UNA CHICA TEEN 19 años DURA PARA TENER SEXO – 2ª PARTE – CONFESIÓN

“Era una estúpida inocente que conoció a su primer novio, un pibe de la escuela. Todo fue bien, hasta que me invitó a un baile en casa de una familia conocida del barrio. Mis padres me dejaron ir. De los mayores estaban los dueños de casa, que no molestaban, estaban en habitaciones de arriba. Se usaba el comedor, el patio. Mi novio muy atento me daba jugo de frutas, algo de cerveza a escondidas y bueno nos besábamos, pequeñas caricias, bailábamos. Pero… Empecé a sentir algo raro, una especie de mareo, sin serlo. Se lo dije y mi novio me dijo: – Dale, vení a descansar. Allí el me tomó la mano llevándome por un pasillo hasta una habitación, yo iba como en las nubes, no sabía que me pasaba, estaba como si fuera envuelta en aceite, no sé cómo decirlo, sin voluntad, todo me resultaba lento, pesado. Al llegar a la habitación, apenas entrar me llevó a la cama, me acostó y apagó la luz. Me pregunté: ¿Qué está haciendo? Quise moverme pero no podía. Sentí que él se acercó a mí, se metió en la cama y me empezó a acariciar, a sacarme la ropa. Quise resistirme, pero no tenía fuerzas. Horrorizada descubrí que él estaba desnudo. Mi lucha para librarme era inútil, me sacó toda la ropa, me besó todo el cuerpo, las tetas, la concha. Yo estaba loca, en las nubes, quería que me dejara, pero era inútil, era una cosa sin voluntad. Poco a poco me abrió las piernas, allí sus caricias con su boca, sus dedos, por un instante me hicieron comprender que sería cogida, perdería mi virginidad. Él encendió un velador, allí pude, aunque lo sentía, ver algo de lo que me estaba pasando. Se acomodó, sentí algo duro y caliente en mi entrepierna y él que empujaba. Me agarró fuerte y empujó, metió un poco, se quedó quieto un momento y luego empujó más fuerte. Sentí un dolor que me hizo gritar, pero él tapó mi boca con una mano. Algo se me metió adentro, se quedó quieto y luego empezó a salir, entrar, cada vez más rápido. Yo con lágrimas en los ojos, dolorida, no podía hacer nada, ya había hecho lo que quería conmigo, desvirgarme, cogerme. No sentí otra cosa más que dolor, vergüenza, amargura por lo que había hecho. Por supuesto no acabé. Disfrutar algo tan así, no lo disfruté.

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