Mi vecina gorda Rosa

Mi vecina Rosa
Desde hace algún tiempo me había comenzado a llamar la atención aquella mujer. Confieso que me encantan las mujeres gordas, y ella es así; gordita, chaparrita, bastante nalgona y madura, una semana después supe que tenía 52 años, yo tengo 29. Poco a poco fui deseando a mi vecina Rosa. Los domingos por la mañana acostumbraba barrer la entrada de su casa antes de que pasara el camión recolector de la basura, cuando barría se agachaba a recoger la basura y me deleitaba viendo sus preciosas nalgas gordas. La primera vez que la vi así fue por casualidad, pero vi que cada domingo lo hacía, así que esperaba temprano a que saliera para que me deleitara viéndola agacharse, para no verme tan descarado también barría un poco aunque ni sucio estuviera. Me fascinaba porque siempre usaba leggings y podía ver la redondez de sus nalgotas y fantasear.
Como cada domingo la espere y salió, pero esta vez se veía riquísima, hermosa, yo diría que bastante PUTA. Traía un leggings más ajustado y delgado de lo normal, al punto que se transparentaba un poco, eran de color café. Por detrás marcaba sus nalgas y cuando la vi por delante una diminuta rajadita se marcaba, pero se notaban sus labios gordos, se me hizo agua la boca por esa vulva. También traía zapatos altos que la hacían ver muy sexy, y una blusa ajustada, no tenía escote pero se marcaban perfectamente sus pezones, no podía dejar de verla y fantasear con aquella hembra madura. Además esta vez se había maquillado levemente, tenía los labios y las uñas pintadas de rojo y su cabello con algunas canas que me hacían verla más deseable estaba recogido con una liga. Al verla tan exquisita no podía apartar mi mirada de sus nalgas y tuve una fuerte erección al instante, estaba tan embobado en mi fantasía, que no me di cuenta que Rosa se había dado cuenta y estaba mirándome también fijamente y con una mano en una de sus tremendas nalgotas. Cuando salí de mi fantasía la vi a los ojos y me sonrió, yo correspondí a su sonrisa.
Acabo de barrer y camino hacia mí. Cuando la vi que se acercaba trate de disimular mi erección un poco con mi camisa. Aunque se me dificultaba pues ver su caminar me puso duro como piedra. Además de que conforme se acercaba me llegaba el olor de un perfume delicioso, en ese instante deseaba sacar mi verga y masturbarme frente a ella y por ella.
Hola, buenos días joven ¿también ya barrio verdad?- me dijo ella
Buenos días señora, si, ya barrí para que se vea mejor- le conteste a aquella mujer
¡Qué bueno!, oiga le puedo pedir un favor; es que mi marido y mis hijos salieron desde ayer y llegan hasta en la tarde y necesito bajar un bote con basura que está en la azotea, pero está muy pesado y no puedo bajarlo yo sola, no sé si me pueda ayudar.- dijo Rosa
Mientras ella me decía esto yo recorría su cuerpo con mis ojos, veía la silueta de sus chichotas, sus pezones remarcados, sus lonjitas deliciosas y la raja de su PANOCHITA remarcándose en sus leggings, se veía buenísima y no lo pude evitar. Claro -le dije mirándola a los ojos- estoy para servirle en lo que se le ofrezca.
Ella se rio un poquito y me dijo Gracias joven.
Caminamos hacia su casa, entramos y cerró la puerta. Es allá -me dijo, señalando la escalera para subir.
Le dije que primero las damas y ella subió primero. A cada paso que daba en los escalones veía sus nalgotas de cerca, mientras discretamente jugaba mi verga por encima del short y me fantaseaba practicándole sexo anal o un buen beso negro.
Es este, me dijo. Tome el bote y lo baje de inmediato, en realidad no estaba tan pesado, pero si era voluminoso.
Ya esta señora. Ella me contesto: justo a tiempo ahí viene el camión.
Si quiere entrego sus botes y sus bolsas por usted, de que de paso entrego mi basura porque también no hay nadie en mi casa.
En verdad se lo agradecería, es un joven muy amable. ¿Mientras gusta que le prepare un cafecito o un poquito de agua de sabor?- me pregunto muy sonriente
Agua está bien –le dije
Ahorita se la preparo, cuando regrese de entregar la basura se pasa a la cocina, ahí lo espero…
Bueno deje entrego la basura si no se pasa el camión y luego… Salí con sus bolsas y saque el bote, de volada entregue toda la basura para regresar con aquella mujer que me estaba haciendo una mañana muy agradable.
