Mi nuevo profe de matemáticas

Me llamo Yamila, soy de Buenos Aires, Argentina y esta es mi historia con el nuevo profe de matemáticas del colegio secundario. Esta historia me sucedió entre fin del pasado año y principios de este año.
Soy una chica de buena altura, delgada pero con curvas bien definidas. De piel blanca, ojos marrones, cabello castaño, lacio y largo.
El año pasado cursaba el último año de secundaria. Siempre fui una alumna aplicada, con buenas notas y conducta ejemplar. Mis promedios estaban entre los primeros del curso. Había sido elegida por los demás alumnos como mejor compañera. En fin, una alumna ejemplar…
Hacia la segunda mitad del año llegó al colegio un nuevo profesor de matemáticas (materia que siempre me gustó y en la que siempre me fue bastante bien), y aunque no era muy atractivo físicamente, a todas nos llamó la atención por lo simpático y agradable que era comparado con otros profesores. Tenía alrededor de 43 años, yo contaba entonces con 18… En fin, recuerdo que al presentarse se dirigió a todas diciéndonos, mi nombre es Leandro Páez y quisiera que cada una se presente para ir conociéndolas. Cada una fue diciendo su nombre y al tocarme mi turno creí notar que su mirada se clavó en la mía… Pero no, él es un profesor y yo sólo una alumna, sólo fue mi imaginación… Él continuó con las presentaciones.
En los primeros exámenes que tuvimos con él me saqué las máximas notas, y por ende me comenzó a llamar la atención más todavía. Pasaron los meses y siempre conversábamos mucho con el profe, me llamaba poderosamente la atención hasta que un buen día no lo pude guardar más y me declaré ante él… Le dije que me gustaba mucho, y aunque sabía que era imposible que pasara algo entre nosotros, quería que lo supiera. Me dio mucha risa ver su cara, sin embargo me dijo que él ya se había dado cuenta por la forma en que lo miraba en las clases, ya que para colmo, yo me sentaba en la primera fila de asientos.
En el mes de septiembre, el curso me eligió candidata a reina de los estudiantes (aunque no soy la más bonita, soy bastante atractiva), y el día del reinado, al finalizar, el colegio organizó una pequeña fiesta, dentro del mismo, sólo para las candidatas, los padres y los profesores. Mi papá me había acompañado y charlaba alegremente con algunas profesoras. Y ahí estaba él, mi profe, nuestras miradas se entrecruzaron casi toda la noche… En un determinado momento en que todos charlaban animadamente se acercó, me llevó a un rincón y después de saludarme con un beso muy cerca de la boca, me dijo que me veía muy linda, que tenía lindas piernas. Yo llevaba un vestido negro corto y bastante escotado. Me sonrojé y mi cabeza comenzó a dar vueltas con deliciosas sensaciones y mil ideas distintas que me golpeaban por dentro… Esa noche no llegó a mayores ya que mi padre andaba por allí cerca.
En diciembre finalizábamos el colegio, y el día de la graduación mientras saludaba a todos se me acercó y dijo que me iba a extrañar, me ruboricé sin atreverme a contestarle nada. Poco después, este año, a mediados de enero, nos juntamos los ex alumnos en la casa de una compañera, y llegó también él como invitado, ya que se llevaba muy bien con todo el curso. Yo me sorprendí mucho al verlo y estoy segura que él también se sorprendió al verme a mí, ya que pocas veces yo compartía reuniones con mi curso; en fin, nos sentamos todos a conversar y no me quitaba los ojos de encima (yo nuevamente andaba con un vestido apretado y corto, muy corto), yo le correspondía a sus miradas, porque me encantaba cada vez más, hasta se me había olvidado que era casado.
En un momento de la noche pusieron música y me sacó a bailar, encantada acepté, aunque reconozco que varios compañeros no estuvieron de acuerdo, ya que noté pusieron mala cara; pero bailamos igual y de qué manera!, de hecho cada vez que él me rozaba servía para humedecerme un poco más, ya que con cada roce me daba cuenta de que una gran erección lo asaltaba cada vez más, y ¡me encantaba sentirlo así!… Luego nos dio calor y paramos de bailar, yo me fui por mi lado a la cocina y él salió al patio a conversar, al rato salí yo, él estaba con dos compañeros, pero uno se fue hacia dentro cuando me vio porque no le había gustado verme bailando con él, entonces el profe me invitó a sentarme a su lado, charlamos y mi otro compañero al rato también entró, cuando quedamos solos no aguantó más y comenzó a declararse.
