Mi mamá y yo cogidas en la misma cama por 3

Mis padres tienes 15 años de casados, mi padre es ingeniero por lo que siempre tuvimos una muy buena posición económica, sin embargo su trabajo hacía que mi papá viajara mucho.

Mi madre es toda una belleza, no solo es guapa, siempre ha gustado del gimnasio por lo que físicamente se mantiene muy bien. Tes blanca, unas bubbies normales, una cinturita y unas nalgas deliciosas que siempre han sido mi envidia. Redondas, grandes, firmes. Siempre que salgo a la calle con ella es sin duda lo que llama la atención de todos. En la escuela he tenido que aguantar muchas burlas sobre que mi mamá está más buena que yo y que preferirían ser mi padrastro que mi novio.

Mi mamá y yo íbamos al mismo gimnasio, aunque en horarios diferentes y yo no era tan constante como ella que no dejaba un día sin ir. En mis vacaciones me iba con ella por lo que conocía a los instructores de la mañana y había notado como todos eran muy amables con mi madre. No le perdían de vista y a mi mamá parecía gustarle, incluso me parecía que exageraba algunos ejercicios para quedar en poses algo comprometedoras.

La semana pasada cuando regresé de la escuela vi en la casa una chamarra de hombre, mi mamá me dijo que era de Esteban, el instructor del gimnasio, que en la mañana había olvidado llevarse chamarra y él se la había prestado al final de su rutina. La verdad no le di importancia, nunca había visto a mi mamá como alguien muy sexual, sí muy sexy pero ni por un momento me pasó por la cabeza mi mamá siendo infiel a mi papa´.

La chamarra se quedó ahí y como dos días después regresé más temprano de la escuela y cuando entré escuché a mi mamá riéndose en la cocina con alguien. Era Esteban, el entrenador del gym. Según dijo mi mamá había ido a la casa por su chamarra, aunque me pareció que el brasier de mamá estaba desacomodado, como si solo se hubiera bajado la playera sin acomodárselo. Hasta ese momento comencé a sospechar algo.

Esteban no era nada feo, era guapo, además de ser uno de esos mamados que parece que pueden cargar 100 kilos con una mano. Tenía muchos tatuajes, en el cuello, en los brazos, se veía muy rudo y de cierta forma entendía un poco a mi madre, mi papá no tenía para nada estas características.

La siguiente semana le conté a mi mamá que iría a una fiesta y me quedaría a dormir con mi amiga Lili. Lili es mi amiga desde la secundaria y me había quedado muchas veces a dormir en su casa por lo que no había problema.

Mi papá saldría de viaje desde el miércoles y mi mamá dijo que haría una reunión con sus amigas del gimnasio.

Por lo que había pasado no me creí mucho eso de sus amigas del gimnasio, así que el viernes que me fui a casa de Lili, olvidé mi mochila con mi ropa a propósito para regresar en la noche por ella. Ya le había contado a Lil de mis sospechas así que ella me apoyó en no ir a la fiesta para regresar por mi ropa a ver si descubríamos algo.

El viernes como a las 10 ya íbamos de regreso a mi casa. Yo traía unos jeans normales, ajustados, mis nalgas se veían muy bien, y una blusa blanca, nada escotada. Lili traía una falda más abajo de la rodilla pero algo entallada y una camisa de botones. Como por el tercer botón se le hacía una curva por el gran tamaño de sus senos.

La cara de sorpresa de mi mamá cuando llegamos fue un poema, todos estaban sacadísimos de onda pero mi mamá estaba hasta pálida, estaba ella sola y cuatro hombres ¡Cuatro! A dos los conocía pues eran instructores del gimnasio a los otros dos no. Después de los saludos y las presentaciones correspondientes fui a mi cuarto según por mi mochila y Lili me esperó en la sala. Mientras recogía mis cosas me alcanzó mi mamá en mi habitación para preguntarme si nos quedaríamos o qué haríamos. Me explicó que al parecer hubo una confusión con sus amigas en el día y por eso solo estaba ella.

Cuando bajamos a la sala, a Lili ya le habían servido una cerveza en un tarro y ya estaba sentada platicando muy a gusto. Era evidente que ella tenía ganas de fiesta. No sé cómo me convenció pero quedamos que nos tomaríamos una y nos iríamos, así que ya estábamos las tres tomando. Lili me mandó un whats diciéndome “Si ven que nos quedaremos apagamos su fiesta y mejor se irán”. Le encontré lógica a su teoría así que dije que sí cuando nos ofrecieron otra.

