Trio con una mujer madura y un amigo.

Todo comenzo cuando mi novia me dejó. Me deprimí algunos días hasta que concluí que lo mejor era continuar con mi vida.

Meses atrás un amigo me había ofrecido trabajar y vivir de roomie con él. Así que en una borrachera le pregunté si la propuesta aún seguía en pie, a lo que el contestó que sí.

Para ser honestos no soy muy cercano a mi amigo, pero necesitaba dinero y algo en que ocupar la mente.

Al llegar comencé a conocer al personal y traté de acoplarme lo más rapido posible, pero como es de esperarse, me sentía distante con los demás. La semana transcurrió y descubrí que se consumía demasiado droga en el trabajo, en especial cristal. Yo jamás en mi vida había probado el cristal, había follado marihuano, con éxtasis o lsd, pero jamás con cristal, aunque la espinita de probar y experimentar se encontraba ahí.

Fue un Domingo en la madrugada que probé mis primeras 3 lineas. Mi roomie y yo recien llegabamos del bar a casa después de no haber pescado ninguna niña por ahí con intenciones de divertirse.

Así que después de esnifar nos dispusimos a encerrarnos en casa para fumar y seguir bebiendo. En eso un enorme deseo de follar y metersela a algun buen coñito de alguna hermosa princesa me invadió y le propuse a mi amigo ir por unas prostitutas, pero se nego diciendo que era mejor llamar a una señora que era su amiga. Así que sacó su teléfono, marcó y una mujer contestó.

Ella: Bueno?

Él: hola corazón, cómo estás? Estás ocupada?, que te parece si nos vemos, te presentaré a un amigo.

Ella: Dime en dónde estás y en un rato voy para alla.

Él: ya sabes, como siempre estoy en mi casa, pide un taxi y aquí yo lo pago.

Entonces colgó me miró y sonrió. Yo también sonreí, pero mi sonrisa fue más una especie de nervios, era más que inevitable lo que venía a continuación y yo lo sabía, pero no estaba seguro de estar preparado. Aunque por otro lado me provocaba una enorme intriga y excitación la misteriosa mujer.

Me dijo mi amigo que ella era el tipo de chica que podías follar sin indiscreción porque en realidad a eso se dedicaba a intercambiar dinero por placer.

Pasó cerca de una hora y el timbre sonó, salió mi amigo a atender la puerta y regresó con una mujer de entre 45 y 50 años que para su edad presumía de una hermosa figura, estatura mediana, Lucia un hermoso vestido rojo y unos tacones que levantaban, a la vez que resaltaban sus llamativos gluteos, su escotado y corto vestido nos regalaba una hermosa vista a mi y a mi amigo de sus hermosas, largas, blancas y carnosas piernas. Por último su escote apretujaba sus prominentes y deliciosos senos. No pude evitar imaginar mi pene en medio de sus pechos siendo masturbado por los mismos.

Mi amigo nos presento, ella sonrió dulcemente, se sentó y mi amigo le acercó una cerveza. Su sonrisa picarona provocó que tuviera una pequeña erección. Hablamos por un rato y en el calor de las copas poco a poco subió el tono de la conversación hasta que hablamos abiertamente y sin tampujos sobre sexo. Para este punto los 3 estabamos seguros de lo que pasaría a continuación sin que nadie tuviera que hablar dirrctamente de ello.

Hubo un pequeño silencio por unos minutos después de unas risitas nerviosas y mi amigo comenzó a besarla brusca y apresuradamente, de la misma forma comenzó a tocarla. Ella con suavidad retiraba las manos de mi amigo de su cuerpo, al parecer mi amigo se precipitó demasiado, estaba bastante claro, ella primero quería sentirse completamente excitada y deseada.

Entonces me paré detrás de ella y susurré en su oído lo bonita que era, lo cachondo que me hacía sentir y lo mucho que la deseaba, eso provocó que la piel de su cuello se erizara y que ella se estremeciera. Detuvo el largo beso con mi amigo, me miró y comenzó a besarme también. Ahora yo me hallaba parado justo frente a ella, mientras ella permanecía sentada en la silla.

 

La besé por un par de minutos más, a decir verdad no sé cuantos, pero le pedí que se parara de la silla y mientras continuaba besándola, comence a acariciar con delicadeza la parte baja de su abdomen, sus caderas y su espalda, sin involucrarme aún con sus pechos ni su entrepierna. Ella reaccionó y pude sentir como su aliento tibio y humedo comenzó acelerarse.

Mi amigo se sento a observarnos mientras se tocaba.

Mientras la besaba mis dedos entre los cabellos de su nuca y jalé con algo de fuerza su cabello hacia atrás, su cuelló quedó totalmente a mi merced, así que comence a lamer y recorrer suavemente su cuello con mi lengua, ella lanzó un gemido cuando sintió el contacto de mi lengua tibia y humeda acariciando su piel. Mi propósito era conseguir que esa deliciosa vaginita comenzara a babear sus ricos jugos vaginales.

Entonces ella no aguantó más y metió su mano a mi pantalón.

