Noche intensa la calle Paraguay

Era un sauna medio pelo en un primer piso sobre una casa de sanitarios de Paraguay y Pueyrredon. Las chicas también lo eran. Me encontré con Graciela, una chica flaca que había conocido en otro sauna por el barrio de Saavedra.

Me encanto encontrarla de nuevo, una casualidad increíble. Pasamos, yo  había venido duro. Tomamos un par de whiskys y nos fuimos a duchar. Bajo el agua me dio vuelta y me puso contra la pared. Me la lavo el orto con dos dedos por adentro. Nos secamos y fuimos a la cama. Le pedí que consiga un consolador. Salió  y  volvió con una pija de plástico verde y otra chica. ¿Me puedo quedar? ¡Claro! .

Pedimos otra vuelta de tragos. Las puse en la cama y me arrodille frente a sus pies. Les bese dedo por dedo a las dos. Ellas se tocaban. Subí hasta las tetitas de Graciela, me encantaban sus pezones chiquitos y duros. La otra chica le puso un forro al consolador. Me acomode en 4, Empezó a meterlo despacio, sin forzar. Ella lo sostenía y yo empujaba para atrás.

En el medio de la acción golpearon la puerta, los turnos eran de media hora. Saque plata de mi billetera y pague por una hora mas por las dos. La chica me siguió penetrando mientras Graciela ahora me chupaba los pezones a mi, los mordía un poquito. Me agarro la pija y empezó una paja lenta, profunda.

El culo me dolía, le avise a la otra chica. ¿Te duele putito? y me lo metió hasta el fondo y me cogió con todas sus fuerzas. Se pusieron de acuerdo. Graciela subió la velocidad de la paja hasta el máximo que le daba su brazo. La cosa duro un par de minutos, las dos cada vez mas fuerte, mas rapido. El culo parecía que se rompía en dos.

El orgasmo nació desde abajo de las bolas, subió por la pija y exploté. Siguieron un minuto mas y volví a acabar más que al principio. Siguieron, yo no podía mas…..¡Por favor, basta, sacalo, sacalo! y me perdonaron la vida. Me quede quieto paralizado, de la pija parada seguía saliendo leche.

Esa noche volví rengo a mi casa. Tenia miedo de ir de cuerpo, sentía el ano lastimado. Pero no paso nada. Fue fantástico. Al día de hoy sigo agradecido a Graciela por su buena onda y por haberme cuidado tantas veces.

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