Me dijo que hace tiempo que quería decirme que yo le gustaba mucho, y que si no me lo había dicho antes fue para no tener problemas en el colegio, además me dijo que tampoco nunca me lo dijo por ser casado. No sé cómo fue que mi única reacción fue decir “nunca me importó eso”. Habiendo escuchado esto se acercó y me besó… Fue un beso maravilloso, no tanto por lo apasionado, sino por lo que significaba para mí estar con el profesor de matemáticas… Le correspondí poniéndole toda mi pasión a ese hermoso beso, nos abrazamos y seguimos besándonos hasta que de pronto escuchamos una exclamación de sorpresa, que nos hizo abrir los ojos.
Era una compañera que se sorprendió mucho al vernos besándonos, pero el chico que andaba con ella era el mejor amigo del profe, por lo cual la hizo callar y la entró a la casa. El profe Lean me siguió besando hasta que me quedó mirando fijamente a los ojos y me preguntó si yo estaba dispuesta a hacer el amor con él, obviamente le dije que sí, pero como no era el momento ni el lugar, quedamos de acuerdo para vernos el día 18 de enero en un bar cercano… Cuando entramos a la casa para buscar mis cosas, estaban todos sentados y nos quedaron mirando en forma de reproche, pero ya no me importaba… Me llevó en su auto hasta dejarme en mi casa y confirmamos la cita.
Llegó el día, llegué al bar y estaba muy nerviosa esperándolo. Apenas entró me vio, se acercó y me saludó con un tremendo beso en los labios, me tomó la mano y nos fuimos a su auto. Ya en el auto me dijo infinidad de cosas lindas, que quizás ya no eran necesarias, ya que lo único que quería yo era estar con él… Fuimos a un hotel, yo estaba muy nerviosa porque nunca había ido a uno, cuando llegamos, entramos, me abrazó muy fuerte y comenzó a besarme, me quitó la blusa, nos tiramos a la cama y comenzaron las caricias… Debo reconocer que él tampoco era muy experto, pero me gustaron sus caricias. Era muy atractivo desnudo, grande y musculoso, pero eso era lo de menos, lo único que yo quería era sentirlo dentro de mi.
Sintiendo el roce de su piel me excité rápidamente, sus caricias eran suaves, sus besos eran extremadamente excitantes, fuertes. Me quitó el corpiño y rápidamente sus besos comenzaron a bajar hasta posarse en mis pechos, los cuales ya estaban erizados con sólo sentir su lengua recorrer mis pezones y sus dedos rozarme recorriendo mis labios vaginales, deteniéndose en mi clítoris con suaves movimientos, luego los comenzó a introducir uno a uno, aprovechando mi humedad, que ya era bastante evidente.
Entonces me puso en cuatro (que de hecho era su pose favorita) y comenzó a introducirme su herramienta de a poco. La vi y sentí enorme, gruesa, poderosa, muy dentro de mí, en lo más profundo… Era genial sentir cómo mi “querido profesor de matemáticas” me tenía totalmente subyugada… Comenzó con el mete y saca, que era lento, suave, y tremendamente placentero. Lo sentía a la perfección en las paredes de mi conchita, el rozar de cada una de sus palpitantes e hinchadas venas que le surcaban toda la verga… Por lo visto él también lo estaba pasando bien con su alumna, ya que gemía y me decía cosas que no sé si las decía por la excitación del momento o porque realmente las estaba sintiendo, pero me gustaba así y a la vez me excitaba más…
Luego de largo rato comenzó a aumentar el ritmo, sus gemidos eran ya fuertes jadeos, por lo que me di cuenta de que iba a acabar, entonces comencé a mover mi cadera en forma circular, sentía un fuego que me nacía dentro y presionaba por salir de mí, quería estallar de placer… Aaahhhh!!!… Y tuvimos un orgasmo genial… Me sentí llena de su néctar, de su líquido tibio y viscoso… Su dulce leche quemando mi interior… Mmmmmm… Sentí correr mis propios líquidos junto a los suyos salir de mi vagina, corriendo por mis piernas…
Luego de tan majestuoso orgasmo, nos acostamos, me abrazó mientras nos relajábamos y comenzó a decirme que hace mucho tiempo me imaginaba así, y que cada vez que me veía, en su imaginación, me veía desnuda, acariciándome, besando, chupando, lamiéndome entera… Siguieron las caricias, nuevamente las sensaciones, ahora fui yo la que tomé la iniciativa, comencé a besarlo, en la boca, las orejas, el cuello, paré en su pecho, lamí sus pezones, bajé por su cintura, por el ombligo, pasando mi lengua suavemente, y cuando él creyó que iba a parar en su verga, pasé de largo a la parte interior de sus muslos, mordisqueándolos suavemente, luego lamí sus testículos y fue allí donde él gimió de una manera espectacular, lo que indicaba que le gustaba lo que yo hacía, hasta que no aguantó más y tomándome de la cabeza me llevó la boca hasta su pija, la cual chupé de la mejor manera posible, lamiendo, besando, subiendo y bajando… Cada vez con más fuerza, bien profundo… Con más fuerza chupo, cada vez más rápido, más profundo aún…