Eran muy agradables, la plática era muy divertida, ya había perdido la cuenta de cuántas llevaba, ya sentía cierto calor en mi cuerpo. Pusieron música para bailar Las primeras canciones fueron muy inocentes, Pero apagaron las luces del cuarto y nos quedamos solo con las lámparas de las mesas. Sí se veía pero mucho menos, daba cierto ambiente de discoteca.

Cambiaron la música por reguetón. Al principio intenté bailar tranquila, pero el alcohol hizo lo suyo. Yo estaba bailando con el otro instructor del gym, Armando. Ya estaba algo enfiestada así que la mediana oscuridad, el alcohol, lo caliente que me ponían los cuerpos de estos hombres y la tensión que ya se sentía me giré y puse mis nalgas en su paquete para bailar pegaditos.

Lo que sentí en mis nalgas incluso me asustó un poco, por un momento pensé que sentía su celular u otra cosa, porque sentí algo enorme aunque eso me prendió más, estaba un poco fuera de mí. Se acercó a mi oído y me dijo “Estás riquísima, quiero cogerte”. Yo solo me pegué más para sentirlo completo. Comenzó otra canción igual y no sé qué instinto tuve que pasé mi mano para atrás y pude sentirlo y masajearlo. Estaba prendidísima. Volteé de reojo a ver si alguien había notado mi mano peo Lili ya se estaba besando con uno de los que no conocía, él le apretaba las nalgas descaradamente y mi mamá ya ni estaba en la sala. Tampoco esta Esteban ni el otro chico que no conocía.

Sentí sus manos en mis pechos. Me giré para darle la espalda a Lili, me daba pena que me viera haciendo lo que estaba haciendo. Solo cerré los ojos y me dejé hacer. Ya había metido las manos en mi blusa y mi bra lo traía casi casi hasta el cuello. Me masajeaba las tetas, mientras chocaba su miembro con mis nalgas como si me estuviera cogiendo. El alcohol, la situación, todo me tenía a mil. Me urgía subirme a mi cuarto y quitarme estas ganas con Armando.

Me jaló el cabello muy brusco pero por alguna razón me gustó. Con la cara hacia arriba y con mi oído a la altura de su boca, me dijo.

A partir de hoy vas a ser mi putita.
– Sí
– Sí, qué
– Sí voy a ser tu putita.

Bajó una de sus manos, con mucha facilidad desabrochó mi pantalón pues ni siquiera me había puesto cinturón. Estaba súper húmeda, pero me asusté un poco, estaba en la sala de mi casa y mi mamá o mi mejor amiga podrían verme, así que mientras ya había metido su mano en mi tanga y me tocaba directamente alcancé a decirle entre jadeos.

– Espérate, vamos a mi cuarto, aquí nos van a ver.
– Ve a tu amiga.

Me giró, abrí los ojos y vi a Lili hincada en mi sala, le estaba comiendo el miembro a uno de los chicos que no conocía. Nunca la había visto hacer algo así. Ya no traía la camisa puesta, solo la falda y un bra blanco. Volteó a verme y siguió en lo suyo. Estaba roja de la cara, seguro igual que yo por el alcohol y la excitación. Ni siquiera le importó que la viera.

– Híncate a lado de ella y mámamela, me dijo.
– No, me da pena con Lili, vámonos a mi cuarto
– Eres mi putita y haces lo que yo digo, híncate.

Estaba tan prendida que ya me urgía hacer algo más, así que me hinqué junto a Lili, ella se río y yo tenía entre pena, excitación y más cosas. Armando se paró junto a su amigo. Como desesperada desabroché su pantalón y saqué su miembro. Sin duda era el miembro más grande que había visto en mi vida. Mucho más grande que los que me había comido en la escuela, se le marcaban las venas, me encantó desde que lo vi. De inmediato comencé a lamerlo como una paleta. Estaba muy prendida. Hice mucha saliva para llenarlo todo y ahora brillaba frente a mi cara. Estaba hipnotizada, comencé a meterlo y sacarlo de mi boca, no me cabía completo por más que lo intenté. Me tomó del cabello y el marcó el ritmo. Prácticamente me estaba follando la boca. Llegaba hasta mi garganta y me daba un poco de arcadas, sentía lagrimitas en mis ojos. Cuando me soltó me lo saqué y vi que Lili me estaba viendo, eso me dio mucha pena, incluso traté de pararme pero no me dejaron. Lili me sonrío. Tenía una cara que nunca le había visto. Sus mejillas estaban rojas y se le notaban los efectos del alcohol y de la excitación. Solo me dijo “tranquila” y se acercó más a mí. Sin decir nada más tomó el miembro de Armando y comenzó a masturbarlo. No cabíamos muy bien, casi casi se subió en mí pero se lo metió a la boca.