Regrese y como me dijo entre a la cocina. Me había preparado una pequeña jarra con agua de sandía, que estaba deliciosa.
Qué bueno que tengo un vecino como usted joven tan hacendoso. No sé qué hubiera hecho con ese bote, mi marido se fue y ni se molestó en bajarlo, siempre me hace lo mismo, no cumple sus deberes de casa como debe…- me dijo un poquito triste
Como le dije hace rato; estoy para servirle en lo que se le ofrezca señora. Para mí es un gusto ayudarla, mucho más siendo usted una mujer tan guapa- le dije atreviéndome un poquito
Su cara un poquito triste cambio de inmediato a una cara sonriente. Y me dijo; ¡cómo será joven!, si yo ya estoy vieja. Mi marido que se supone me debe chulear ya ni me presta atención, como ya estoy vieja ya no me dice que estoy guapa.
Ya le dije que no está usted vieja. Y si su marido no le dice que esta guapa pues yo se lo digo; ¡ES USTED UNA MUJER MUY GUAPA SEÑORA, UNA REINA HERMOSA!
Se rio un poquito y me dijo ¡Muchísimas gracias joven!, y que por favor no le dijera señora, sino Rosa.
Está bien Rosa, le dije. Y tu llámame Tomas.
Mejor Tomy, me dijo Rosa. Al fin que ya hay confianza ¿no?
Si Rosita, ¿Me dejas pasar a tu baño por favor?-le dije
Claro Tomy, es esa puerta.
Entre al baño y orine, mientras lo hacía vi que había un cesto abierto con ropa, y hasta arriba estaba unas pantaletas de encaje de color blanco, sin duda eran de ella, pues es la única mujer de esa casa. Cuando acabe de orinar no pude contenerme, tome la pantaleta y me la lleve a la nariz. Estaban deliciosas y frescas tenían un perfume de vagina delicioso y otra fuerte erección se hizo presente. Empecé a atar cabos y pensé que se los había quitado esa mañana y por eso se le marcaba su vulvita rica en su leggings. Saque mi verga y me masturbe un poco disfrutando el perfume íntimo de Rosa, casi me desmayo con la esencia de esa hembra madura.
¡Tomy!, ¿pasa algo?- me grito Rosa
No nada, ¿por…?- le conteste nervioso desde el baño
Ya te tardaste, ¡Ven!- dijo casi ordenando
Puse la pantaleta en su lugar y salí del baño con una erección bastante notoria por que llevaba shorts, pero no hice nada por disimularla, estaba como loco y no me pensaba ir de esa casa sin cogerme a esa hermosa señora PUTA.
Regrese a la cocina pero ya no estaba.
Aquí estoy en la sala- me grito. ¡Ven Tomy!
Entre a la sala y ella estaba sentada en un sofá con las piernas abiertas, marcándosele sus labios vaginales, poniéndose al máximo mi verga. Ante esta imagen me quede completamente petrificado en la puerta al ver ese mujeron. Mientras yo la veía ella hacia lo mismo pero con el bulto que se formaba en mi short y me dijo: Tú ya bebiste agua, pero a mí se me antoja desayunar un poco de LECHITA RECIEN ORDEÑADA, que este calientita. Hace tiempo que no desayuno rico. Todo esto me lo decía al mismo tiempo que soltaba su cabello, y acomodaba esos hilos de plata de una forma que la hacían ver hermosa, me tenía hipnotizado esa gordita.
No podía creer su insinuación pero reaccione de inmediato. Sin decir palabra camine hacia ella sin dejar de verla a los ojos, me detuve frente a ella y le dije: de mi cuenta corre que hoy desayunes hasta llenarte Rosita. Y de inmediato saque mi verga que estaba ya muy caliente y con líquido seminal en la punta.
Ella sonrió y abrió la boca para que yo la metiera, y con su mano me empezó a masturbar mientras mamaba. No lo podía creer, estaba en la gloria, por fin mi vecina era mi puta.
Mira nadamas Tomy… Que cabezota tienes, apenas y me cabe en la boca. Bien dijiste, ¡voy a desayunar hasta llenarme!- me dijo emocionada y sonrojada y siguió mamando.
