MI PRIMA INMACULADA JUNTO A PATRICIA

Tenía yo 44 años cuando mi prima Inmaculada era mi amante. Primos hermanos. Era un incesto. Pero se había ido con su novio a Burgos. Ella delgadita y rubia, atrayente pero tampoco muy bella, pero es que me daba muchísimo morbo. No sabía como convencerla para que un día de esos se pasara por mi casa. No quería saber nada de mí.
Tuve una idea. Recordé cuando estuvimos con Berta y como se lo hicieron ellas. A mi prima le iba el lésbico. Le dije a Patricia una rubia de 40, impresionante, alta, muy atractiva que si se acostaba con mi prima le pagaría. Ya lo había hecho antes. Le daría 200 euros. Me dijo que sí. Se lo comente a mi prima
– Prima, tengo una amiga que quiere conocerte como lo hizo Berta.
– Como hay que decirte que no- me dijo.
A la semana siguiente me llamo Inmaculada por teléfono.
– Narciso, si- me dijo.
Inmaculada se vino un miércoles a mi casa. Le dijo a su novio que tenía que ver a unos familiares.
Llamaron al timbre y allí estaba ella. Mi corazón latía enloquecidamente. No nos tocamos. Llegó Patricia. Mi prima se quedó deslumbrada. Se fueron desnudando sin decir nada. Tenían muy bonitos cuerpos. Patricia más corpulenta.
– Túmbate- le dijo
Yo tenía una erección. Estaba caliente como una olla.
Patricia se puso a besarla en la boca. Se metieron las lenguas. Le chupo las tetas. Le succionó los pezones. Que caras ponía mi prima. Que voces tan tiernas las de las dos. Como jadeaba mi prima. Le bajo la lengua al ombligo, a su vagina, con delicadeza y al clítoris. Besando y lamiendo. Tenía un orgasmo detrás de otro. Luego le metió la lengua en el ano y le lamió los muslos.
Así paso media hora de toqueteo y lametones. Yo no podía más.
– Ya puedes irte- le dije a Patricia.
Se llevó su sobre con el dinero.
Cogí a mi prima y me la senté encima, dándome ella la espalda. Me puse a follar con fuerza y rapidez. Ella gritaba de placer.
– Que bueno lo que me has dado hoy- me decía.
Los dos gritábamos de placer. Ella llegaba al orgasmo. Follábamos frenéticamente.
Hasta que me corrí. Quise haber aguantado más tiempo. Pero el placer que me proporcionaba aquella incestuosa jodienda no me lo permitió.
-Que bueno ha sido- me dijo.- Pero no lo he hecho por ti sino porque me atraen las mujeres y no sé como decírselo a mi novio.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: