Mi esposa conoce a un macho de verdad

Mi nombre es Jorge tengo 33 años soy médico, hace un par de años estoy casado con Mariela, ella tiene 33 también, es contadora, nuestra relación siempre fue muy buena, y siempre tuvimos muy buen sexo, en la cama nos entendimos muy bien desde que nos conocimos, igualmente yo siempre tuve la fantasía de verla cogiendo con otros hombres, hombres de verdad como yo siempre digo, bien pijudos, yo un poco pobre por ese lado 16 cm y delgada, a pesar de ello mi esposa siempre me decía que estaba bien conmigo, pero hace un tiempo ya note que cuando le hablo de otros hombres se calienta demasiado y empieza a acabar como loca. Ella mide 1,65, delgada, buen cuerpo por cuanto siempre vamos al gimnasio y salimos a correr. La verdad hace muchos años, no sé de donde, conocimos a Rubén, morocho delgado de 1,75 mas o menos, comerciante, por lo que siempre le hace consultas a mi esposa.
Un día después de tener relaciones nos quedamos charlando y yo le dije que si ella deseaba tener relaciones con algún otro hombre que yo no tenía problemas porque sabía que por ahí ella tendría curiosidad por probar algo que yo no podía darle, después de preguntarle un par de veces si le gustaba alguien me confesó que sentía cierta atracción por Rubén. Yo le pregunte si él le insinuaba algo y ella me dijo que no. Le dije que de las tantas veces que él la llama para hacerle consultas debería decirle que pase por nuestro departamento y esperarlo vestida un poco sexy con la escusa de que tiene que salir a una fiesta conmigo. Así que después de un par de días lo hizo, yo estaba de guardia en el hospital y ella me envió un mensaje diciéndome que Rubén estaba en camino, le pregunte que se había puesto y me dijo que tenía un vestido engomado negro muy ajustado, corto y muy escotado que hacía notar sus enormes pechos , y unas sandalias de taco altísimo, con solo imaginármela e imaginarme que quizás ese mismo día otro tipo se cogería a mi esposa ya estaba al palo, así paso el tiempo hasta que me envió otro mensaje diciéndome que no había pasado nada, el tipo era de piedra, ni la miro.
Sabíamos que no era gay porque tenía novia, y bueno así pasaron los días y en varias oportunidades Mariela hizo lo mismo y nada. Hasta que un día estando los dos recostados en cama recibió un mensaje de Rubén en el que le agradecía por todo lo que la había ayudado con su negocio y le preguntaba cuanto le debía, Mariela le dijo que no era nada, que era nuestro amigo y que no le cobraría nada, a lo que él le dijo al menos déjame invitarte una cena, ella me miro y yo di mi aprobación, él le dijo que esa misma noche podría porque su novia no estaba, ella también le dijo que yo estaba trabajando, y bueno comenzó a hacerle un par de preguntas acerca de nosotros a lo que ella contestaba, hasta que le pregunto por cómo nos llevábamos sexualmente y le dijo que muy bien, que es más que se moría de ganas de que yo volviera de trabajar y el contexto “eh no comas pan delante de los pobres”, en realidad ella quería poner que se noria de ganas de que él se la cogiera, yo que estaba manoseándole el culo abrí sus piernas toque su vagina y note que estaba chorreando, pero al momento de que se pusieran de acuerdo donde se encontrarían llego Paula, su novia, así que Rubén le dijo que tendría que ser otro día. Y bueno como ya estábamos más que calientes cogimos nosotros, acabó un montón de veces pensando en él, y en cada una me decía “dale Rubén, dale que acabo, soy tu putaaa.
Pasaron los días y estando por la tarde en el hospital Mariela me envió otro mensaje diciéndome que le había propuesto llevarla a comer unos sándwiches esa noche; como no podía ser de otra forma yo le dije que si, así que cuando llegue esa noche la vi con un pantalón de jean ajustadísimo que aparte de marcar perfectamente su culo se le metía por todos lados, parecía pintado, una remera babero ( hacía mucho calor esos días) y unas sandalias altísimas, y como no podía ser de otra forma maquillada como a mí me gusta, o sea como tremenda puta.
Ella me conto donde iba a ser el encuentro y se fue diciéndome que me iba a estar mandando mensajes.
Yo no daba más de la calentura así que agarre el auto y me fui también al lugar a ver qué pasaba, de lejos vi el auto de Rubén y como charlaban en su interior, luego se fueron a una sandwicheria pero bajo solo él, al rato salió con un paquete y arranco nuevamente, los seguí, llegaron a una casa de barrio que estaba en una esquina de un pasaje oscuro (nosotros no conocíamos donde vivía). Mariela me tenia al tanto de todo vía mensajes, lo que no se imaginaba es que yo aprovechando la oscuridad había entrado en un jardín lateral que tenia ventanas y desde donde se veía todo.