– ya dejame chupartelo por favor chiquito, no me tortures mas así, necesito tu verga en mi boca. Me dijo. Y comenzó a ponerse en cuclillas lentamente mientras abría mi pantalón, fue entonces que mi amigo se paró y puso su pene frente a ella, ella miro ambos penes como si los estuviese saboreando, los tomó entre sus manos (uno en cada mano) y comenzó a engullirlos como toda una profesional. Comenzó despacio, recorriendo su lengua por cada centimetro de ambas vergas, en ocasiones mientras tu pene estaba en su boca, ella te miraba y sonreía traviesamente, parecía disfrutar mucho lo que hacía. Y no era para menos considerando su edad, la experiencia hablaba por si sola y se traducía en una de las mejores mamadas que me han dado en la vida, yo me sentía en el cielo aunque un intenso calor me quemaba a su vez por dentro.

Fue entonces que la tomé de la barbilla, la levanté, metí mis manos frías dentro de su brasier y acaricié sus pezones rosados. Mi amigo por su parte se puso detras de ella y restregó su miembro entre las nalgas de la femina, ella sólo gemía y jadeaba.

La llevé de la mano al sillon, tomé asiento y le pedí que se parara de espaldas frente a mí, y se inclinara un poco por favor. Lo hizo. Ahora ese increible coñito, humedo y apretadito estaba frente a mí, esperando para comerse mi miembro y el de mi amigo. Le pedí que se inclinara aún más y lentamente bajé la rica tanguita que me separaba de ese delicioso manjar llamado vagina. Cuando hube terminado de bajarlas me tomé un momento para apreciar tan excitante escena. Mi amigo se paró frente a ella y ella de manera casí instintiva comenzo a arremeter nuevamente contra esa verga en su garganta.

Levanté su vestido lo necesario, tomé sus nalgas entre mis manos y las abrí, acto seguido comencé a lamer e introducir mi lengua por ese coñito, ella gemía y exclamaba “que rico papi, comeme así, comeme toda”. “Comete todos mis fluidos vaginales, son para ti” seguí lamiendo por un buen rato hasta que ella se canso de estar mamando la verga de mi amigo estando inclinada, entonces abrí mis piernas y le pedí que se sentara en mi verga. Lo cuál hizo, pero no introdujo mi pene en su vagina, más bien acomodó mi pene entre sus labios vaginales y comenzó a moverse de arriba a abajo estimulando su clítoris con el tronco de mi verga. Aquello era delicioso, pues su rico coñito estaba en exceso mojado. Luego de un rato bastante rico, exclamó “ya metanmelo alguno de los dos por favor!” acto seguido levantó su rico culito, tomó mi verga con su mano y la dirigió hacia la entrada de su vagina, pude ver como poco a poco mi pedazo de carne duro, grueso se perdía entre las paredes de ese rico coñito, comenzó lento, casí sin moverse, como disfrutando cm a cm que se introducía cada vez más dentro de su vagina, como si disfrutara cada segundo que mi pene se encontraba dentro de ella.

Después sus movimientos se volvieron más energéticos, que rico movía el culo aquella mujer, que rico rebotaban sus nalgas y sus chichis en cada senton, que rico apretaba su coñito.

– Que rico está este coñito, aprieta delicioso mi amor. Le dije.

– tengó uno que aprieta más rico, lo quieres probar?

Para este momento mi amigo se había limitado a sólo observarnos coger mientras se la jalaba, puesto que no era la primera vez, ni la ultima que él fornicaría con ella, además, parecía estar disfrutando con lo que veía. Pero inevitablemente terminó uniéndose de nuevo a la diversión, se acostó en el sillón y la señora lo montó, una vez que su pene de mi compañero estaba dentro de su vagina, ella me miró y paró el culito sin sacar el pene de mi amigo de su vagina y me dijo con esa sonrisa picara que la caracteriza: “a ti también te quiero aquí adentro”. Entonces me acomodé detras de ella, estaba tan mojada de las ricas arremetidas que se puso en mi verga a sentones, que no fue necesario libricante. Puse mi pene en la entrada de su coñito y lentamente lo empuje hasta que se abrió y entro, ella gemía y se quejaba un poco, pero muy pronto sus quejidos se volvieron gritos de placer.

Comenzó a sobar energeticamente su excitadisimo e hinchado clítoris mientras la penetrabamos y comenzó a gemir casi gritando

“Que ricas vergas tienen, así, así, no me la saquen por favor, no me la saquen, me voy a venir, hay me vengo, me vengo”…

Un chorro de fluidos vaginales salieron expulsados por todas partes, incluso el pene de mi amigo salió expulsado de la vagina de esta mujer, momento que yo aproveche para introducir mi pene en su vagina y penetrarla mientras se venía para prolongar su orgasmo, una vez que su orgasmo pasó, nos pidió nuestra lechita dentro de ella, mi amigo no se animo, porque la estaba penetrando vaginalmente, pero yo por mi parte comencé a arremeter contra su apretadito culo hasta que me sentí llegar, esa noche le llené el culo de leche y mi amigo la boca, desde entonces nos reunimos ocasionalmente.

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