Cuando sentí que estaba a punto de acabar, me aparto, su pija queda muy tensionada, muy dura, palpitante… Acaricié suavemente sus muslos, sus rodillas y tomando sus tobillos elevo muy alto sus piernas. Las separo y las dejo allí suspendidas… Lentamente comienzo a lamer los costados de su verga, los testículos, y veo que ante mí queda expuesto su hermoso culito que pedía atención… Comencé a jugar con mi lengua alrededor de aquel hermoso hoyito. Ensalivé bien su ano mientras comenzaba con la yema de mi dedo a hacer círculos a su alrededor… Lo sentí latir pidiendo ser penetrado… Lentamente comencé a meter mi dedo humedecido, giré mi mano reiteradamente mientras que empujaba haciendo que mi dedo entrara más y más… Podía ver como su ano se dilataba, sus gemidos eran más fuertes, más sentidos… Retiro un poco mi dedo pero para volver a empujarlo dentro, siente ahora que ya sean dos los dedos que juegan en su delicioso hoyito… La dilatación de su culito es aún mayor y eso me excita más… Sigo metiéndolos y veo que entran con más facilidad por la lubricación que ahora su culito tiene… Mojo un nuevo dedo y le doy un enorme impulso en cada arremetida en su delicioso agujerito… Más fuerte, más profundo!!!… Cada vez es mayor la excitación que tengo, me siento vibrar por dentro, hasta que con un gran grito de lujuria estallo en un tremendo orgasmo que proviene de lo más profundo de mi ser… Mmmmm!!!… Mis dedos se clavan muy profundo en su culo y eso hace que gima a la vez que una fortísima eyaculación hace escapar a borbotones la espesa lechita de su verga… ¡Aaaahhh!!!… No desperdicié ni una sola gota de su néctar… Lamí y chupé todo su rico y viscoso semen…
Bajó sus piernas, me besó y me puso en su posición favorita (en 4). Su suculenta verga no había perdido aún su rigidez, esta vez me penetró muy fuerte, no le costó demasiado ya que estaba muy húmeda por mi reciente orgasmo… Comenzó el mete y saca, que esta vez fue más largo y salvaje que el anterior, pero lo disfruté de igual manera. No me quise quedar atrás en esto y ensayé algunos rudos movimientos que hicieron temblar su interior… Entonces comenzó a decirme que me movía de una forma espectacular, como lo que era, una verdadera putita, que le encantaba, que dónde había estado antes que no me había encontrado, etc.
Sus palabras me excitaban más todavía, gimo de placer, me muevo como si fuese una licuadora triturando su verga, me siento vibrar desde mi interior y de pronto estallo en un enorme y largo orgasmo… Aaagghhh!!…
Retirando despacio su dura pija de dentro mío, me recostó sobre la cama boca abajo, tomándome de los tobillos, apartando mis piernas más aún y comenzó a besarme las piernas suave, lentamente, subiendo hasta los muslos. Sube más y comenzó a besarme las nalgas y entre sus besos, sus manos acariciando y apretándolas, me tomó subiéndome las caderas para acercar mi ano hacia su boca.
Pensé que me moría al sentir su lengua, mojada de saliva, suavemente lamiéndome alrededor del ano. Siento algo extremadamente placentero, mi agujerito se relaja y comienza a palpitar cuando pienso que va a penetrarme por el culito… Siento un placer muy erótico. No creía que me estuviese gustando tanto sentir esa lengua mojada, suavemente acariciando el agujerito de mi culo bien cerradito y por momentos sintiendo como se dilata y se abre de gusto.
Hace un rápido movimiento incorporándose y siento su gruesa verga humedecida apoyarse en la entrada de mi culito… Comienza a empujarla suavemente, abriéndose camino… Comienzo a sentir un dolor muy placentero dentro mío… Aaahhh… y cuando por fin ha podido lograr meterla hasta poco más de la mitad, tengo que quedarme quieta por un rato, mientras mi culito se acostumbra a lo que está sintiendo en ese momento… Una verga muy grande dentro de mi ano… Esa es la cosa más increíble que como mujer pudiera sentir; y muy seguramente lo será para él, que, en este momento, siente que algo muy firme y caliente lo rodea, atrapando su virilidad en un éxtasis despacioso. El latido de gusto de mi ano junto con el placer que me provoca su verga es un goce único y casi inexplicable para los dos.