No pasaron ni quince minutos que habían llegado y sentados en un sillón comenzaba a acariciarle las piernas, ella se veía bastante entretenida, se besaron muy apasionadamente y el comenzó a tocarla por todos lados, no habían prendido ni la tv ni música por lo que se escuchaban los jadeos entrecortados de ambos, yo ya al palo, ella no aguanto más y comenzó a sobarle la pija por sobre el pantalón, segundos después abrió su bragueta y hundió su mano buscando tan preciado aparato y para sorpresa de ambos saco la pija más grande que (al menos yo) había visto en mi vida, parecía actor porno, era increíble, debe haber medido unos 25 cm y muy, muy, MUY gruesa, la cabeza era enorme, como una manzana y llena de venas que parecían mangueras, ella se puso como loca, nunca en mi vida la había visto así. Trataba de mamar ese verrón pero no podía, no lograba meter la cabeza en su boca, no le entraba, así que solo lo lamia como un helado y lo pajeaba, se escuchaba que le decía:
M: hijo de puta, como no saber que tenías esta pija, me hubieras cogido hace un tiempo ya, que pija hermosa
R: te gusta? Vas a ser mi puta esta noche, vas a ver cómo te voy a dejar
M: siii esta noche y todas las noches voy a ser tu puta, y vos vas a ser mi macho, mi macho pijudo
El la alzó la llevo a la habitación, menos mal que había otra ventana, le saco el pantalón y comenzó a chuparle la vagina, ella ya no gemía gritaba, su cara mostraba un placer indescriptible hasta que le dijo “cogeme, cogeme por favor que ya no doy más” y así fue como el guió su tremendo falo hacia esa concha pequeña y chorreante, de un solo golpe se la mando casi toda, ella ponía una cara de dolor como si la estuvieran partiendo en dos y a la vez cara de un placer nunca vivido, comenzó a bombearla con tanta fuerza que parecía que la quisiera matar a pajazos mientras le decía
R: mi amor, como la tenes de ajustada, que rico se siente, que tu marido tiene un maní?
M: siiii un maní tiene, ni se compara con vos, desde hoy SOS mi único machooooo, no quiero otro, solo tu pijaaaa
El ritmo que llevaban era impresionante y por la cara de ella parecía que se iba desmayar de tanto placer, en esa posición no se cuantas veces acabó ella, y yo también porque era inevitable no calentarse viendo ese espectáculo, tan tremenda pija entrando y saliendo del delgado cuerpo de Mariela, así estuvieron un rato, después se le subió ella no sin antes tratar en vano de mamarle la pija de nuevo, ahora se veía claramente que tenía la cabeza morada de tanto bombeo, y lo que se veía claramente también era el tronco y los huevos todos blancos, producto de las acabadas que provoco en mi, hasta entonces, fiel esposa. Mariela se subió sobre tan perfecto vergon introduciéndolo por completo y gritando de placer (para mí que los vecinos deben haber escuchado todo) era increíble ver como saltaba sobre tan increíble pedazo de carne, entre gritos acabó un par de veces más, ahí él la puso de cuatro patas, era más que obvio que era lo que quería pero ella no lo dejo, le decía que le iba a partir el culo, que la iba a lastimar y que yo me iba a dar cuenta (porque para él yo no sabía nada de ese encuentro) así que le siguió dando nomas por la concha y le dijo que ya estaba por acabar por lo que acelero el ritmo, ella gritó
M: me vengo yo también no pares, no pares por favor, dame toda tu leche, damelaaa
R: toma puta toma, ahora vas a saber lo que es que un macho te acabe adentro
Y la verdad que si, ahí aprendí yo también, porque le acabó tanto que podría haber llenado un vaso grande de tanta leche que tiró, le rebalsaba la concha, sin sacársela le chorreaba a borbotones por cualquier espacio que quedaba, y cayeron sobre la cama, inconscientemente yo había acabado una vez mas y me fui.
Volví a casa con un sentimiento raro, una incertidumbre de lo que pasaría después de esa noche.
Estando en el departamento recibí un mensaje de ella diciendo ” se me tiró encima y paso lo que tenía que pasar, ya estoy volviendo a casa, te amo” y así fue como llego a casa y me dijo que la había pasado bien, pero que no era lo que esperaba, que tenía una pija solo un poquito más grande que la mía y que no la sabia usar muy bien, pero que ella había podido acabar una vez pero solo porque se subió encima de él, que vil mentirosa, igual le seguí la corriente, y estaba tan caliente de recordar como se la había cogido Rubén que me calenté de nuevo y la “cogí”, no sentí absolutamente nada, su vagina estaba tan pero tan abierta que no sentí nada, bah lo único que sentía eran los restos de semen que seguían escurriéndose ahora sobre mis huevos, se ve que era tanta la leche que le vació que ni lavándose se la saco toda, igual acabé como un loco. Ella se durmió exhausta. Yo le abrí las piernas y vi su vagina completamente roja y abierta, más que una vagina parecía un agujero, y ese agujero ya tenía dueño… Rubén.
Aunque ella lo niega yo se que se siguen viendo, y ahora mi queridísima esposa tiene una linda pancita de 6 meses, de quien será??? Creo que la respuesta es más que obvia, igual me excita tanto verla, feliz con el bebe que “esperamos”

Un comentario en «Mi esposa conoce a un macho de verdad»

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: