Resolvíendole “otro favor” a mi compadre

Hola nuevamente, soy Eduardo, esta vez para contarles cómo le resolví un segundo favor a mi compadre :D. Pues bien, desde la última cogida que nos dimos habían pasado ya 6 meses. Yo andaba saliendo con un chico, guapo, amable, cariñoso, pero simplón en el sexo ya saben; no podía sacarme de la cabeza la verga de mi compadre, esa forma y esas ganas de macho de coger. Ana me contactó para ir un fin de semana a Michoacán, rentar unas cabañas, pasar unos días de descanso y conocer a mi pareja, así que nos pusimos de acuerdo y partimos. Durante el viaje mi compadre no me dirigió la palabra, cosa que me hacía sentir algo incómodo. Llegamos, cada quien se instaló en su respectiva habitación y comenzamos a tomar unas cervezas en la nuestra.
Poco a poco mi compadre se fue soltando, seguro efecto del alcohol y comenzó a platicar conmigo, Ana y mi chico hacían lo mismo. No nos dimos cuenta pero al cabo de unas horas, estábamos más que borrachos. Yo andaba super caliente en esos entonces, de sólo ver a mi compadre, esas nalgas y ese bulto que se le hacía, tuve varias erecciones esa noche. Pasó lo inesperado, Ana y mi chico se quedaron profundamente noqueados de tanta cerveza, comencé a ponerme nervioso; ya que al mínimo indicio, me dejaría romper el culo por mi compadre. Platicamos un poco más y al cabo de unos minutos, mi compadre me tomó por el cuello con su brazo y me dijo no aguantan como nosotros ¿verdad?, esta vez no titubeé y le pregunté si no necesitaba “otro favor”.
Me miró fijamente y comenzó a tocarme la verga, que para ese entonces estaba más que dura y chorreando litros de precum. Vamos a mi habitación – le dije – y así fue. Llegando, para sorpresa mía, me bajó con un solo movimiento la bermuda e introdujo mi verga en su boca – se notaba que nunca lo había hecho, porque me lastimaba un poco con sus dientes -. Me dio la vuelta y comenzó a lamer mi culo, dios que deliciosa sensación, sentía su lengua caliente y húmeda lamiendo todo mi esfínter, tratando de penetrarlo. Empezó a meterme un dedo para dilatar mi culo, luego otro y así hasta que estaba listo para ser destrozado por esa enorme verga. Se puso de pie y comenzó a introducirla lentamente, con cada avance, él gemía de una manera tan rica, que me prendía aún más, pronto desapareció el dolor y comencé a embestirme contra su verga. Esta vez, mi compadre me besaba el cuello, las orejas, me jugaba los pezones, dios que rico, que rico me estaba cogiendo ese cabrón. Me tumbó en la cama y me la dejo ir completa con mis piernas sobre sus hombros, yo no podía de la excitación, quería gritar como perra en brama, el entrar y salir de su verga, el sentir su cuerpo sudoroso y encima mío, me excitaba demasiado, sentir su respiración jadeante, oírlo gemir de placer, oler a ese macho, me tenía en éxtasis. Comenzó a besarme y al mismo tiempo metía y sacaba su verga, penetrando mis entrañas, estaba a punto de venirme. Ya te extrañaba compadre, ya extrañaba sentir tu culito apretadito y rompértelo así – me decía – . Quiero que te vengas con mi verga dentro, quiero que la goces y nunca olvides esta cogida, quiero que me exprimas como solo tú has podido, quiero llenarte de leche; no aguanté y comencé a venirme, que rico se siente venirse con una buena verga dentro; chorros de mi leche saltaron en mi abdomen y mi pecho; inmediatamente después, mi compadre me cogió mucho más duro y pronto terminó dentro de mí, tal cual como quería, inundando mi culo con su leche.
Terminamos y regresamos a la otra habitación, Ana y mi chico seguían noqueados por el alcohol, seguimos platicando un rato y acordamos volver a coger en un futuro, ya que a ambos nos había agradado bastante la situación. Al otro día continuamos como si nada hubiera pasado, salvo que en esta ocasión, mi compadre y yo éramos los mismos de hace 6 meses, bromeando, platicando y disfrutando de nuestra compañía.

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