Mi cabeza vuela, cierro los ojos, mi placer aumenta, siento girar mi cabeza, que llega al firmamento… Quiero sentir entera esa dura verga dentro mío…– “Baby, pleaseeeeee, clavamela hasta el fondo”, le pedí… ¬– “No, primero te daré mucho placer Mamita, para volverte loca… Me encanta verte gozar, enseñame cómo te gusta”, me dice.
Muevo mis caderas en círculos, él comienza con un suave entre y saca… Para este momento mis placeres dejan de contarse, y mientras más gozo más quiero venirme, hasta no poder aguantarme las ganas del clímax… Siento que me llega un enérgico orgasmo, que me hace palpitar el ano y el clítoris, arrancándome unos gemidos ardientes que consiguen excitarlo mucho más aún y de un brutal empujón me entierra toda su enormidad en lo más profundo de mi culito… Aaagghhhh!!!… Estallo en una tremenda explosión de placer. Vibra mi cuerpo con grandes y placenteros espasmos…
Él estaba ya para explotar, pero se contuvo… Mi culito no podía dejar de latir fuertemente alrededor de su verga. Sentía como que se la mamaba, se la chupaba con mi agujerito, mojado, apretadito, resbaloso, lleno de sus jugos preseminales que se desbordaban.
Siento que mi culito está tan insaciable que lo único que quiere es chuparse esa verga dura y gruesa… Agarrándome con sus manos alrededor de mi cintura, me clavó firme el ano, entrando y saliendo rápida y furiosamente, mientras yo le pedía más, – “Más Mi Amor, Dame Más. – ¡Uhhhmmm, babyyyy! ¡¡¡¡Queeee rrrrico!!!! – ¡¡¡¡ Dame másss. Uuhhhhh!!!!… Cogeme Vida, como nunca. – ¡¡¡¡Que ricoooooo!!!!… Wowwhhh…” Las idas y venidas que me da son increíbles, cada una mejor que la anterior… Noto que Lean ya no puede más, y presintiendo su explosión y tensión erótica… Comenzó a batirme mis caderas con ferocidad… Noto sus venas hincharse rozando todo mi interior. Mis gemidos se convirtieron en jadeos, los jadeos en gritos, hasta que ya eran bramidos de placer… Comencé a soltar a gritos obscenidades e insultos, me muevo locamente para que se viniera pues no podía más, quería estallar del placer que sentía… Y en segundos me sentí llena de su néctar, de ese líquido caliente y viscoso… Mmmmmm… Sentí su dulce leche quemando mi interior… Casi muero con su larga eyaculación varonil… Con la verga toda tensa, aun eyaculando dentro de mi ano caliente… Hasta que por fin la comenzó a sacar, recostando su cuerpo sobre la cama, agarrándome los senos suavemente y apretándome de gusto.
Nos separamos, casi sin aliento y como dos trapitos quedamos tendidos en la cama, casi sin poder respirar para decirnos palabra alguna.
Como aun su verga mantenía cierta rigidez me bajé y comencé a mamársela, exquisita, con mucho semen aun derramándose… Se excita más y más, hasta hacerlo estallar nuevamente y bebiendo toda la leche que emanaba de su verga, la cual inundó mi boca, llegando hasta mi garganta, pero no perdí ni una sola gota y debo reconocer que tenía un sabor exquisito… Me encantó mamarla mientras él me decía todo tipo de palabrotas típicas que se dicen cuando estás muy excitado…
Luego de relajarse un poco me acostó y comenzó a lamer mi clítoris desenfrenadamente, mientras introducía su lengua por mi orificio. Lo cuál me puso a mil. Gemí, grité y tuve un orgasmo genial, con fluidos que emanaban desde muy dentro mío y llegaban en abundancia a su lengua y su boca… Lamió y bebió cada gota de mis fluidos… Le agradecí con un tremendo beso, entrecruzamos nuestras lenguas, las que tenían el sabor de su leche y mis jugos.
Nos abrazamos, nos besamos, exclamábamos todo lo delicioso que habíamos sentido, nos duchamos, y nos despedimos. Esa fue mi graduación definitiva.
Aunque no nos volvimos a ver, cada vez que me acuerdo, me veo en la obligación de masturbarme pensando en lo genial que lo pasé con mi profesorcito, y en la envidia de todas mis compañeras que se quedaron con las ganas, ya que fui la única que pudo decirle “Te Amo Mi Lean”…

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