Armando le hizo lo mismo que a mí, la tomó del cabello y bruscamente comenzó a penetrarla hasta la garganta. Lili parecía disfrutarlo. Se lo sacó de la boca, y me empujó la cara para que yo lo hiciera. Comencé con mi mete y saca y ella se agachó y le lamió las bolas, las dos lo lamíamos, le estábamos dando una mamada de campeonato entre las dos.

Cuando estaba a punto de venirse cambiamos de chico ahora se la mamaba junto a mi mejor amiga a alguien que había conocido hace una hora. Lili se paró y yo estaba tan excitada que seguí mamando, Armando se acercó y lo masturbaba con mi mano mientras mamaba a su amigo. Los cambié y Armando volvió a follarme la boca. Lili estaba atrás de los chicos viéndome fascinada hasta que jaló a su chico y se lo llevó al otro sillón.

Armando me levantó para subir a mi cuarto, lo último que vi de Lili fue como le bailaba a su chico mientras se quitaba la falda.

Cuando pasamos por el cuarto de mi mamá escuché sus gemidos pero ya no me importó. Llegamos a mi cuarto y comenzamos a besarnos desesperadamente. Le quité la playera y me encontré con esa perfección de cuerpo. Esos brazos, los pectorales. Estaba prendidísima. Besé su pecho, lamí cada uno de los cuadritos de su abdomen. No podía creer al hombre que me estaba comiendo, nada que ver con nadie de mi escuela que me hubiera disfrutado antes.

Le bajé de un tirón el pantalón y el bóxer y comencé a mamársela como desesperada. Me agarraba la cabeza y me ahogaba. Me paró y me aventó a la cama. Me quitó los tenis y también de un jalón bajó mi pantalón y mi tanga para quitármelos.

Comenzó a besar mis muslos y fue subiendo, paso su lengua sobre mi vulva e hizo que me estremeciera. Esta súper húmeda y prendida. Comenzó a comerme desesperadamente. Metía y sacaba sus dedos rapidísimo mientras lamía mi clítoris. Yo había jalado una almohada y la mordía para que mis gritos no se escucharan. Me encantaba, era buenísimo, jamás me habían hecho algo así. Puso mis piernas en sus hombros y me penetró de un jalón. Estaba tan mojada que resbaló sin problema. Estaba prácticamente doblada a la mitad, tenía mis rodillas en mis hombros mientras él entraba y salía de mí bruscamente. Lo besaba para no gritar. Con su tamaño sentía como me llenaba por dentro, por momentos se detenía y lo metía muy despacio y lo volvía a sacar. Esos respiros eran geniales, ya había terminado como 3 veces.

Me estaba cogiendo como nadie me había cogido nunca. Me puso en 4 comenzó a darme muy duro. Se escuchaba como me rebotaba en las nalgas. Yo tenía extendidas las manos en la cama por lo que estaba completamente entregada. No dejaba de morder la almohada o mis gritos se escucharían en toda la casa. Me daba la impresión de que cada vez se le hacía más grande el miembro, me llenaba completa y era riquísimo. Cuando sintió que se iba a venir paró y me dio un descanso.

Me cargo de frente y ahora él estaba parado y yo brincaba en él mientras me cargaba de las nalgas, comenzó a caminar afuera del cuarto. Con el movimiento entraba y salía delicioso. Todo era éxtasis y placer hasta que entró al cuarto donde estaba mi mamá. ¡Me vería montándolo!

– No, no, no, ¿Qué haces?

Intenté bajarme pero él era mucho más fuerte. Abrió la puerta, yo estaba muerta de vergüenza, traté de esconder mi rostro con su pecho pero el ruido y la curiosidad pudieron más. Ahí estaba mi mamá en cuatro en la cama. Uno de los chicos que no conocía le daba muy fuerte a mi mamá mientras ella estaba mamando a Esteban. Me dio muchas impresión, mi mamá parecía actriz porno, la verdad se veía muy bien, ni siquiera aparentaba su edad.