Yo solo le decía: disfruta Rosita, disfrútalo mi amor, comételo mi gordita, desayúname amor, sácame la LECHITA, ordéñame vecina…
Era una experta en mamar, lo mamaba desde los huevos hasta la punta. Parecía que chupaba una paleta por la forma en que lo hacía. Saboreaba mi verga y me decía que estaba rica, que hace tiempo ya que lo necesitaba, que había notado desde el primer día como le miraba el culo y que le encantaba sentirse deseada por un joven. A veces yo acariciaba su cabello y le ponía mi verga en toda la cara de modo que mi cabeza quedara en la frente de mi vecina y se la sacudía, era deliciosa esa lujuria.
Después de otras mamadas de mi Rosita se la saque de la boca, me incline y le di un gran beso de lengua. Después le dije: has sido mi fantasía por mucho tiempo Rosita, por fin eres mi PUTA. Estas buenísima, me encanta como te arreglaste hoy; tu leggings, tu blusa, tu perfume, estas hermosa mi amor, no hay PUTA que se te compare mi gorda.
Me arregle para ti papacito, dijo ella. Sabía que saldrías a verme como todos los domingos y no pensaba perder la oportunidad hoy que la casa está sola. ¡Ahora hazme gozar papi!
Claro mi amor, le conteste. Después de estar mamando por unos 15 minutos, la tome de las manos para que se pusiera de pie y la abrase por la cintura, nos dimos otro beso, la agarre de las nalgas y le dije: que lastima que tu marido no te sepa apreciar, estas para comerte mi gorda, ¡hoy vas a ser mi mujer! Una hembra caliente como tú debe gozar la vida, hoy vas a gozar conmigo, no como con tu marido…
¡Ya ni me lo recuerdes, mejor hay que hacer que le crezcan unos buenos cuernos!- dijo ella riéndose.
Claro mamacita. De ahora en adelante le va a pesar la frente. Y la gire y la tire boca abajo en su sofá. Primero puse mi cara en su culo y lo olí, era delicioso, rico, carnoso. Jugué un poco con mi nariz y mi lengua encima de su leggings y le di un par de nalgadas.
¡Mira que nalgotas amor! ¡Tú te comes hasta a un negro con este culo mi gorda!
Se empezó a reír y me dijo: no hace falta que sean negros, con que este dura y la muevan rico, es lo que una necesita. Tú la tienes como piedra y de buen tamaño, bastante gorda, cabezona y grandecita, justo como me gustan. A ver como la mueves papi, se ve llenadora, ¡no me decepciones Tomy!
Como crees Rosita, te voy a dar todo como te lo mereces mi reina. Pero primero te hare gozar con mi lengua mi amor. Tú saboreaste mi verga, me toca saborear tu PANOCHITA y tu CULITO. Le baje su leggings un poco y como sospeche no traía calzones la MUY PUTA. Pase mi lengua por esa rajada deliciosa. Su intimidad era espectacular como ella: sus labios vaginales estaban gorditos y bien depilados, su culito estaba impecable, bien cerradito y bastante limpio, tenía un aroma delicioso. Empezaba a lamerla y besarla desde el clítoris y acababa hasta el agujerito de su culo. Así le di varias pasadas. A veces me detenía a jugar con la punta de mi lengua sobre sus clítoris, mientras olfateaba su culo. Otras con la punta de la lengua le habría un poquito su ANO. Ella me ayudaba abriéndose solita sus nalgotas carnosas. La llene con mucha saliva y note en sus espasmos como se empezaba a venir. Y saboree su venida.
El agua de sandía que me había invitado estaba deliciosa, pero el AGUA DE PANOCHA que me estaba dando en ese momento era un manjar incomparable. Ella solo gemía y me decía que yo si sabía, que su marido no le hacia esas cosas, que yo era todo un semental joven, que ya sospechaba que era un depravado y que lo estaba disfrutando. Que ya se había venido rico y todavía ni se la metía. Que no había sido infiel desde que se casó, pero que yo la hacía gozar, que ya era MI PUTA.
Me sentí orgulloso de estar satisfaciendo a esa hembra, de poder saborearla y olerla de su vagina y su culo, de hacerla feliz. Por fin tocaba esas nalgotas de mis fantasías, tocaba sus lonjas y como no traía brassier sus chichotas las masajeaba bajo la blusa, que aún no le quitaba. Ambos disfrutábamos, éramos en ese instante la pareja sexual perfecta: yo joven, depravado, con bastante leche y ella madurita, muy puta, y con hambre de ESPERMA fresco.
