Me volví a casar, pero con mi cuñada lesbiana

Os parecerá rara mi historia, pero es que hasta a mí me parece increíble, por el cambio que ha dado mi vida. Estuve casado durante más de 7 años con una mujer guapa y cariñosa, hasta el día que enviudé por un accidente de coche, en el que también falleció mi cuñada y hermana de mi esposa. Mi cuñada era lesbiana y estaba casada con otra mujer. Mi otra cuñada (esposa de la fallecida) y yo siempre nos llevamos bien y a consecuencia del duelo familiar nos estrechamos las relaciones, contándonos nuestro dolor, penas, sentimientos, apoyándonos y ayudándonos mutuamente. Hasta que con el mutuo consuelo y cariño, nos empezamos a gustar y querer. Ahora llevamos cuatro años felizmente unidos. Ella es una mujer dominante, feminista y lesbiana y yo nunca imaginé que me pudiera hacer tan feliz. Me ha cambiado la mentalidad, me he convertido también en la causa feminista y derechos de las mujeres, muy oprimidas por nuestro machismo. Antes era un hombre algo machista, que sólo me gustaban las mujeres buenorras y despreciaba a los gays y malhumorado con mi mujer y ahora me he convertido en un hombre sumiso, obediente, cariñoso, sensible, que hace todo lo que me manda mi querida esposa y ama. He reconocido que ella, a la que la identificaré con el nombre de Carmen, es mucho más inteligente (como casi todas las mujeres) cariñosa, fuerte y encantadora que yo. Pobre de mí, me creía superior, inteligente, fuerte y con un ego horrible y ahora me doy cuenta que vivía engañado y era un cerdo machista cualquiera. Ahora me encargo de la limpieza de la casa, de hacer la comida, lavar la ropa, coser, etc. tareas del hogar, tradicionalmente femeninas, pero que he aprendido y me encantan. Como decía más arriba, me he vuelto más sensible, abriendo mi conciencia y mente a esa parte femenina y de sentimientos y emociones que todos los hombres tenemos, pero que la educación machista oprime y anula, sacando sólo los aspectos agresivos y violentos en nosotros. Ahora visto en casa con la ropa de heredé de mi mujer y mi cuñada, jaja, me rio, porque antes me parecía ñoña y despreciable y ahora me encanta llevarla. La de mi mujer no he tenido que cambiarla, sólo estrechar la de mi cuñada, la pobre, que era más rellenita. Dice Carmen que así le recuerdo a su antigua esposa. Ah y zapatos, sí he tenido que comprar, me gustan con tacón de 7 a 8 cm. Mi antigua cuñada era una mujer también guapa y elegante, clásica en el vestir y femenina, así que sus faldas y vestidos me encantan llevarlos. Ahora me doy cuenta que apenas he descrito a adorada Carmen. Es alta, rellenita y fuerte, pelo muy corto, le gusta vestir de hombre, con pantalones, zapatos llanos. A veces se enfada conmigo, cuando no hago diligentemente lo que me manda o lo hago mal. Me suele dar azotes con la mano o la zapatilla en el trasero, poniéndomelo como un tomate. Al principio no me gustaba, pero le he cogido gusto y no me duele y reconozco que casi siempre tiene razón de ello. Ella me ha enseñado a ser femenina, a mirar vídeos para serlo, a maquillarme, a casi todo, es mi maestra en todo. Me hace tan feliz, que me dan arrebatos de pasión y devoción por ella y hago cosas impensables antes para mí, como beber su orina cuando me lo manda, limpiarle el culo cuando va al baño, tomar pastillas a ciegas, que ella luego me reveló que eran hormonas femeninas, obedecer sumisamente cuando ella tiene ganas de acostarse con alguna amiguita que trae a casa y servirlas como a diosas, ser su exclavo sexual si ella lo desea, tomando un papel sumiso y pasivo en nuestras relaciones, algo que me parecen maravillosas y placenteras, y que ahora me gustan también los hombres guapos y fuertes, con los que alguna vez me he relacionado y que me dado permiso Carmen, para el desarrollo y aprendizaje de mi feminidad interior, que antes despreciaba pues me parecían propias de mariquitas y mariconas. Además me ha puesto un candado en el pene, para que no me masturbe sin su permiso. Sólo una condición me ha concedido, que en la calle pueda vestir como quiera yo, pues me da vergüenza vestir de mujer y que me reconozcan. Ni que decir tiene, que ella trae el dinero a casa (yo no trabajo fuera) tiene un buen sueldo y yo vivo a su cuenta, compensándola con mi obediencia, trabajo y entrega, todo lo que hace por mí. Su último regalo, que me hizo llorar de placer, fue en mi cumpleaños, me trajo a un par de travestis a casa, para que me lo pasara bomba con ellas. La verdad, fue increíble y maravillosa la tarde-noche que pasamos. Nos grabó Carmen y dice que algún día la mandará a youtube. Bueno, no sé que más decir. Otro día igual cuanto algo más íntimo. Besos y saludos.

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