembro.

En la estación del Cercanías, la joven esperó a su suegra. Cuando el tren llegó, Alexia quiso saludarla con mucho afecto, pero Rosa fue seca con ella. Según caminaban, Alexia quería presumir de su gran experiencia sexual y de que era la chica idónea para darle orgasmos a Ricardo, pero Rosa la contestó:

-¿Y por eso quieres que te vea tirándote a otro tío en lugar de a tu novio, golfa salida?

-Bueno, tú también puedes intervenir. Te has empeñado en decir que solo quieres mirar para examinarme.

-Sí quieres compartir es porque no resistes a ese pene.

Las cosas pintaban mal para Alexia. Al entrar en la casa y verme desnudo, con una toalla sobre mi polla, sentado en el sofá ancho del salón, Rosa permaneció un rato mirándome, estudiándome con sus ojos verdes. Mientras que su nuera empezó a mirarme con deseo.

La cara de Alexia me ponía cachondo, pero el gran canalillo que asomaba por el escote del vestido rosa de la MILF me volvió loco. Mi polla fue endureciéndose, las dos podían notarlo, poco a poco, bajo la toalla crecía un bulto.

-Quítate la toalla. -Me dijo Rosa.

A Alexia se le estaba calentando y mojando el coño. Su cara lo delataba.

En cuanto me quité la toalla, las dos zorras se relamieron. La rubia se quitó el vestido. No llevaba ropa interior, Sus tetas eran enormes gotas redondas que se podían coger con una mano bien abierta, suaves y apetecibles de comer. Hacía pilates, tenía un bonito vientre un poco musculado. Su coño era un agujero rosado abierto, adornado con un dibujo hecho con su bello púbico corto. Confesando que era morena, pues tenía el chocho moreno. Su culo era una maravilla que permanecía respingón, aunque era pequeño y estrecho. Las curvas de su cuerpo eran de diosa.

Alexia había organizado todo esto para demostrar que sabía tratar como era debido la polla de Ricardo, así que no podía quedarse atrás, debía de llevar la iniciativa. Se quitó la blusa adornada con flores, dejando al descubierto dos pechos bonitos, respingones, puntiagudos, su piel era muy blanca, sus pezones pequeñitos eran rosados; su tamaño era mediano, pero cualquier boca desearía succionar la leche que almacenaban.
Después se quitó los mini-shorts vaqueros blancos con los que por detrás enseñaba la mitad de sus nalgas. Un culito pálido, respingón y redondito vio la luz, a la vez que un coñito largo, rosado, redondito, que manifestaba haber sido abierto por una verga gorda. Se había rasurado, pero se había dejado una fina filita de vello púbico, parecía que tenía una filita de hormigas que ascendía desde su clítoris por el Monte de Venus.

La madura se me acercó y me acarició el pecho y el vientre. Mordiéndose el labio, relamiéndose.

-Cuando Alexia me dijo que era una golfa no me lo creía, no tiene cara de puta sino de angelito; pero ya veo que con amigos como tú, su chocho debe de estar lleno de grumo. Mm

Mientras Rosa y yo nos besábamos en la boca, Alexia gateó hasta ponerse entre mis piernas. Tenía al macho endureciéndose a pocos centímetros de su cara. Con la mano derecha blandió mi polla, bajó y subió la mano con dulzura y delicadeza. Me lanzaba miradas sensuales. Yo observé sentado, por encima de ella, cómo me calentaba. Puso su mano izquierda sobre mi bolsa escrotal llena de leche y me la masajeó. Gemí suavemente.

Rosa, envidiando el contacto de su nuera con mi polla, se arrodilló recorriendo mi piel con los labios.

-Necesitarás ayuda para complacer un falo tan grande.

Mi rabo aún no se había endurecido por completo, la rubia me lo masturbó, mientras que Alexia acariciaba con una mano mi vientre y con otra masajeaba mis huevos, y frotaba su mano hasta llegar a mi ano con la punta de su dedo más largo. Mi culo se estremeció,mis huevos contraían mi vientre con el placer que me daban y mi polla ya estaba dura, firme cachonda.

Yo gemía, sentía que era suyo,las dos me estaban tomando.

-Esta polla está muy caliente. ¿Qué te parece si la enfriamos un poco? -Dijo Rosa chupándola como si fuese un helado.

Las dos lamieron los laterales de mi polla, haciéndome cosquillas. Después de unos cuantos lametones, en los que me miraban para complacerse de mi cara de placer y luego cerraban los ojos para someterse a mí, frotaron las puntas de sus lenguas sobre mi capullo, uniéndonos los tres. Mi polla lagrimoneó un poco, y ellas se apoderaron de mi líquido.

Después, Rosa se metió mi falo en la boca y luego dejó que Alexia también se lo comiera. Alternaron varias veces, zampando el cañón por turnos. Alexia lamió el lateral derecho de mi bolsa escrotal, subiendo hasta mi ingle, cuando la madura se levantó y empezó a besar mi boca. Estuvimos un largo rato besándonos. Yo la cogí las tetas, Alexia se incorporó y se puso a mi izquierda, acariciando mi pecho, y acariciando la suave y curvada espalda de su suegra. Rosa me puso las tetas en la cara, yo se las chupé y me lancé a por sus pezones, a absorberlos, poniéndoselos duros y empitonados. Alexia mientras, empezó acariciándola el culo y empezó a masturbarla.

La MILF jadeó, y movió su pelvis, yo me uní a las manos de Alexia. Con una mano me pajeaba y con la otra frotaba el clítoris de la guarra, que gemía, con mi boca mamando sus pechos, mi mano derecha despertando su coño, mientras que su nuera la urgaba su agujero delantero, y acariciaba sus nalgas y y masajeaba su ano.

La rubia ya no podía más, se sentó en mi polla, metiéndosela en su agujero húmedo y ardiente. Me cabalgó, me convirtió en su semental. Mientras que Alexia trataba de de participar. Primero acarició el culo de su suegra, luego nos acarició el pecho a los dos. Montado por por la rubia, que subía y bajaba, subía y bajaba, subía y bajaba siguiendo la estructura de mi erección, abracé con el brazo izquierdo a Alexia y nos besamos apasionadamente.

-¡Ay! ¡Pobre niña, que no la estamos haciendo ni caso! -Dijo Rosa.

Nos levantamos y esperamos a que Alexia se tumbara bien abierta. Toqué sus pechos acaricié su cuerpo, y la chupé la cueva. Le gustó, se estaba colorando.

-Déjame comer coño. -Me dijo la rubia.

Agradecí el preliminar que me hizo la golfa joven, deslizándome con la lengua hasta su ano. Chupé cada centímetro de su piel hasta penetrarla el culo con mi lengua.
Rosa chupó el coño, la perra abierta y lamida se puso muy cachonda, enrojeciéndose su piel, gimiendo como una cachorrilla que lloraba cálidamente en su interior..

-¡Ya es hora de que esa polla nos dé de comer. -Dijo la rubia tumbándose al lado, abriéndo las piernas, extendiéndo su pierna derecha sobre su nuera. -¡Pene fóllame!

Me arrodillé entre sus piernas y la penetré de nuevo. Ella empezó a mover sus caderas, me folló mientras su nuera acariciaba sus pechos grandes y su vientre.

Rosa gemía y jadeaba.

-¡No acapares! ¡Yo también quiero macho dentro de mí! -Dijo Alexia.

-¡Calla, zorra, que ya tienes a mi hijo!

Los ojos verdes de la madura me miraron fíjamente.

-¡Préñame!

La embestía con fuerza, ahora era yo quien la dominaba. La follaba duro, fuerte, profundo; ella se contraía y se enrojecía, Alexia la acariciaba y sobaba.

-¡Fóllame! ¡Fóllame! ¡Fóllame! ¡Ah, sí! ¡Así! ¡Así! ¡Así! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Aaaaah! ¡Aaaaah!

Rosa estaba colorada por completo, sudando, con espasmos, con el coño treméndamente mojado y caliente. Yo también estaba muy cachondo, la follaba fuerte, rápido, duro, hondo. Un agradable picorcillo mordisqueó mis rodillas, la polla me quemaba. La embestía más, más hondo, gemíamos; y pronto mi esperma recorrió la polla entera, y con gustosas contracciones, salió disparado mojando el coño..

-¡Chúpala, que está a punto de correrse! -Le dije a la zorra mientras sacaba mi cañón del chocho.
Alexia me obedeció. La chupó, la puta rubia se corrió tuvo su orgasmo y su corrida salada empujó también parte de mi leche que bebió Alexia con mucho gusto.

Yo me vestí, las dos zorras permanecieron abrazadas.

-¿Cómo es que no me has dicho que tus amigos son sementales, auténticos cañones de lefa andantes? -Dijo Rosa, jadeante.

-Ya te dije que soy muy perra.

-Bueno, eso todavía me lo tienes que demostrar.

-¡Pero si has acaparado el pene!

-Un falo así no es lo que una se encuentra todos los días. Comprenderás que yo no me lo voy a perder.

Yo hice gesto de desnudarme diciendo:

-En cuanto recargue, si quieres, me la follo para que veas lo cerda que es.

-¡No, no! Tú descansa, has cumplido. -Dijo Rosa. -Como te vuelva a ver el cañón querré que me vuelvas a llenar.

-Entonces ¿aceptas a Alexa?

La MILF miró a su nuera.

-Por supuesto que sí. Una niña que me ha dado un trío con un macho de verdad es una gran amiga.

-¡Muchas gracias, Rosa! -Dijo sonrientea joven.

Suegra y nuera se besaron.

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