Disfrute del sabor de su panochita por unos 15 minutos y le di otras nalgadas fuertes, ella apenas y se quejó pues sus nalgotas gordas aguantaban todo lo que uno le quisiera hacer. Levántate mi amor, deslechame gordita hermosa, le dije.
Ella obedeció, y otra vez de pie nos dimos un beso largo y de lengua, parecíamos novios. Le saque la blusa por completo y le empecé a mamar un poco sus chichotas, deseaba mamárselas un buen rato, pero eran más mis ganas de darle verga a su panocha que acabe de bajarle su leggings que ya lo tenía hasta los muslos. Lo baje y se lo saque dejándole puestos sus zapatos altos. La tenía frente a mi completamente encuerada solo con sus zapatos, su maquillaje y su PERFUME DE PUTA que me ponía como semental bruto que va a inseminar a su hembra. Me levante después de quitarle el leggings, ella me saco la playera, mientras yo con mis pies acababa de sacarme el short para poder cogerme a esa gorda caliente como hace tiempo ya venía deseando.
Se sentó en el sofá, abrió las piernas y me dijo ordenándome: ¡Ahora si papito! ¡Dale a tu PUTA lo que necesita! ¡Dame lechita Tomy!
Claro Rosita—le dije a mi hembra, y agarre mi verga apuntando a la entrada de su PANOCHITA madura. Estaba a unos centímetros de entrar cuando sonó el teléfono de su casa. Ella se levantó rápido, contesto y puso el altavoz. ¡Era su marido! Le dijo que ya iban en camino, que llegaban como en una hora. Ella solo le dijo que si, que estaba bien, que con cuidado y colgó.
Cuando ella regreso a la acción yo estaba sentado en el sofá, con la verga en la mano y apuntando al techo y le dije: siéntate aquí PUTA. Blandiendo mi verga invitándola al placer.
Si, papito, dijo. Al tiempo que se sentaba y a la primer penetrada dio un suspiro largo y dijo: ¡Siiii, mi amooor!, simultáneamente escurrió JUGUITO del interior de su panochita bañándome desde la cabeza hasta los huevos. Era increíble, ¡Rosa ya era mi mujer y se estaba viniendo sobre mi verga! Se dio algunos sentones más, pero como está bastante gorda me dijo que si quería cambiábamos de posición para que no me lastimara con su peso. Yo acepte.
Le dije que se acostara de lado y obedeció, yo me coloque atrás de ella, le levante una pierna y metí me verga en su PANOCHITA JUGOSA. Esa mujer estaba ardiendo, estaba calientísima pero con la panocha llena de LIQUIDO DE AMOR FEMENINO, me sentía el rey llenando a mi vecina gorda, sintiendo sus apretones y como me mojaba. A veces le tocaba su panza mientras la penetraba, le masajeaba sus lonjitas, y en mi mente fantaseaba con venirme adentro de ella, y dejarla preñada, que fuera mi esposa y no del pendejo de su marido, quería que disfrutara ese momento a plenitud como toda mujer merece. Mientras la embestía ni muy rápido ni muy lento, pero sí muy firme y lo más profundo que sus nalgas deliciosas y gordas me lo permitían, le endulzaba el oído a mi gorda. Le decía que me gustaba como se arreglaba siempre, que tenía el mejor olor y sabor en su sexo, que me gustaba mucho, que su panochita estaba rica, caliente, apretada y limpiecita y que era mi fantasía. Que deseaba coger con ella de todas las formas habidas y por haber y que me encantaría vivir cada día INYECTANDOLE mi juventud en su panochita y en su culo, que con mi leche iba a rejuvenecer. Alternaba palabras mientras olía su cabello con mordiditas y besos en su oreja y cuello. Ella solo gemía, me decía: ¡estas loquito Tomy!, y debes en cuando giraba la cabeza para que la besara. Estuvimos así un buen rato. Si esa señora no fuera casada, me casaba con ella sin importar la diferencia de edad, con tal de tener a ese mujeron sin falta todos los días, me gustaba que fuera tan PUTA, mi puta. Y qué decir de su cuerpo, me volvía loco su sobre peso y ver como se movían sus carnes, me excitaba a mas no poder. Era la gloria disfrutar de una hembra mal atendida y ser su semental.
Cuando ya sentía que me venía le dije que ya iba a acabar que se preparara para desayunar la lechita que quería. Se la saque despacito y me levante. Ella se levantó y se puso de rodillas sobre un cojín del sofá, me empezó a mamar y a masturbarme y en un rato empezó a salir de mi verga el desayuno de Rosita. Le salpique la cara y el pecho, y por supuesto en su boquita cayo la LECHE CALIENTE que deseaba mi mujer. Ella me acabo de ordeñar. Me excitaba mucho porque solo se metía la cabeza en su boquita pero con la lengua jugaba y succionaba hasta la última gota de mi SEMEN. Mi gorda disfrutaba mi leche directamente de mi biberón de carne, parecía prostituta de lujo, en gemidos le decía; disfrutalo PUTA, lo mereces Rosa!
Acabe de eyacular, pero segui erecto. Le dije a Rosa que se me antojaba meterla en su CULO. Que la quería dejar bien llena.
Ella me contesto sarcásticamente: ¡¿Mas?! Ya me dejaste bien llena Tomy, desayune como nunca en mi vida. Mi marido no me ha llenado ni la mitad que tu papacito! ¿Qué te parece si dejamos el ANAL para la próxima?, mi marido y mis hijos están por llegar. Comprendes verdad.
Sí, mi amor, no te preocupes. ¿Pero cuando vas a volver a quedarte sola?
Ella se levantó del piso, se sentó en el sofá y me dijo con un tono muy tranquilo y coqueto: No te preocupes de eso, a la próxima nos vamos a un hotel. Tú me quieres dar por el CULO, pero a mi edad aun soy virgen de ese agujerito. Cuando me lo rompas estoy segura que voy a gritar bastante por el grosor de tu verga, y no me quiero reprimir para nada. Quiero gritar que me siento plena, que mi joven amante hace lo que mi marido ni se atreve. ¡Quiero gritar que SOY TU PUTA amorcito! Y eso solo lo puedo hacer en un hotel, las paredes oyen…
Está bien Rosita, le dije yo aun estando de pie. Y me incline para darle un besito de piquito. Después que levante la cabeza Rosa, la MUY PUTA le dio un beso tronado en la punta a mi verga ya semierecta y le dio un pequeño golpecito y dijo: ya, sino se nos va a hacer tarde. Vístete anda. Y me dio mi ropa. Rapido me vesti.
Ella se levantó para ir al baño y me grito: ¡acábate el agua de sandía, si no van a sospechar que alguien estuvo aquí!
Obedecí a mi hembra y con una mano tome un vaso y bebía, mientras con la otra apretaba y acariciaba mi verga por encima del short imaginando el próximo encuentro ANAL con Rosa. Ella regreso del baño aun desnuda pero ya sin el semen en su cara y pecho y me vio, y con un tono como de mamá que te regaña pero inocentemente me dijo: hay chamaco, no tienes llenadora, esa verga que te cargas ya la quisiera diario llenándome la cola… Y suspiro.
¡Toma mi amor!, me dijo. Ofreciéndome la pantaleta que había olfateado en el baño.
Es tu trofeo mi amor, dijo ella. Un recuerdo de TU NUEVA PUTA. La tome y la guarde en mi bolsillo. La volví a abrazar y nos dimos otro beso de lengua bastante largo, al tiempo que ella acariciaba mi verga por encima del short. Puse una mano en su cara y otra en una de sus nalgas y con un dedo le masajee su ANO suavemente en círculos por unos segundos.
Terminamos el beso y me dijo: no comas ansias papi. La próxima semana mi tesorito virgen va a ser tuyo amor.
Me lo prometes gordita- le dije
Te lo prometo papacito. Ya es tarde. Dijo ella.
Abrí la puerta y al salir de la casa de Rosa me encontré a otra vecina igual de madurita pero no tan gorda, que sospechaba en ese momento que también era PUTA (después lo confirmaría). Solo me dio los buenos días, miro hacia abajo en mi short, se rio un poco y siguió su camino.
No le preste más atención, pues ya no tenía una erección que abultara mi short, pero mire hacia abajo y una parte de la pantaleta blanca de Rosa estaba afuera de mi bolsillo. La acomode bien y me metí a mi casa. Me fui directo a mi cuarto y me encerré un rato para asimilar lo que había pasado esa mañana. Para asimilar que ya era el AMANTE de Rosa, y ella era mi PUTA. Solo faltaba esperar una semana para estrenar ANAL a mí querida gorda y bien puta, vecina Rosita.

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