Oral en la escuela

No diré mi nombre, pero si les puedo decir que soy una chica alta, rubia y de buen culo. Lo que les voy a platicar sucedió con un viejo amigo en la escuela, más precisamente en la dirección.
Me habían enviado ahí junto con mi amigo por interrumpir la clase con preguntas fuera de lugar. La directora estaba ocupada con algunos asuntos del colegio y no había podido reprendernos, así que nos enviaron a ambos a una oficina apartada de las demás. Ahí salió tema de conversación entre el chico, al que llamaremos Andrés, y yo.
En algún momento, terminamos hablando sobre sexo y con quién quería tenerlo cada quien. Él tenía novia, mi mejor amiga de entonces, Sofía.
En un dado momento, la conversación fue subiendo de tono, y el miembro de Andrés parecía ir subiendo entre sus pantalones. Yo, como estábamos en confianza, lo comenté, y él me dijo que si quería verlo.
Yo, en mi inocencia de entonces, le dije que sí. ¿Qué es lo peor que podía pasar? Él bajó su cierre, sin bajar su pantalón y empezó a quitar una parte de su bóxer. La adrenalina de que nos vieran así era increíble, cosa que solo hizo que yo me excitara más. Terminó de sacar su pene, y al verlo quedé completamente helada. ¿Cómo mierda era posible que un chico de su edad lo tuviera así de grande?
-Chúpala
Dijo con autoritarismo Andrés. Yo me quedé quieta, puesto que jamás creí que me fuera a hablar de esa manera. Al ver mi reacción, Andrés se acercó y metió su mano bajo mi falda, empujando las bragas que llevaba con facilidad y rozando mi clítoris con sus dedos. Un jadeo salió de mis labios y me dijo:
-Chúpala o te voy a castigar. ¿Tanto querías hablar de sexo no? ahora me prendiste y pagarás por ello
Yo no tuve de otra más que agacharme y comenzar a lamer ese pene tan erecto que aparecía frente a mí. Comencé solo lamiendo, pero luego me ordenó que me lo metiera a la boca. Usaba un tono autoritario que no dejaba margen a dudas, por lo que obedecí sin rechistar. Lo metí a mi boca y sentí que tocaba el fondo de mi garganta, pero aún no estaba ni la mitad adentro. Al ver eso, Andrés me cogió por la nuca y de una estocada metió su gran verga en mi boca, haciendo que las lágrimas salieran a borbotones por mis ojos. Comencé a chupar, sorber y lamer todo ese gran palo.
-Para ser tu primera vez comiendo verga, lo haces bien, maldita zorra
Dijo mientras jugueteaba con mi clítoris. Era la primera vez que me llamaban así, pero no me disgustó. Si, era toda una zorra. Me estaba comiendo la verga del novio de otra persona mientras estaba en la escuela.
Después de un rato, sin advertirme, se corrió en mi boca. Yo no sabía que hacer con todo ese semen, hasta que él dio la orden de que me lo tragara todo. Así lo hice, para luego ver como me ponía contra el escritorio y con mi culo se masturbaba de nuevo, dejando salir otro chorro de semen. Le ayudé a guardarse la verga, mientras él me limpiaba un poco todo el desastre que había hecho en mi espalda.
En menos de 15 minutos de charla, me volví una zorra y no me arrepiento de ello.

Tengo más relatos parecidos a este, si quieren que los publique, solo comenten en este

2 comentarios en “Oral en la escuela

  • el 10 septiembre, 2019 a las 14:17
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    Pues sí que te convertiste en una zorra. Me encantaría conocer a chicas como tú

    Respuesta

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