Mi amor, mi hermano. Final

Entrené con mi cabeza puesta en todo lo que me pasó anteriormente, no podía dejar de pensar en mi hermano y en la excitación que me tomaba por completo tan solo pensar en que ni bien iba a terminar mi jornada de hockey, me iba a cojer de una vez por todas a Bruno.
Termine a las 8 pm y me bañe en las duchas del club, por suerte lleve una tanguita muy finita color rojo la cuál resaltaba mi ojete y se metía entre los labios de mi argolla. Sin dudas mi hermano iba a ponerse loco ni bien me viera con ese conjunto rojo pasión. Me puse mis jeans bien entallados al cuerpo y una remerita cortita con la cual podía lucir mi abdomen plano con mi arito brillante en mi ombligo, podía exitar a cualquier hombre con esa vestimenta.
Al salir del complejo mi querido Bruno estaba esperándome en el camión con una sonrisa de oreja a oreja.

Paz: (…”Hola hermanito mío”…) le di un beso en la comisura de sus labios (…”se me hizo eterno el entrenamiento, no pude dejar de pensar en vos idiota”…) le dije riendome.

Bruno: (…”Yo tampoco pude dejarte de pensar por suerte todavía tengo tu aroma en mis dedos”…)

Paz: (…”A pero como estamos eh, me encanta que seas así de pervertido. Tengo mi tanguita blanca toda transpirada que usé para que duermas con ella y no me tengas que extrañar”…)  y le apreté el bulto sobre el pantalón.

Él camino se hizo eterno ya que Bruno se decidió por llevarme a un buen telo el cual quedaba a las afueras de la ciudad. Entre toqueteos y una calentura terrible por fín llegamos a destino. Pagó la habitación más exclusiva, el sabía que iba a ser un encuentro muy especial y tenía que tener todos los lujos.
Yo tenía mi conchita que me ardía de tanta excitación, sentía mojarme cada vez más en cada segundo que pasaba. Hasta que entramos en la habitacion:

Bruno: (…”Que fuerte que estas pendeja, te amo y quiero hacerte mía”…)

Paz: (…”No hables más, solo cojeme que no aguanto más”…)

Ni bien termine de decir eso, nuestras lenguas se estaban enredando entre sí. El metía mano sobre el pantalón agarrando mi culo y apretandolo con mucha fuerza, me llevo a la cama, quitó mi pantalon y mi remerita, lo mismo hice con el.

Bruno: (…”Ese conjunto me vuela la cabeza morocha, quiero meter mi lengua en esa conchita chorreante, quiero sentir ese olor a hembra en celo”…)

Paz: (…”Hacelo hermanito mío, soy toda tuya, por favor no me hagas desear más”…)

Con mucha delicadeza me bajó mi tanga y quitó mi corpiño, empezó a chupar mis tetas. Sentir su lengua me hacía sentir en el cielo, el bajo por mi abdomen y metió su nariz en mi almeja. Parecia un perrito buscando su hueso, chupaba mi clítoris y mordia mis labios vaginales muy lentamente. Gritaba de placer, parecía descompesarme hasta que sin medirlo acabé en un orgasmo que hizo arquear mi columna y poner mis ojos completamente blancos.

Bruno: (…”Que rica esta tu concha hermanita, quiero cojerte ahora mismo, no aguanto más”…)

Paz: (…”Si mi amor, no te pongas forro, no te pongas nada, quiero sentir tu pija y quiero que me llenes toda la concha de leche”…) Yo tomaba pastillas anticonceptivas pero no era muy responsable que digamos.

Al oír eso mi hermano puso la cabeza de su chota entre mis labios y refregaba su pija en ellos sin llegar penetrarme. Yo súplicaba que me entierre ya su pedazo de carné que tenía muy buen tamaño. Lentamente el empezó a entrar en mi matriz, con cada centímetro que me metía yo moría de placer.
Comenzó el mete y saca muy lento, el quería disfrutar de como mis estrechas paredes vaginales abrazaban su pene hasta que después de unos minutos me estaba dando con mucha fuerza. Mis gritos y el olor a sexo inundaban la habitación.

Bruno: (…”¡¡Me volves loco pendeja zorra, me encanta esa conchita gordita y apretada. En cualquier momento voy a acabar!!”…)

Paz: (…”¡¡Ay hermanito partime en dos, siempre quise tenerte dentro mío, quiero sentir tu leche pero damela en 4 por favor!!”…)

Mi hermoso hermano salió de mi almeja y como si fuera un maniquí me colocó en el borde de la cama.En 4 y
sin previo aviso apuñaló mi concha con su dura pija e inició una cojida rápida.

Bruno: (…”¡¡Me vengo paz me vengooo!!”…)

Paz: (…”Acaba adentró que yo también estoy llegando, dale pendejo de mierdaaaa ahhhhhhh!!”…)

Bruno: (…”Ahhhhhhhhhhhh”…)

Ese orgasmo fue el más fuerte e intenso que sentí en mi vida, el placer que me dio fue algo indescriptible. Me oriné un poquito de tanta excitación que venía acumulando y sentía como su pija se iba desinflando. Su leche iba saliendo de mi vagina manchando las sábanas y dejando restos de semen en mis muslos.

No podía creer que después de tanto deseó y atracción que tenía hacia mi hermano por fín se hacia realidad. No había lugar para remordimientos y arrepentimientos, sólo éramos un hombre y una mujer que se deseaban con el alma y marcaron ese amor con un sexo inolvidable.

Después de ese día tenemos sexo a diario hasta el día de hoy. Tratamos de no levantar sospechas de nada pero puertas adentro el sexo se apodera de nosotros. Me encantó compartír mi historia la cual es verídica. Mi hermano no estaba muy convencido que lo publique pero lo pude convencer a mi manera ;). Besos, Paz.

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