Armando me dejó caer en la cama y vi a mi mamá de frente. Ella sonrió como nunca la había visto sonreír, creó que era como una aprobación lo que me quitó algo de pena. Estaba acostada boca arriba. Armando ya se había hincado y de nuevo me daba a la velocidad que él quería. Volteaba y me mordía el hombro para no gritar. De pronto Esteban se bajó de la cama y se dio la vuelta. Se pasó del otro lado de la cama para acercarme su miembro a la cara. Obviamente nunca había estado con dos pero no dudé y comencé a mamarla. Armando me daba durísimo mientras se la mamaba a Esteban. Me sentía putísima y por alguna razón me encantaba. A mi lado mi mamá estaba en 4 y un chico de la mitad de su edad se la estaba cogiendo.

Armando se detuvo y me hizo ponerme en 4 junto a mi mamá. Las dos estábamos en la misma posición una a lado de la otra. Se cambiaron y el chico que se estaba cogiendo a mi mamá me cogería a mí a Armando se cogería a mi madre. Esteban lo veía todo, pero no participaba.

Los gemidos de las dos se confundían, extendí mis brazos sobre la cama para no ver a mi mamá a un lado. Mi mamá no dejaba de gemir y eso era muy extraño. El chico que me cogía tenía un buen tamaño y escuchar a mi mamá también me calentaba, yo también me movía para acompañar sus embestidas. Esteban me agarró del cabello y me alzó la cara, me acercó su miembro y yo sin dudarlo comencé a chuparlo. Nunca había hecho algo así, mientras me deben duro se la estaba mamando a otro.

El chico que me cogía, del que ni siquiera me acordaba su nombre me escupió las nalgas, nunca había hecho nada por mi culito y tenía mucho miedo. Me quité. “No, por ahí no, nunca lo he hecho”. Mi mamá aprovechó y le dijo “Rómpeme a mí el culo. Jala de ese cajón el lubricante”. El chico me dejó y fue por una botellita. Le pusieron el líquido a mi mamá en las nalgas, yo estaba impactada, Armando se acostó y mi mamá lo montó, y el chico comenzó a metérsela por atrás. ¡Se la estaban metiendo los dos al mismo tiempo!
“Ven, mi amor”, le dijo mi mamá a Esteban, “Me encanta tener a los tres al mismo tiempo”. Ernesto le acercó su miembro a la cara y mi mamá estaba cogiendo con los tres al mismo tiempo. Se escuchaban las embestidas chocando con sus nalgas, mi madre ya tenía las nalgas rojas de todas las nalgadas que le habían dado. Aún con la boca llena con un miembro se escuchaban sus gemidos. Su cara era un poema, se notaba lo bien que lo estaba pasando. Definitivamente algún día debía hacer eso.

Cuando Ernesto se lo sacó de la boca mi mamá les dijo “vénganse en mi boca, quiero probarlos”.

Dejaron de penetrarla y mi mamá se hincó en la cama, Ernesto se acercó a mí y me hincó en el suelo. Estaba embobada con su miembro, comencé a chupársela de nuevo, mientras escuché los gemidos y de reojo a mi mamá recibiendo la lechita de dos hombres en su boca. En un momento cuando me la metí de más él me agarró la cabeza y sin avisar sentí unos chorros en mi garganta. Me dio mucho asco, nunca se había venido nadie en mi boca, pero ellos se lo merecían, me habían hecho sentir cosas que nunca había sentido.

Salí del cuarto a vestirme y mi mamá se quedó con los tres. Me había cogido a tres en frente de mi mamá. Me metí a bañar y me quedé dormida. Desperté al otro día, Lili estaba dormida a lado de mí completamente desnuda. Me paré y me asomé al cuarto de mi mamá, estaba acostada con Armando, de los demás ya no había rastro en nuestra casa.

En la tarde mi mamá y yo acordamos no decir nada y hacer otra reunión cuando mi papá se fuera de viaje. La relación con mi mamá cambió para siempre, nos llevamos mucho mejor y tuvimos varias aventuras juntas que ya les iré contando.

4 comentarios en «Mi mamá y yo cogidas en la misma cama por 3»

  • el 23 septiembre, 2020 a las 17:10
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    Pero que tercia de putas, es rico cuando tienes una dama como esposas y sacias tu calentura con unas putitas como ustedes madre e hija, las putitas asi solo sirven para darnos placer y cero sentimientos, que rico.

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