Sexo prohibido

Tenía 20 años cuando tuve mi primera experiencia gay. Soy un chico alto, moreno, con un abdomen bien definido y un culo grande y redondo. Toda mi vida me he sentido heterosexual, pero esa vez algo me hizo desear inmensamente sentir lo que se siente ser estar con un hombre.

Sin saber mucho del tema descargué Grindr y puse una foto de mi abdomen. Recibí decenas de mensajes y ninguno me provocaba. Incluso llegué a pensar en que ningún hombre me podía excitar.

Pasaron así como 2 horas cuando recibo un mensaje de un chico negro. Algo inusual en mi país. Según su información en el app medía 1.90, tenía complexión musculosa y era “activo”. No sabía que significaba eso pero me pareció que se miraba sexy. Por alguna razón a él si le contesté. Me pidió fotos y eso me daba vergüenza. Sin embargo me mandó varias de su cuerpo y me convenció.

La conversación siguió y me pidió fotos de mi culo, que obviamente no tenia. Me mandó una de su verga y se miraba gigante. Medía unos 22 cms. En ese momento sentí algo raro. Se me paró mi verga gruesa y me puse tan caliente que le me tomé fotos del culo. El respondió que eran las mejores nalgas que había visto y me excitó tanto que paramos quedando en vernos en un hotel donde se quedaba.

No sabía ni que esperar, llegué muy nervioso. Al verlo sus ojos me mataron y un deseo animal recorrió mi cuerpo. Subimos a su habitación y sin preguntar me besó fuerte y con autoridad. Un beso muy distinto al que da una chica. Me fue quitando la ropa hasta descubrir mis nalgas.

Me dijo “ahorita vas a gozar”. Yo llevaba la idea de que yo lo iba penetrar. Pero en vez de ir por mi verga me tumbó de espaldas y empezó a succionar mi culo con su lengua. Sentí algo extraño. No sentía placer por los nervios. Eso poco le importó. Alcanzó lubricante y empezó a introducir vigorosamente un dedo. Poco a poco el dolor se fue discipando. Dolía pero no quería parar. Quería más. Metió más dedos y empecé a hacer ruidos que no sabía que podía. De reojo miraba su verga dura y no pude evitar decirle. “Métemela”.

Se acercó a mi y levantó mi abdomen para dejarme en 4. Se puso un condón y mucho lubricante e introdujo la punta de su verga.

Del dolor grité tan recio que él reaccionó tapandome la boca mientras metía un poco más su verga en mi redondo culo. Dolía y estaba al borde del llanto, pero no quería parar. El introdujo su verga negra completa y sentía como presionaba algo dentro de mi. Me nalgueba y me trataba como su perra.

El dolor fue convirtiéndose en placer mientras sus huevos chocaban con mi culo. Me jalaba el pelo y me penetraba rápido. Su verga se expandía más y empecé a gemir con descontroladamente. Movía mi culo para atrás para impactar su cadera mientras gritaba que me encantaba su verga. Que quería más. “Papi ohhhhh, dame verga” “que rico papi”. Me sentí descontrolado al decir eso pero me excitaba. Mi verga estaba dura.

Me siguió embistiendo por unos 25 minutos y el placer y mis gemidos eran escandalosos. Su verga me hacía gritar y el gritaba que era su perra. Empecé a sentir un temblor adentro y empecé a agitarme. El seguía presionando mi próstata mientras decía que se iba a venir. Me daba tan duro y rápido y temblaba de placer. Su verga se expandía más y perdí el control, mis caderas se agitaban y respiraba jadeando. El sudor llenaba nuestras pieles. “Dame duro dame ahhh ahhhhhhhhh” y de la nada siento un calor en el culo tan rico y empiezo s venirme sin tocarme mientras el se venía al mismo tiempo. Duró como 2 minutos dándome con su verga y prolongando mi orgasmo.

Terminamos y me fui adolorido y sin hablar mucho, pero con la mejor cogida de mu vida.

Un comentario en “Sexo prohibido

  • el 31 agosto, 2019 a las 04:08
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    Muy rica tu cogida aunque un poco salvaje

    Respuesta

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